martes, 13 de enero de 2009

La Fuente de la Eterna Juventud


Durante milenios, el sueño de hechiceros, magos y alquimistas ha sido el de encontrar el elixir de la eterna juventud. Y leyendas llegadas de los rincones de la tierra hablan de ríos, fuentes, árboles, frutos y pócimas con poderes para rejuvenecer a los hombres.

Cuando las leyendas se entremezclan
Durante milenios, el sueño de hechiceros, magos y alquimistas ha sido el de encontrar el elixir de la eterna juventud. Y leyendas llegadas de los rincones de la tierra hablan de ríos, fuentes, árboles, frutos y pócimas con poderes para rejuvenecer a los hombres.

En Babilonia ya se consideraba el agua como símbolo de la vida, por su poder curativo y fertilizante. Se decía que la fuente y manantial de toda el agua se encontraba en el Golfo Pérsico y en remotos tiempos fue personificado como Ea "la casa del agua", dios de las aguas dulces, que surtía las corrientes, canales y ríos.

En el epílogo del Código de Hammurabi se invoca al dios Adad para que prive a los enemigos de la lluvia del cielo y de las aguas de las fuentes.

Los asirios rendían culto a Ishtar, diosa del amor, purificadora de las aguas y patrona de los manantiales "que traen la vida".

En Egipto se divinizaba al Nilo en el dios Hapi, abastecedor de fuentes y manantiales, y era representado sosteniendo dos plantas: el "papyrus" y el "lotus", o bien dos vasos de los que manaban sendos ríos. Posteriormente y hasta el fin de las dinastías faraónicas, se consideró a Isis como el espíritu de las aguas, diosa de los ríos y de las fuentes que los alimentan o de las que nacen. Se la consideraba la madre bienhechora, esposa fiel y procreadora de Horus, el dador de vida y alimento a los difuntos, la esposa del dios de las inundaciones que con su légamo fertilizaba las tierras y la creadora del caudal del río Nilo.

En la India, aparte de los dioses acuáticos de los Vedas, están las Apsaras, ninfas que habitan las aguas, fuentes, lagos y ríos, especialmente el Ganges. Se les atribuía la misión de conducir las almas de los guerreros muertos en los campos de batalla a la mansión del Sol.

Los griegos, desde los albores de su cultura, consideraron que el agua que manaba de las fuentes, corredora y murmuradora, poseía un espíritu personal inmanente, "daimon" o "numen", al que dieron una forma concreta definida, relacionándolo con divinidades superiores como Hermes, Apolo, Artemisa y Dionisios.

En el Templo de Apolo, en Delfos, desde la roca Nimpea, manaba la Fuente Castalia, hasta hoy recordada por la literatura.

Junto a fuentes o manantiales se ha ubicado a la Acacia, que recuerda a Hiram, el constructor del Templo de Salomón, y símbolo de la masonería hasta nuestros días; al loto, de la religión egipcia; el mirto, de los ritos iniciáticos de Eleusis, en Grecia; y, al muérdago, planta sagrada de los sacerdotes druidas.

Entre los romanos, "Fons" (Fontus o Fontanus) era una personificación de la divinidad de las fuentes y manantiales. Hasta hoy día, Roma es conocida como la ciudad de las Fuentes. En los tiempos antiguos ya existía la Fuente Lupercal en la colina del Palatino. Al pie del Aventino estaba la Fuente de Picus. Otra al pie del monte Caelius. En el centro de la ciudad, las fuentes "Lautolae", la fuente de Mercurio y la fuente de Catus (Fons Cati).

Los romanos atribuían a las fuentes una virtud profética. Así puede recordarse al rey Latinus acudir a la Fuente Albunea a consultar el oráculo de Fauno.

Con la invasión de los bárbaros y las expediciones de las legiones romanas, llegó también el culto que a las fuentes y manantiales rendían los celtas y los francos.

Al ocaso del Imperio Romano, llega el Cristianismo con el bautismo de Cristo por San Juan con el agua del río y con las "Fuentes Bautismales" para sus seguidores.

Así pues, desde la mitología griega que contaba que los dioses bebían un elixir para ser inmortales, que la maga Medea mediante hechizos rejuvenecía a Esón, Padre de Jasón, el jefe de los Argonautas, pasando por el mito de Peter Pan hasta llegar al "Retrato de Dorian Grey" y las películas de ciencia-ficción con extraterrestres que conocen el don del rejuvenecimiento, la humanidad conoce estas leyendas.

Podría hablarse de que nos encontramos ante un mito atávico intrínseco a todas las culturas humanas. Por tal motivo no debe extrañar que los españoles que llegaron al Nuevo Mundo confundieran el verde exuberante de los trópicos con el jardín del Edén y confundidos sus propios mitos con las historias que les contaban los indios, emprendieran la búsqueda de míticas fuentes de la eterna juventud o de ríos que arrastraban oro y hasta de un árbol de la vida.

América fue una tierra fértil para fundir los mitos de los europeos con los autóctonos de las tierras recién descubiertas.

Los europeos, por ejemplo, llegaban cargados de historias como las que narró Juan de Bourgogne, bajo el nombre de Juan de Mandeville que circulaba en el viejo continente desde 1356 en que describió imaginarios viajes a extraños países en que conoció gigantes, enanos, y sobre todo, la fuente de la eterna juventud. Textualmente había escrito: "Junto a una selva estaba la ciudad de Polombé, y junto a esta ciudad, una montaña de la que tomaba su nombre la ciudad. Al pie de la montaña hay una gran fuente, noble y hermosa; el sabor del agua es dulce y olorosa, como si la formaran diversas maneras de especiería. El agua cambia con las horas del día; es otro su sabor y otro su olor. El que bebe de esa agua en cantidad suficiente, sana de sus enfermedades, ya no se enferma y es siempre joven. Yo, Juan de Mandeville, vi esa fuente y bebí tres veces de esa agua con mis compañeros, y desde que bebí me siento bien, y supongo que así estaré hasta que Dios disponga llevarme de esta vida mortal. Algunos llaman a esta fuente "Fons Juventutis", pues los que beben de ellas son siempre jóvenes".

Sin embargo, Juan de Mandeville murió en Lieja en 1372, pero se le rindieron múltiples homenajes a sus pretendidos e imaginarios viajes.

La Fuente de la Vida, de la Juventud o de la Inmortalidad está muy entremezclada en su mítico origen con el Río de la Inmortalidad, el Árbol de la Vida, etc...

El Río de la Inmortalidad
En verdad, este mito tiene un origen distinto al de la Fuente de Vida. Su origen es semítico. El Río o manantial de vida perpetua, en el relato legendario tenía como misión conservar la vida en forma permanente, o sea, otorgar la inmortalidad.

La mitología sobre el río de la vida semítico parte, seguramente, del río descrito en el Génesis y se prolonga en otros ríos y en otras culturas.

Así encontraremos el Jordán, el río del bautismo, que da la vida eterna en un sentido espiritual; el río Nilo, que da la vida material; el río Ganges, en la India, que limpia y purifica. El río de Gautama-Buda y de Sidharta.

Se estima que al llegar Colón al Golfo de Paria y contemplar el gran río Orinoco y escuchar las leyendas de los indios, creyó que había encontrado el paraíso terrenal y el río que bañaba el jardín edénico: "Y así afirma y sostiene (Cristóbal Colón) que en la cima de aquellos tres montes que hemos dicho que vio desde lejos el marino vigía desde la atalaya, está el paraíso terrenal, y que aquel ímpetu de aguas dulces que se esfuerza en salir desde la ensenada y garganta sobredichas al encuentro del flujo del mar que viene, es de aguas que se precipitan de aquellos montes" (Cita de Pedro Mártir de Anglería).

