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Mostrando entradas de enero 16, 2009

Gualicho

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El Gualicho (en mapudungun "alrededor de la gente") también conocido como Gualichú, Walichú, Hualicho o Gualitxo; es un tipo de espíritu o ser dañino presente en la mitología mapuche más austral y principalmente en la cultura Tehuelche.

Concepto de Gualicho

Es un ser que representa la personificación de la todas las causas que producen los males y las desgracias que sufren estos pueblos; es decir la representación de la causa maléfica universal. Debido a esta característica, al Gualicho se le suele asociar o asimilar impropiamente con el Wekufe o ("uecuvu"); que aunque también tiene esta característica similar, realmente no son sinónimos.

Posteriormente a la llegada de los españoles a América, al igual que con el Wekufe, los misioneros asociarían incorrectamente al Gualicho con el diablo, o a una fuerza del mal o diabólica; razón por la cual el diablo recibe también este nombre.

En la actualidad la palabra gualicho también ha adquirido el significado de un embrujo o he…

Belial

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Belial (del hebreo beli•yá•, inútil, de belí, no, y ya•`ál, ser provechoso), también llamado Belhor, Baalial, Beliar, Beliall, Beliel, es un demonio proveniente de la mitología hebrea y que aparece en el Antiguo Testamento. Los hombres impíos son considerados los hijos de Belial en el judaísmo.

En los primeros escritos cristianos, Belial era identificado como el ángel de confusion, lujuria y deseo, creado después de Lucifer. Paradójicamente, hay quienes consideran a Belial como el padre de Lucifer y el ángel que lo impulsó a la rebelión contra Yahvé, siendo el primero de los ángeles caídos en ser expulsado.

Desde la Edad Media ha sido considerado un poderoso príncipe de los infiernos, con ocho legiones de demonios a su cargo. Se dice que es un demonio de aspecto agradable y que induce a todo tipo de pecado, especialmente relacionados con el sexo y la lujuria. Se le da el nombre también del "señor de la arrogancia" o "señor de orgullo" (Baal ial).

Para cuando se reanud…

Leviatán

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Leviatán (del hebreo לִוְיָתָן, liwyatan, enrollado) fue una bestia marina del Antiguo Testamento, a menudo asociada con Satanás, creada por Dios. El término Leviatán ha sido reutilizado en numerosas ocasiones como sinónimo hoy en día de gran monstruo o criatura.
En el Génesis, Leviatán es mencionada en el comentario de Rashi sobre Génesis 1:21: "Dios creo los grandes monstruos marinos - Taninim" en hebreo.

En este verso Rashi declara: "De acuerdo a la leyenda esto se refiere al Leviatán y su pareja. Dios creo un Leviatán varón y una mujer, entonces mató a la fémina y la salvó para los honestos, travianya que si los leviatanes llegaran a procrear, entonces el mundo no podría interponérseles." Jastrow traduce la palabra "Taninim" como "monstruo marino, cocodrilo o gran serpiente".Job 40:25

En el Talmud, el Leviatán es mencionado en Avoda Zara 3b: "Rav Yehuda dice, hay doce horas en un día. En las primeras tres horas Dios se sienta y aprende el …

El Santo Grial

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La leyenda del Grial es mas conocida por su papel en la leyenda del rey Arturo Pendragon, pero intentaremos profundizar en el mito del sagrado cáliz.


El Santo Grial es considerado por casi todas las leyendas y tradiciones como el cáliz del que bebió Jesús de Nazaret en la Ultima Cena, y la copa con que José de Arimatea recogió la sangre de Jesús mientras este yacía clavado en la cruz.

Quizás lo más asombroso de este cáliz y lo que causo su posterior búsqueda era que el mortal que bebiera del Grial tendría vida eterna. Luego de la supuesta perdida del Grial, este reaparece en el mito artúrico, en el que los tres mejores caballeros de Camelot (Galahad, Boores y Percival, recordemos que Lancelot estaba desterrado por su traición) irían a buscar el sagrado cáliz para dar fuerzas a Arturo, que debía enfrentar la lucha final contra los invasores y contra las fuerzas del Mal. Luego de la entrega del Grial a Arturo a manos de Sir Boores, el Grial nuevamente desaparece de la historia, pero sólo …

A través de las puertas de la llave de plata

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En una inmensa sala de paredes ornadas con tapices de extrañas figuras y suelo cubierto con alfombras de Boukhara de extraordinaria manufactura e increíble antigüedad, se hallaban cuatro hombres sentados en torno a una mesa atestada de documentos.
En los rincones de unos trípodes de hierro forjado que un negro de avanzadísima edad y oscura librea alimentaba de cuando en cuando, emanaban los hipnóticos perfumes del olíbano, mientras en un nicho profundo, a uno de los lados, latía acompasado un extraño reloj en forma de ataúd, cuya esfera estaba adornada de enigmáticos jeroglíficos, y cuyas cuatro manecillas no giraban de acuerdo con ningún sistema cronológico de este planeta. Era una estancia turbadora y extraña, pero muy en consonancia con las actividades que se desarrollaban en ella. Porque allí, en la residencia de Nueva Orleans del místico, matemático y orientalista más grande de este continente, se estaba ventilando el reparto de la herencia de un sabio, místico, escritor y soñador…