Así como la desembocadura del Orinoco hizo pensar a Colón que se encontraba frente al Paraíso Terrenal, las leyendas y consejos de los indios contribuyeron a confundir más aún a los descubridores de América y a perseguir míticos ríos de la Inmortalidad y a encontrar la Fuente de la Eterna Juventud, como se verá más adelante.

El Mito de la Fuente de Vida
Así como el mito del Río de la Inmortalidad tiene un origen semítico, la Fuente de Vida tiene un indudable origen en la India. Su misión, a diferencia del Río de la Inmortalidad, no era hacer inmortal al hombre, sino renovar su vigor, rejuvenecerlo. Sin embargo, ambos mitos, al extenderse por el mundo, se confundieron y se complementaron.

La Fuente de Vida aparece en la India en la primitiva tradición brahmánica y ha perdurado hasta hoy. Muchas de la Fuentes de Vida tienen, sin embargo, este nombre sólo en boca de los europeos, mientras que muchas de ellas son conocidas por los nativos sencillamente como aguas medicinales o curativas, como se vio en la Conquista de América. Fue la tradición traída por los europeos la que les dio el cariz que ellos querían inconscientemente que tuviesen.

La existencia de estas aguas curativas, se piensa, pudo haber sido el origen de la leyenda tanto en la India como en la Florida.

El poder del rejuvenecimiento, ya fuese en virtud de una fuerza sobrenatural, ya por efecto de la composición por drogas, sortilegios, etc., se creyó que era posible mucho antes de introducir en la leyenda de la Fuente este elemento de rejuvenecimiento. Siempre se tuvo el agua por recurso medicinal, y los hombres eran rejuvenecidos por la voluntad de los dioses; pero ambas ideas no se amalgamaron hasta más tarde.

En el pensamiento íntimo de griegos y romanos, no había fuente de juventud y de vida al alcance del hombre en este mundo, sino que el manantial de remozamiento sólo se hallaba en la vida futura o mundo espiritual. Al igual que el agua de inmortalidad de los semitas sólo se había hallado en el Paraíso, no en cualquier parte de la tierra y al alcance de cualquiera...

La leyenda de la fuente de vida no se conoció en Francia y Alemania hasta que se introdujo en dichos países procedente de Oriente, por lo que se estima que no hay razón para creer que se trate de un mito indoeuropeo. En la leyenda francesa se la conoce como "La Fontaine de Jovent", y en la alemana como "Jungbrunnen". En cuanto a las versiones populares en que se mezcla con la leyenda semítica del agua de inmortalidad, hay que considerarlas como de origen oriental.

La leyenda de Alejandro Magno viajando a la India en busca del agua de inmortalidad, contribuyó en gran medida a la amalgama de la leyenda semita con la india. A esto contribuyó no poco la historia contada por Juan de Mandeville que ubicó el Manantial de Inmortalidad en la India. Otros escritores, por su parte, la ubicaron vagamente en algún lugar del Oriente.

En resumen, podría asegurarse que la leyenda de la fuente rejuvenecedora tuvo su origen en la India. Que ésta, en el simbolismo europeo se combinó con el "agua de vida", de origen semítico, y con el "manantial inmortal" de origen clásico, el que confiere vida eterna a los que han atravesado la frontera de la que ya no se regresa. Y que en América no hubo Fuente de Vida y sí sólo manantial medicinal, hasta que la leyenda traída por los europeos contó con las creencias de los nativos para formar un sincretismo del que nació la Fuente de la Eterna Juventud, que con tanto ahínco trataron de encontrar, sin saber que sólo perseguían una atávica ilusión: Más aún si se piensa que el mito original ubicaba a la Fuente de Vida en la India, y los descubridores del Nuevo Continente pensaban y creían sinceramente estar en las Indias...

Tras la Fuente de la Eterna Juventud
Enrique de Gandía es quien mejor nos ubica en el origen mismo de esta saga: "Al arribar los españoles al Nuevo Mundo hallaron que los indios profesaban cierta veneración a unos árboles de extrañas virtudes curativas, llamados "de la vida", "de la inmortalidad", "xagua", "palo santo", o "guayacán".

Estos árboles tenían la propiedad de transmitir sus maravillosas cualidades a los ríos y fuentes que se deslizaban junto a ellos. De allí nació la fama, divulgada por los indios, de un río lejano cuyas aguas rejuvenecían a los que se bañaban en ellas.

En busca de ese río – sobre cuya existencia ellos no se engañaban – partieron muchos indios de la isla de Cuba antes de que llegasen los españoles en un periplo que los llevó a través de las Bahamas o Lucayas hasta la Florida.


Explorador y conquistador español, Juan Ponce de León se lanzó a la búsqueda de la legendaria fuente de la Juventud el 4 de marzo de 1513, que nunca encontró, pero su objetivo le condujo al descubrimiento de Florida un mes después de su partida. Este lienzo representa a Ponce de León y a los miembros de su flota bebiendo el agua de lo que creían que era la fuente de la Juventud.

Ponce de León que oyó esta historia de un río rejuvenecedor, se interesó en encontrarlo – él ya era viejo – pues soñaba con la clásica "Fons Juventutis" de las narraciones escuchadas en la vieja Europa.

"Desde entonces, agrega Gandía, los eruditos, olvidándose de los ríos que se deslizaban por entre bosquecillos de xaguas, palo santo y árboles de la inmortalidad, hablaron siempre de una fuente imaginaria, tan maravillosa y fantástica como la que había descrito el farsante caballero inglés Juan de Mandeville".

Fueron los cronistas Fernández de Oviedo y López de Gomara los que se refirieron a "la fuente que tornaba mozos a los viejos", cuya fama se extendió después del descubrimiento de las islas Bimini. Dicen textualmente las crónicas: "Juan Ponce de León acordó armar y fue con dos carabelas por la banda del norte y descubrió las islas de Bimini que están en la parte septentrional de la isla Fernandina. Y entonces se divulgó aquella fábula de la fuente que hacía rejuvenecer y tornar mancebos los hombres viejos. Esto fue el año de mil quinientos doce. Y fue esto tan divulgado y certificado por indios de aquellas partes, que anduvieron el capitán Juan Ponce de León y su gente y carabelas perdidos y con mucho trabajo por más de seis meses por entre aquellas islas a buscar esta fuente...".

Un año más tarde, el 27 de marzo de 1513, finalmente, Juan Ponce de León descubrió la Florida.

Por su parte, el cronista Herrera, que conoció los documentos originales de la expedición efectuada por Juan Ponce de León, recoge en su relato lo histórico y lo fantástico, representado uno por el río que rejuvenece y el otro por la fuente de la eterna juventud. Su crónica nos informa: "Es cosa cierta, que además del principal propósito de Juan Ponce de León, para la navegación que hizo (...) que fue descubrir nuevas Tierras (...) fue a buscar la Fuente de Bimini, y en la Florida un río, dando en esto crédito a los Indios de Cuba, teniendo por cierto que había este no, pasaron, no muchos años antes que los Castellanos descubriesen esa Isla, a las Tierras de la Florida, en busca de él, y allí se quedaron y poblaron un Pueblo, y hasta hoy dura aquella generación de los de Cuba. Esta fama de la causa que movió a éstos para entrar en la Florida, movió también a todos los reyes y Caciques de aquellas comarcas, para tomar muy a pechos, el saber qué río podría ser aquel, que tan buena obra hacía, de tornar los viejos en mozos; y no quedó Río, ni Arroyo en toda la Florida hasta las Lagunas y Pantanos, adonde no se bañasen; y hasta hoy porfían algunos en buscar este misterio; el cual, vanamente algunos piensan, que es el Río que ahora llaman Jordán, en la punta de Santa Elena, sin considerar que fueron Castellanos los que dieron el nombre el Año de veinte, cuando se descubrió la Tierra de Chicora..."

Es curioso observar cómo algunos cronistas captaban la ingenuidad que padecían algunos buscadores incansables de míticas fuentes que proporcionaran la eterna juventud.

La mezcla confusa de río o fuente rejuvenecedora, queda aún más clara en la relación que hace Washington Irving respecto de los viajes de Juan Ponce de León. En su obra "Viajes y Descubrimientos de los compañeros de Colón", dice: "Aseguráronle que muy lejos hacia el Norte, había un país abundantísimo en oro y en toda clase de delicias; pero lo más sorprendente que poseía era un río con la singular virtud de rejuvenecer a todo el que se bañaba en sus aguas...". La Fuente de Bimini, "que poseía las mismas maravillosas y apreciables cualidades" del río, se hallaba en cierta isla del archipiélago de las Bahamas o Lucayas.

Se dice que Juan Pérez de Ortubia, comisionado por Juan Ponce de León para buscar la isla de Bimini, al volver a Puerto Rico para dar cuenta que la había encontrado al seguir las indicaciones de una anciana que vivía solitariamente en una islita de las Bahamas, "dijo que era grande, fértil y cubierta de magníficos arbolados; que tenía hermosas y cristalinas fuentes y abundantes arroyos que la mantenían en perpetua verdura; pero que no había agua ninguna con la virtud de transformar los entorpecidos miembros de un anciano en los vigorosos de un joven".

El Árbol de la Vida
Tal como Colón contempló en la desembocadura del Orinoco la Palmera Moriche, a quien los indígenas daban el nombre de árbol de vida, otros españoles escucharon versiones similares. El nombre "moriche" es de origen tupí, corrupción de "muriti", palabra compuesta de "mbur", alimento, e "iti", árbol alto, o sea: árbol de alimento o de la vida.

Además de la palmera moriche, encontraron el "árbol de la inmortalidad", el "palo santo", llamado guayacán por los nativos, y el árbol de Xagua, que comunicaba propiedades curativas a los ríos que lamían sus raíces.

Estos árboles de "vida" se multiplicaban en tierra firme y ya no era sólo la Palma Moriche en que Colón creyó reconocer el árbol del paraíso.

El hecho de que estos árboles comunicasen sus propiedades a los ríos a cuyas orillas crecían hizo, por tanto, que existieran no uno, sino muchos ríos cuyas aguas tenían virtudes sobrenaturales, según los nativos y según la credibilidad de los europeos. Se oía hablar de aguas maravillosas en la isla Boyuca, en la isla Trinidad y en la Florida.

El padre Bernabé Cobo, en su "Historia del Nuevo Mundo", habla del "árbol de la inmortalidad": "Este nombre dan en la Nueva España a un árbol grande que se hacen bordones y vasos al torno en que beber, por la virtud que comunica al agua, que es ésta. En henchiendo de agua un vaso de éstos, en menos de una hora se tiñe de azul, la cual agua bebida aprovecha contra la retención de orina; por lo cual, los que padecen este mal; suelen beber en vasos de esta madera; y el mismo efecto de teñir el agua hace una raja de este árbol echada en ella. La madera de este árbol es muy buena para labrar, de un color morado y linda tez, y así es tenida y contada entre las más preciosas de esta tierra". El padre Cobo escribió su libro después de permanecer en tierras americanas por cincuenta y siete años.

Por su parte, Hernández de Oviedo, en su "Sumario de la Natural Historia de Indias", dice al respecto: "La principal virtud de este madero es sanar el mal de las buas, y es cosa tan notoria, no me detengo mucho en ello, salvo que del palo de él toman astillas delgadas, y algunos las hacen limar, y aquellas limaduras cuécenlas en cierta cantidad de agua, y según el peso o parte que echan de este leño a cocer; y desque ha desmenguado el agua en el cocimiento las dos partes o más, quítanla del fuego y repósase, y bébenla los dolientes ciertos días por las mañanas en ayunas, y guardan mucha dieta, y entre día han de beber de otra agua cocida con el dicho guayacán y sanan sin ninguna duda muchos enfermos de aqueste mal".

Respecto de la fruta del Xagua dice: "sacan agua muy clara, con la cual los indios se lavan las piernas, y a veces toda la persona, cuando sienten las carnes relajadas o flojas, y también por su placer se pintan con esta agua; la cual, demás de ser su propia virtud apretar y restringir, poco a poco se torna tan negro todo lo que dicha agua ha tocado como un muy fino azabache, o más negro, la cual color no se quita sin que pasen doce o quince días o más...".

Los propagadores primitivos del mito
Por estudios efectuados con posterioridad a la Conquista de América, se ha estimado que quienes propagaron el mito del árbol de la vida fueron las tribus migratorias conocidas como "caribes-tupí-guaraní", que recorrían desde las márgenes del Río de la Plata por el sur hasta la Florida por el norte.

A estos Caribes se han referido numerosos cronistas e historiadores, según el investigador Enrique de Gandía: "El Padre Gumilla, en el "Orinoco Ilustrado" decía: La nación sobresaliente y dominante en Oriente es la nación Caribe, que se extiende por la costa oriental hasta la Cayayana (Guyana), y aún hoy vive mucha gente de ellos en la Trinidad de Barlovento y en las tres islas de Colorados que están junto a la Martinica... La existencia de los Caribes o Guaranís en las Antillas y Sur de la Florida ha sido igualmente atestiguada por Hervás Varnhagen, en su "Historia General del Brasil", escribe que los Caribes o Guaranís extendieron sus conquistas hasta la isla de Cuba y Honduras. Pruébalo en las Antillas el nombre inca dado, como entre los Caribes, a la "farinha", lo mismo que "mandioca", algo degenerada, y a la abundancia de "guas" con que terminan los nombres de las bahías de Cuba y Honduras. No sólo había nombres geográficos idénticos, sino también de plantas y animales. "Guazzáguara", el grito de guerra de los indígenas, que los españoles hicieron sinónimo de ataque o combate, era común a los indios que se extendían desde el Golfo de México al Río de la Plata".

La ferocidad de los Caribes era tan grande que muchos la han comparado con las invasiones de los bárbaros en tiempos del Imperio Romano. Estiman que fueron los enemigos declarados de los imperios precolombinos, Incas, Mayas, Aztecas, etc., que conocieron de su acometividad y salvajismo.

Pedro Mártir de Anglería los describe así: "...los nuestros encontraron gente que se dedica a la caza de hombres y si les faltan enemigos con quien guerrear vuelven contra sí mismos su crueldad, y se destruyen o se ponen en fuga. De ahí provino plaga grande sobre los miserables habitantes del continente y las islas".

La Fuente se interna en la Leyenda
Sin tregua ni descanso, los descubridores del Nuevo Continente, siguieron en pos de los mitos y allegando nuevas tierras a los reyes de Castilla y de León.

Tal vez muchas veces atravesaron ríos que nacían en manantiales bordeados de xaguas, palo santo, árboles de la inmortalidad y no reconocieron en ellos las aguas de la eterna juventud, pues no buscaban la humilde y curativa agua de los indígenas, sino que corrían tras la ilusión de una mítica inmortalidad.

Las palmeras moriches, desde su altura, vieron pasar a estos hombres desde la desembocadura del Orinoco, otras los vieron recorrer Puerto Rico, Cuba y las Antillas Menores. Las Bahamas o Lucayas conocieron su paso hacia la isla Bimini y la Península de la Florida los vio recorrer sus pantanos e internarse en sus ríos hacia la profundidad del subcontinente norteamericano.

La hermosa leyenda de la fuente encantada se fue perdiendo en medio de los avatares de la Conquista del Nuevo Mundo y sólo nos ha llegado por medio de los cronistas y por eruditos que en sus estudios e investigaciones no se cansan de volverla a contar: La ilusión de los hombres por no morir nunca y ser siempre jóvenes...

La máscara de la muerte roja


La "Muerte Roja" había devastado el país durante largo tiempo. Jamás una peste había sido tan fatal y tan espantosa. La sangre era encarnación y su sello: el rojo y el horror de la sangre. Comenzaba con agudos dolores, un vértigo repentino, y luego los poros sangraban y sobrevenía la muerte. Las manchas escarlata en el cuerpo y la cara de la víctima eran el bando de la peste, que la aislaba de toda ayuda y de toda simpatía, y la invasión, progreso y fin de la enfermedad se cumplían en media hora.

Pero el príncipe Próspero era feliz, intrépido y sagaz. Cuando sus dominios quedaron semidespoblados llamó a su lado a mil caballeros y damas de su corte, y se retiró con ellos al seguro encierro de una de sus abadías fortificadas. Era ésta de amplia y magnífica construcción y había sido creada por el excéntrico aunque majestuoso gusto del príncipe. Una sólida y altísima muralla la circundaba. Las puertas de la muralla eran de hierro. Una vez adentro, los cortesanos trajeron fraguas y pesados martillos y soldaron los cerrojos. Habían resuelto no dejar ninguna vía de ingreso o de salida a los súbitos impulsos de la desesperación o del frenesí. La abadía estaba ampliamente aprovisionada. Con precauciones semejantes, los cortesanos podían desafiar el contagio. Que el mundo exterior se las arreglara por su cuenta; entretanto era una locura afligirse. El príncipe había reunido todo lo necesario para los placeres. Había bufones, improvisadores, bailarines y músicos; había hermosura y vino. Todo eso y la seguridad estaban del lado de adentro. Afuera estaba la Muerte Roja.

Al cumplirse el quinto o sexto mes de su reclusión, y cuando la peste hacía los más terribles estragos, el príncipe Próspero ofreció a sus mil amigos un baile de máscaras de la más insólita magnificencia.

Aquella mascarada era un cuadro voluptuoso, pero permitan que antes les describa los salones donde se celebraba. Eran siete -una serie imperial de estancias-. En la mayoría de los palacios, la sucesión de salones forma una larga galería en línea recta, pues las dobles puertas se abren hasta adosarse a las paredes, permitiendo que la vista alcance la totalidad de la galería. Pero aquí se trataba de algo muy distinto, como cabía esperar del amor del príncipe por lo extraño. Las estancias se hallaban dispuestas con tal irregularidad que la visión no podía abarcar más de una a la vez. Cada veinte o treinta metros había un brusco recodo, y en cada uno nacía un nuevo efecto. A derecha e izquierda, en mitad de la pared, una alta y estrecha ventana gótica daba a un corredor cerrado que seguía el contorno de la serie de salones. Las ventanas tenían vitrales cuya coloración variaba con el tono dominante de la decoración del aposento. Si, por ejemplo, la cámara de la extremidad oriental tenía tapicerías azules, vívidamente azules eran sus ventanas. La segunda estancia ostentaba tapicerías y ornamentos purpúreos, y aquí los vitrales eran púrpura. La tercera era enteramente verde, y lo mismo los cristales. La cuarta había sido decorada e iluminada con tono naranja; la quinta, con blanco; la sexta, con violeta. El séptimo aposento aparecía completamente cubierto de colgaduras de terciopelo negro, que abarcaban el techo y la paredes, cayendo en pliegues sobre una alfombra del mismo material y tonalidad. Pero en esta cámara el color de las ventanas no correspondía a la decoración. Los cristales eran escarlata, tenían un color de sangre.

A pesar de la profusión de ornamentos de oro que aparecían aquí y allá o colgaban de los techos, en aquellas siete estancias no había lámparas ni candelabros. Las cámaras no estaban iluminadas con bujías o arañas. Pero en los corredores paralelos a la galería, y opuestos a cada ventana, se alzaban pesados trípodes que sostenían un ígneo brasero cuyos rayos se proyectaban a través de los cristales teñidos e iluminaban brillantemente cada estancia. Producían en esa forma multitud de resplandores tan vivos como fantásticos. Pero en la cámara del poniente, la cámara negra, el fuego que a través de los cristales de color de sangre se derramaba sobre las sombrías colgaduras, producía un efecto terriblemente siniestro, y daba una coloración tan extraña a los rostros de quienes penetraban en ella, que pocos eran lo bastante audaces para poner allí los pies. En este aposento, contra la pared del poniente, se apoyaba un gigantesco reloj de ébano. Su péndulo se balanceaba con un resonar sordo, pesado, monótono; y cuando el minutero había completado su circuito y la hora iba a sonar, de las entrañas de bronce del mecanismo nacía un tañido claro y resonante, lleno de música; mas su tono y su énfasis eran tales que, a cada hora, los músicos de la orquesta se veían obligados a interrumpir momentáneamente su ejecución para escuchar el sonido, y las parejas danzantes cesaban por fuerza sus evoluciones; durante un momento, en aquella alegre sociedad reinaba el desconcierto; y, mientras aún resonaban los tañidos del reloj, era posible observar que los más atolondrados palidecían y los de más edad y reflexión se pasaban la mano por la frente, como si se entregaran a una confusa meditación o a un ensueño. Pero apenas los ecos cesaban del todo, livianas risas nacían en la asamblea; los músicos se miraban entre sí, como sonriendo de su insensata nerviosidad, mientras se prometían en voz baja que el siguiente tañido del reloj no provocaría en ellos una emoción semejante. Mas, al cabo de sesenta y tres mil seiscientos segundos del Tiempo que huye, el reloj daba otra vez la hora, y otra vez nacían el desconcierto, el temblor y la meditación.

Pese a ello, la fiesta era alegre y magnífica. El príncipe tenía gustos singulares. Sus ojos se mostraban especialmente sensibles a los colores y sus efectos. Desdeñaba los caprichos de la mera moda. Sus planes eran audaces y ardientes, sus concepciones brillaban con bárbaro esplendor. Algunos podrían haber creído que estaba loco. Sus cortesanos sentían que no era así. Era necesario oírlo, verlo y tocarlo para tener la seguridad de que no lo estaba. El príncipe se había ocupado personalmente de gran parte de la decoración de las siete salas destinadas a la gran fiesta, su gusto había guiado la elección de los disfraces.

Grotescos eran éstos, a no dudarlo. Reinaba en ellos el brillo, el esplendor, lo picante y lo fantasmagórico. Veíanse figuras de arabesco, con siluetas y atuendos incongruentes, veíanse fantasías delirantes, como las que aman los locos. En verdad, en aquellas siete cámaras se movía, de un lado a otro, una multitud de sueños. Y aquellos sueños se contorsionaban en todas partes, cambiando de color al pasar por los aposentos, y haciendo que la extraña música de la orquesta pareciera el eco de sus pasos.

Mas otra vez tañe el reloj que se alza en el aposento de terciopelo. Por un momento todo queda inmóvil; todo es silencio, salvo la voz del reloj. Los sueños están helados, rígidos en sus posturas. Pero los ecos del tañido se pierden -apenas han durado un instante- y una risa ligera, a medias sofocada, flota tras ellos en su fuga. Otra vez crece la música, viven los sueños, contorsionándose al pasar por las ventanas, por las cuales irrumpen los rayos de los trípodes. Mas en la cámara que da al oeste ninguna máscara se aventura, pues la noche avanza y una luz más roja se filtra por los cristales de color de sangre; aterradora es la tiniebla de las colgaduras negras; y, para aquél cuyo pie se pose en la sombría alfombra, brota del reloj de ébano un ahogado resonar mucho más solemne que los que alcanzan a oír las máscaras entregadas a la lejana alegría de las otras estancias.

Congregábase densa multitud en estas últimas, donde afiebradamente latía el corazón de la vida. Continuaba la fiesta en su torbellino hasta el momento en que comenzaron a oírse los tañidos del reloj anunciando la medianoche. Calló entonces la música, como ya he dicho, y las evoluciones de los que bailaban se interrumpieron; y como antes, se produjo en todo una cesacion angustiosa. Mas esta vez el reloj debía tañer doce campanadas, y quizá por eso ocurrió que los pensamientos invadieron en mayor número las meditaciones de aquellos que reflexionaban entre la multitud entregada a la fiesta. Y quizá también por eso ocurrió que, antes de que los últimos ecos del carrillón se hubieran hundido en el silencio, muchos de los concurrentes tuvieron tiempo para advertir la presencia de una figura enmascarada que hasta entonces no había llamado la atención de nadie. Y, habiendo corrido en un susurro la noticia de aquella nueva presencia, alzóse al final un rumor que expresaba desaprobación, sorpresa y, finalmente, espanto, horror y repugnancia. En una asamblea de fantasmas como la que acabo de describir es de imaginar que una aparición ordinaria no hubiera provocado semejante conmoción. El desenfreno de aquella mascarada no tenía límites, pero la figura en cuestión lo ultrapasaba e iba incluso más allá de lo que el liberal criterio del príncipe toleraba. En el corazón de los más temerarios hay cuerdas que no pueden tocarse sin emoción. Aún el más relajado de los seres, para quien la vida y la muerte son igualmente un juego, sabe que hay cosas con las cuales no se puede jugar. Los concurrentes parecían sentir en lo más hondo que el traje y la apariencia del desconocido no revelaban ni ingenio ni decoro. Su figura, alta y flaca, estaba envuelta de la cabeza a los pies en una mortaja. La máscara que ocultaba el rostro se parecía de tal manera al semblante de un cadáver ya rígido, que el escrutinio más detallado se habría visto en dificultades para descubrir el engaño. Cierto, aquella frenética concurrencia podía tolerar, si no aprobar, semejante disfraz. Pero el enmascarado se había atrevido a asumir las apariencias de la Muerte Roja. Su mortaja estaba salpicada de sangre, y su amplia frente, así como el rostro, aparecían manchados por el horror escarlata.

Cuando los ojos del príncipe Próspero cayeron sobre la espectral imagen (que ahora, con un movimiento lento y solemne como para dar relieve a su papel, se paseaba entre los bailarines), convulsionóse en el primer momento con un estremecimiento de terror o de disgusto; pero inmediatamente su frente enrojeció de rabia.

-¿Quién se atreve -preguntó, con voz ronca, a los cortesanos que lo rodeaban-, quién se atreve a insultarnos con esta burla blasfematoria? ¡Apodérense de él y desenmascárenlo, para que sepamos a quién vamos a ahorcar al alba en las almenas!

Al pronunciar estas palabras, el príncipe Próspero se hallaba en el aposento del este, el aposento azul. Sus acentos resonaron alta y claramente en las siete estancias, pues el príncipe era hombre temerario y robusto, y la música acababa de cesar a una señal de su mano.

Con un grupo de pálidos cortesanos a su lado hallábase el príncipe en el aposento azul. Apenas hubo hablado, los presentes hicieron un movimiento en dirección al intruso, quien, en ese instante, se hallaba a su alcance y se acercaba al príncipe con paso sereno y cuidadoso. Mas la indecible aprensión que la insana apariencia de enmascarado había producido en los cortesanos impidió que nadie alzara la mano para detenerlo; y así, sin impedimentos, pasó éste a un metro del príncipe, y, mientras la vasta concurrencia retrocedía en un solo impulso hasta pegarse a las paredes, siguió andando ininterrumpidamente pero con el mismo y solemne paso que desde el principio lo había distinguido. Y de la cámara azul pasó la púrpura, de la púrpura a la verde, de la verde a la anaranjada, desde ésta a la blanca y de allí, a la violeta antes de que nadie se hubiera decidido a detenerlo. Mas entonces el príncipe Próspero, enloquecido por la ira y la vergüenza de su momentánea cobardía, se lanzó a la carrera a través de los seis aposentos, sin que nadie lo siguiera por el mortal terror que a todos paralizaba. Puñal en mano, acercóse impetuosamente hasta llegar a tres o cuatro pasos de la figura, que seguía alejándose, cuando ésta, al alcanzar el extremo del aposento de terciopelo, se volvió de golpe y enfrentó a su perseguidor. Oyóse un agudo grito, mientras el puñal caía resplandeciente sobre la negra alfombra, y el príncipe Próspero se desplomaba muerto. Poseídos por el terrible coraje de la desesperación, numerosas máscaras se lanzaron al aposento negro; pero, al apoderarse del desconocido, cuya alta figura permanecía erecta e inmóvil a la sombra del reloj de ébano, retrocedieron con inexpresable horror al descubrir que el sudario y la máscara cadavérica que con tanta rudeza habían aferrado no contenían ninguna figura tangible.

Y entonces reconocieron la presencia de la Muerte Roja. Había venido como un ladrón en la noche. Y uno por uno cayeron los convidados en las salas de orgía manchadas de sangre y cada uno murió en la desesperada actitud de su caida. Y la vida del reloj de ébano se apagó con la del último de aquellos alegres seres. Y las llamas de los trípodes expiraron. Y las tinieblas, y la corrupción, y la Muerte Roja lo dominaron todo.

Edgar Allan Poe

¿Existe Dios?


¿No le gustaría que por una sola vez alguien le mostrara en forma sencilla la evidencia de la existencia de Dios? Sin torcerle el brazo, sin presionarlo. Sin expresiones del tipo de, "Usted simplemente tiene que creer." ¿Sólo las razones sencillas y sin vueltas que lo llevarían a uno a concluir que hay un Dios?

He aquí, pues, algunas razones que apoyan la existencia de Dios:

1. A lo largo de la historia, en todas la culturas del mundo, la gente ha estado convencida de que hay un Dios. ¿Podría uno decir, con algún grado de confianza, que todas esas personas han estado equivocadas? Miles de millones de personas, que representan distintas conformaciones sociológicas, intelectuales, emocionales y educacionales . . . todas llegaron a la misma conclusión de que hay un Creador, un Dios que debe ser adorado.

"La investigación antropológica ha indicado que hoy, entre la gente primitiva más lejana y remota, hay una creencia universal en Dios. Y en las historias y leyendas más tempranas de las personas alrededor del mundo, el concepto original era de un Dios, quien era el Creador. Un alto Dios original parece haber estado en su conciencia aun en aquellas sociedades que hoy son politeístas."

2. La complejidad de nuestro universo, nuestro sistema solar y nuestro planeta Tierra apuntan todos a un Diseñador conocedor y deliberado quien no sólo creó nuestro universo sino que lo sostiene en el día de hoy. Se podrían dar aquí páginas y páginas de ejemplos que muestran el diseño de Dios, tal vez sin terminar nunca. Pero aquí van algunos:

La Tierra. . . su tamaño es perfecto. El tamaño de la Tierra y la gravedad correspondiente sostiene una delgada capa de gases de nitrógeno y oxígeno, básicamente, sobre la superficie de la tierra. Extendiéndose sólo unos 80 kilómetros sobre la superficie de la Tierra, nuestra atmósfera contiene la mezcla correcta de gases para sustentar la vida. Si la Tierra fuera más pequeña, una atmósfera sería imposible, como el planeta Mercurio. Si la Tierra fuera más grande, su atmósfera contendría hidrógeno libre, como Júpiter. La Tierra es el único planeta conocido que está equipado con una atmósfera adecuada para la vida de las plantas, los animales y los humanos.

La Tierra está localizada a la distancia exacta del sol. Considere las oscilaciones de temperatura que enfrentamos, aproximadamente entre 0 grados y 30 grados. Si la Tierra estuviera más lejos del sol, todos nos congelaríamos. Si estuviera más cerca, nos quemaríamos. Sólo una variación mínima en la posición de la tierra respecto del sol y la vida en la Tierra sería imposible. La Tierra permanece a su distancia perfecta del sol mientras gira alrededor del sol a una velocidad aproximada de 100.000 km/h. Y la rotación de la Tierra alrededor de su eje permite que toda la superficie de la tierra sea calentada y enfriada adecuadamente cada día.

Nuestra luna es del tamaño correcto y está a la distancia correcta de la Tierra. La luna crea importantes mareas oceánicas y movimientos para que el agua de los océanos no se estanque, y sin embargo impide que nuestros gigantescos océanos rebalsen sobre los continentes.

El agua. . . incolora, inodora e insípida, y sin embargo ninguna cosa viva puede sobrevivir sin ella. El agua no ha sido encontrada en ningún otro planeta, pero cubre el 70 por ciento de la superficie de la tierra. Las plantas, los animales y los seres humanos consisten en su mayor parte de agua. . . unos dos tercios del cuerpo humano es agua. Las características del agua están adaptadas en forma única a la vida:

* Tiene el punto de ebullición y de congelamiento inusualmente altos, permitiéndonos vivir en un medio de cambios constantes de temperatura, manteniendo nuestros cuerpos a unos 37,6 grados constantes.
* El agua es un solvente universal. Tome un vaso lleno de agua, agregue una taza de azúcar y no se derrama nada por los costados; el agua simplemente absorbe el azúcar. Esta propiedad del agua le permite llevar miles de elementos químicos, minerales y nutrientes por nuestros cuerpos y hasta los conductos sanguíneos más pequeños.
* El agua es también químicamente inerte, ya que no afecta la constitución de las sustancias que acarrea. El alimento, los remedios y los minerales son todos absorbidos y utilizados por el cuerpo, mientras el agua se mantiene como un agente transportador neutro.
* El agua tiene una tensión superficial única. Esto, combinado con otra propiedad del agua, le permite al agua en las plantas fluir hacia arriba en contra de la gravedad, llevando el agua y los nutrientes portadores de vida hasta la copa de los árboles más altos.
* El agua se congela de arriba abajo y flota, permitiéndole a los peces que vivan en el invierno.
* El noventa y siete por ciento del agua de la Tierra está en los océanos. Pero en nuestra Tierra hay un sistema diseñado para quitar la sal del agua y para distribuir luego el agua por todo el globo. La evaporación toma el agua de los océanos, dejando la sal, y formando nubes que son movidas fácilmente por el viento para dispersar el agua sobre la tierra, para la vegetación, los animales y las personas. Es un sistema de purificación y provisión que ha sustentado la vida en este planeta, un sistema de agua reciclada y reutilizada.

El cerebro humano. . . procesa en forma simultánea una cantidad asombrosa de información. Su cerebro toma todos los colores y objetos que usted ve, la temperatura alrededor suyo, la presión de sus pies contra el piso, los sonidos a su alrededor, la sequedad de su boca y hasta la textura de este artículo en su mano. Además de toda la información sensorial, su cerebro reconoce respuestas emocionales, ideas y recuerdos. Su cerebro también hace un seguimiento de las funciones corrientes de su cuerpo, como su patrón respiratorio, el movimiento de los párpados, el hambre y el movimiento de los músculos de sus manos.

El cerebro humano procesa más de un millón de mensajes por segundo. Afortunadamente, su cerebro evalúa la importancia de todos estos datos, filtrando los que son relativamente de poca importancia. Esta función de filtrado del cerebro es lo que le permite enfocar y operar en forma selectiva en su mundo. Un cerebro que trata con más de un millón de piezas de información cada segundo, mientras que evalúa su importancia y le permite actuar sobre la información más pertinente . . . ¿podemos decir que el simple azar construyó un órgano tan fantástico?

Cuando la NASA lanza una misión del transbordador espacial, se supone que un mono no escribió el plan, sino mentes inteligentes y con conocimiento. ¿Cómo explica uno la existencia de la mente humana? Sólo una mente más inteligente y con mayor conocimiento que la humanidad podría crear un cerebro humano.

3. La improbabilidad de que el simple "azar" sea la explicación de las características de la vida. ¿Podría uno mirar a Mount Rushmore donde están esculpidos los rostros de Washington, Jefferson, Lincoln y Theodore Roosevelt y creer de alguna forma que surgieron de la casualidad? Dado un tiempo infinito, el viento, la lluvia y el azar, todavía es difícil de creer que algo así, vinculado con la historia, fue formado en forma aleatoria en el costado de la montaña. El sentido común nos lleva a concluir que hubo gente que planeó y esculpió esas figuras.

Este artículo sólo toca algunas de las pocas complejidades necesarias de nuestro mundo: la posición de la Tierra relativa al sol, algunas propiedades del agua, un órgano en el cuerpo humano. ¿Podría alguno de estos haber surgido por casualidad?

El distinguido astrónomo Sir Frederick Hoyle mostró como aun el hecho de los aminoácidos juntándose aleatoriamente en una célula humana es matemáticamente absurdo. Con relación a nuestras vidas, Sir Hoyle ilustró la debilidad del "azar" con la siguiente analogía. "¿Cuáles son las probabilidades de que un tornado pueda atravesar un depósito de chatarra que contenga todas las partes de un 747 y los ensamblara accidentalmente formando un avión y dejándolo listo para despegar? Las posibilidades son tan pequeñas como para ser despreciables ¡aun si el tornado atravesara una cantidad de depósitos de chatarra suficiente como para llenar el universo!"

En toda la vida observamos una razonable ley de causa y efecto. Cada efecto tiene una causa. Cuando uno considera las complejidades de nuestra vida y nuestro universo, es razonable pensar que un Creador inteligente y amante proveyó todo lo que necesitamos para la vida. La Biblia describe a Dios como el autor y sustentador de la vida.

4. El sentido inherente del bien y el mal de la humanidad no puede ser explicado biológicamente. Hasta un ladrón se pone mal y se siente agraviado cuando alguien le roba a él. Surge en todos nosotros, de cualquier cultura, sentimientos universales del bien y del mal. Si alguien toma a un niño violentamente de una familia y viola al niño, hay una ira y repulsión y una furia para confrontar al acto como malo, no importa la cultura. ¿Cómo adquirimos este sentido de lo que está mal?

Y, yendo a áreas como el coraje, el morir por una causa, el amor, la dignidad, el deber y la compasión, ¿de dónde vinieron éstos? Si las personas son simplemente producto de la evolución física, sustancias materiales y biológicas, ¿por qué tenemos un sentido de lo que está bien? ¿Cómo explicamos una ley universal en la conciencia de todas las personas que dice que asesinar por placer esta mal? ¿Acaso no tienen todas las personas un sentido de que un espíritu humilde y el concentrarse en cubrir las necesidades de otros son cualidades admirables? La mejor forma de explicar nuestra conciencia es por medio de un Creador amante que se preocupa por nuestras decisiones y la armonía de la humanidad.


5. A diferencia de cualquier otra revelación de Dios, Jesucristo es el retrato más claro y específico de Dios. ¿Por qué Jesús? Observe todas las principales religiones del mundo y encontrará que Buda, Mahoma, Confucio y Moisés se identificaron todos como maestros o profetas. Ninguno de ellos jamás alegó ser igual a Dios. Sorprendentemente, Jesús lo hizo. Eso es lo que lo pone a Jesús aparte de todos los demás. Él dijo que Dios existe y que ustedes lo están mirando. Aunque habló de Su padre en el cielo, no era desde una posición de separación, sino de una unión muy próxima, única a toda la humanidad. Jesús dijo que cualquiera que lo había visto a Él lo había visto al Padre; cualquiera que creía en Él, creía en el Padre.

Él dijo, "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida." Él afirmó tener atributos que pertenecen sólo a Dios: poder perdonar a las personas sus pecados, liberarlos de hábitos pecaminosos, darles un vida más abundante y darles la vida eterna en el cielo. Y aquí está lo llamativo. A diferencia de otros maestros que hacían que la gente se concentrara en sus palabras, Jesús les señaló a la gente a Él mismo. Él no dijo, "sigan mis palabras y encontrarán la verdad." Él dijo, "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí."

¿Qué prueba dio Jesús para afirmar ser divino? Hizo lo que otras personas no pueden hacer. Jesús realizó milagros. Sanó a la gente: ciegos, cojos, sordos, y hasta resucitó un par de personas de la muerte. Tenía poder sobre los objetos: en al menos dos ocasiones creó alimento de la nada, suficiente para alimentar multitudes de varios miles de personas. Realizó milagros sobre la naturaleza: caminó sobre un lago, detuvo en forma instantánea una tempestad furiosa para algunos amigos. La gente de todas partes lo seguía a Jesús porque Él cubría sus necesidades constantemente, haciendo lo milagroso. Él dijo que si usted no quiere creer lo que le estoy diciendo, debería creer al menos en mí basado en los milagros que está viendo.

¿Qué reveló Jesús acerca de la personalidad de Dios? ¿Qué de los pensamientos de Dios, sus expectativas y sentimientos hacia la humanidad? Jesucristo mostró que Dios era gentil, amante, consciente de que estamos centrados en nosotros mismos y de nuestras falencias, y sin embargo deseaba profundamente una relación con nosotros. Jesús reveló que, a pesar de que Dios nos ve como pecadores, dignos de su castigo, Su amor por nosotros estaba por encima y Dios produjo un plan diferente. Dios haría que Su Hijo recibiera el castigo por nuestro pecado. Y Jesús acepto voluntariamente este plan.

Jesús fue torturado con un látigo de nueve puntas filosas y duras. Una "corona" de espinas de cinco centímetros fue apretada contra su cabeza. Luego lo sujetaron a una cruz martillando clavos a través de sus manos y pies contra la madera. Tomando en cuenta Sus otros milagros, esos clavos no lo mantuvieron sobre la cruz. Su amor por nosotros lo hizo. Jesús murió en nuestro lugar para que nosotros pudiéramos ser perdonados. De todas las religiones conocidas por la humanidad, sólo a través de Jesús usted podrá ver a Dios extendiéndose hacia la humanidad, proveyendo un camino para que tengamos una relación con Él. Jesús demuestra un corazón divino de amor, cubriendo nuestras necesidades, acercándonos hacia Él. Por la muerte de Jesús nosotros podemos ser perdonados, aceptados plenamente por Dios y amados genuinamente por Dios. Dios dice, "Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia." Este es Dios, en acción.

La prueba más concluyente de que Jesús es igual a Dios fue el milagro de Jesús que ha sido más examinado a fondo - Su propia resurrección de los muertos. Jesús dijo que tres días después de Su entierro volvería de nuevo a la vida. Al tercer día después de Su resurrección, la piedra de casi dos toneladas enfrente de Su tumba fue catapultada cuesta arriba de una pendiente. La guardia de soldados romanos bien entrenados vio una luz enceguecedora y un ángel. Aparte de la ropa para el entierro que había envuelto el cuerpo de Jesús, la tumba estaba vacía. A través de los años, se han aplicado análisis legales, históricos y lógicos a la resurrección de Jesús y la conclusión más razonable es que Jesús se levantó de los muertos.

Si quiere saber si Dios existe, investigue a Jesucristo. Se nos dice que "de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."

El Hombre Lobo


Los hombres lobo, las imágenes actuales de estos monstruos semi-humanos provienen en su mayoría del mundo irreal de Hollywood; pero los antiguos griegos y romanos creían que los hombres lobo existían y que eran totalmente fatales. Sorprendentemente, en la Francia del siglo XVI, 30.000 personas fueron acusadas de ser hombres lobo...

La bestia oculta
Las personas siempre han tenido una fascinación macabra por lo que más las aterra, bien sea que se trate del salvajismo real de asesinos seriales o de monstruos imaginarios como Frankenstein o Dráckula. A los seres humanos le llaman poderosamente la atención estos sujetos horripilantes. Uno de los más antiguos y perdurables es el hombre lobo.

En los albores de la civilización, era muy poco lo que separaba al hombre de la bestia. Las personas, en aquel entonces, pensaban que los humanos podían volver a ser animales, una creencia conocida como "cambio de forma". Casi todas las sociedades primitivas tienen historias y creencias sobre la transformación de forma animal a humana y viceversa. En todas las civilizaciones ha habido historias sobre cómo saber controlar ciertos impulsos, emociones y deseos. La mayoría son los instintos más primitivos, los instintos animales. Desde que el hombre se civilizó el hombre lobo ha acechado en las sombras.

No estaban tan ocultos como para que no los notara el padre de la historia griega antigua, Herodoto. En el siglo V antes de Cristo, reportó en sus viajes acerca de un pueblo que cambiaba de forma conocido como los neurianos. "Cada neuriano se transforma una vez al año en un lobo, y continúa de esta manera por varios días al cabo de los cuales vuelve a su forma original" (Herodoto).

Hay mitos muy poderosos sobre hombres lobo entre los griegos y los romanos. Hay historias romanas que parecen producciones de Hollywood de hoy en día. Una de éstas provino de un satírico romano llamado Petronio, quien fue uno de los primeros en escribir crónicas sobre la perdurable relación entre los hombres lobo y la Luna llena.

Petronio escribió acerca de un hombre que, en una noche de Luna llena, fue a visitar a su amada. Le pidió a un amigo soldado que lo acompañara. En el camino, el soldado se detuvo repentinamente, se quitó la ropa, se transformó en lobo y se perdió en la oscuridad. Al llegar a la casa de su amada, el hombre escuchó que uno de los sirvientes se había enfrentado contra un lobo y lo había herido con su espada en el cuello. Al día siguiente, el hombre encontró al soldado en el cuartel muriendo por una herida de espada en su cuello.

Estas historias eran muy difundidas y creídas. Si uno era herido siendo hombre lobo, se transformaba otra vez a la forma humana pero conservaba la herida.

La Luna llena – la cual influye sobre los mares y cualquier líquido sobre la tierra (siendo el humano más del 70% líquido) – tiene una conexión con la leyenda del hombre lobo, porque existe la creencia que la Luna llena causa la locura en la gente, lunáticos. La Luna llena y la transformación de hombre a bestia es una conexión natural y mágica.

Un relato aún más horroroso sobre un hombre lobo provino del poeta romano Ovidio. En el siglo I narró la historia de un antiguo rey griego llamado Licaon, cuya crueldad era tan conocida que el rey de los dioses, Júpiter, lo fue a visitar. Pero Licaon se rehusó a creer que su visitante fuera un dios, y lo puso a prueba al servirle un suntuoso banquete en el que secretamente había mezclado carne humana. Aún entre los antiguos griegos el canibalismo estaba vedado. Era un verdadero tabú. Ofrecerle comida caníbal a un dios era una gran ofensa. Júpiter inmediatamente detectó la comida contaminada, furioso, convirtió a Licaon en lobo para que orientara su afición por la carne humana de una mejor manera.



Del nombre del rey Licaon surgió la palabra Licántropo, cuyo significado es: el que se transforma en lobo. Esta historia tiene un profundo significado para comprender a los hombre lobo. Aquí se reconoce desde el principio que toda la idea de licantropía estaba relacionada con los aspectos del ser humano que se oponían a la sociedad civilizada.

Durante la Edad Media, la creencia que los humanos se transformaban en animales predadores prevalecía en el mundo y bajo ninguna circunstancia se limitaba a los lobos. Estamos hablando de un fenómeno donde la gente creía que algunos de sus vecinos podían transformarse en un animal. Y ese animal era el depredador que predominaba el área.

Entonces se pensaba que utilizar la piel o el cuero de un animal era una forma de convertirse en ese animal. Los vikingos hicieron de esa creencia parte de su arsenal militar ya que se colocaban pieles de oso antes de la batalla. Esta práctica contribuyó con su reputación de ser guerreros totalmente intrépidos y maníacos.

Sin embargo, en la Europa medieval, el animal más temido era el lobo. Considerado como el mayor carnívoro del continente se creía que era el predador más peligroso que pudiera existir. Montague Summers, una autoridad del siglo IXX en ocultismo y lo sobrenatural, describió adecuadamente lo que significaba el lobo para los europeos medievales: "las características más notables del lobo, son la crueldad desmedida, la ferocidad bestial y el hambre insaciable. Tiene algo de demonio infernal. Simboliza la noche y el invierno, la presión y la tormenta, el oscuro y misterioso emisario de la muerte" (Summers).

Los cuentos cautelosos acerca de lobos eran repetidos ampliamente, sobretodo a los más vulnerables de la población, los niños. Uno de los más famosos es el de la Caperucita Roja. Es un cuento muy siniestro y claramente uno de hombres lobo. Está la pequeña y el lobo vestido como la abuela; quien habla con Caperucita. No es un lobo común, está muy claro que es un hombre lobo.

Licantropos herejes
En los siglos XVI y XVII, Europa era un hervidero de actividades de hombres lobo. Eran tiempos tumultuosos en los que imperaban miedos irracionales, supersticiones y cambios religiosos radicales.

En la cúspide de la Edad Media, sobretodo cuando estaba por empezar la Reforma, comenzaron las luchas contra la brujería y las quemas en la hoguera. Junto con la lucha contra la brujería, empezó una nueva lucha contra la licantropía y surgió una nueva ola de creencias que los hombres lobos y las brujas existían y que tenían un impacto sobrenatural y negativo sobre la sociedad.

El pánico que rodeaba a los hombres lobo aumentó con la histeria de la brujería. De 1300 a 1700, miles de personas fueron enjuiciadas bajo el cargo de brujería. Las acusaciones de sacrificios humanos, canibalismo y libertinaje sexual, provenían principalmente de los campesinos. Pero los acusados también eran, casi en su totalidad, campesinos.

La histeria por la brujería fue alimentada en parte por los problemas económicos y sociales. La pobreza, las enfermedades, el crimen y el hambre azotaban a los europeos. Los campesinos trabajaban mucho y recibían muy poco. Imposibilitados para surgir, muchos campesinos atribuían su pobreza y otros problemas a las brujerías de sus vecinos. Por esta razón, otros campesinos se convirtieron en chivos expiatorios de males sociales incurables.

Sus temores también estaban alimentados por la religión. En ese entonces, la Iglesia católica era la fuerza que regía la vida de las personas, dictaba los patrones de conducta y daba explicaciones a los fenómenos que la gente no comprendía. De acuerdo con la doctrina eclesiástica, la intención de Satanás era destruir la civilización cristiana; y para ello requería de hordas de discípulos, de brujas. La hechicería era considerada como una traición, un atentado para derrocar a la Iglesia.

Para detener la hechicería, la Iglesia creó la Inquisición, un proceso legal extremo que hizo posible una cacería de brujas masiva. Los obispos, que fingían de inquisidores, buscaban herejes en aquellos que hablaban contra las tradiciones de la Iglesia católica.

Hacia el año 1231, las cortes inquisidoras bajo el control directo del papado, se establecieron en toda Europa. Los herejes que se arrepentían recibían una sentencia de cadena perpetua; aquellos que no se arrepentían generalmente eran quemados en la hoguera. La Inquisición perseguía despiadadamente una acción sangrienta. Su meta era aniquilar a todo aquel que no fuera un sincero cristiano católico. Entre las víctimas estaban protestantes, judíos, brujos, místicos y hombres lobo.

La licantropía era considerada como una especie de brujería ya que implicaba un pacto con el demonio, la herejía.

Para el siglo XVI, las cortes eclesiásticas habían adoptado los procedimientos de la Inquisición para proteger a la sociedad de las brujas y de los hombres lobo. En 1532, la tortura judicial se convirtió en el medio legal para determinar la brujería malévola y la licantropía. No se podía probar el crimen materialmente ni probar que alguien hizo un hechizo. La única forma de obtener un veredicto era la confesión, y la mejor forma de obtenerla era aplicando la fuerza.

Los inquisidores, al escuchar estas confesiones y contemplar con dificultad el horror inhumano y sádico de los crímenes enumerados, prefirieron pensar que habían sido cometidos por un verdadero monstruo mitad hombre mitad lobo en conjunción con el demonio.

En Francia, el término hombre lobo era Loup-Garou, y repentinamente, a principios de 1500, comenzaron a aparecer en proporciones epidémicas. Según las leyendas, podían ser identificados con facilidad. Las cejas que se unen en el centro, pelos en las palmas de la mano, etc. Cualquiera que viviera en Francia en el siglo XVI, solo, aislado de los demás, que fuera desaliñado y que se comportara de forma rara o desagradable, fácilmente podía ser visto como un hombre lobo.

En una serie de acusaciones y arrestos entre 1520 y 1630, solo en Francia, más de 30.000 personas fueron enjuiciadas bajo la acusación de ser hombres lobo. Típica fue la historia del siglo XVI de un campesino llamado Gilles Garnier. Tenía reveladoras cejas que se unían en el medio y vivía como un ermitaño en un choza en las afueras de Dole. Los pobladores que rescataron a una niña del ataque de un lobo, pensaron reconocer a Gilles en el animal. Ellos creían que se había transformado al frotarse la piel con un ungüento mágico. Una semana más tarde atraparon a Gilles y lo torturaron bárbaramente hasta obtener su confesión para luego quemarlo en la hoguera.

Pero las víctimas de las cacerías de hombres lobo no estaban limitadas a los hombres. Del centro de Francia surgió una famosa leyenda de una mujer lobo. En la región de Auvernia, un cazador fue atacado por un lobo en 1558. En la feroz batalla, el cazador logró cercenarle una pata. Éste colocó el miembro cortado en su saco y en el camino se detuvo en la casa de un noble para relatar su aventura. Pero cuando sacó la pata se encontró con la delicada mano de una mujer cuyo dedo portaba un anillo de matrimonio. Al reconocer el anillo, el noble subió las escaleras y encontró a su esposa vendándose el brazo sangrante. Ella confesó ser una mujer lobo y fue quemada en la hoguera.



Sin embargo, las confesiones eran de una dudosa autenticidad debido al proceso de interrogación. Hervían la gente en aceite, las torturaban con tenazas calientes, etc. Bajo esas circunstancias confesaban rápidamente que eran hombres lobo o brujas.

Tal fue el destino, en 1589, de un pobre campesino llamado Peter Stump, quien fue acusado de ser un hombre lobo al colocarse una piel mágica. No importó que esa piel nunca hubiera sido hallada. Las autoridades lograron su confesión utilizando pinzas al rojo vivo, la rueda y arrancándole la piel de sus huesos. Todo aquello fue narrado en una publicación sensacionalista de gran formato de la época. El destino de Stump fue el mejor conocido de todos los hombres lobo, ya que la gente devoraba ese tipo de publicaciones para escapar de la implacable rutina diaria.

Un juicio a un hombre lobo en 1604, logró sentar precedente en la historia legal con un caso de compasión. El acusado era Jean Grenier, un pastor de 14 años de la región francesa de Bordeaux. Era un chico entregado a recorrer los campos que hoy en día sería calificado de discapacitado mental. Cuando una testigo aseguró que lo había visto colocarse una piel mágica y convertirse en lobo, fue arrestado. Él dijo que un misterioso extraño, tal vez el demonio, le había dado la piel que lo convertiría en hombre lobo. Cándidamente admitió haber estado al asecho y atacado a niños. La sala de la corte rompió en incómodas carcajadas cuando Grenier describió su preferencia por la sangre joven, por cuanto una mujer vieja era tan dura como el cuero. Esto lo hacía un candidato seguro para la ejecución. No obstante, un abogado dio un apasionado discurso alegando que era una víctima de su descontrolado cerebro. El argumento de demencia prevaleció, y en vez de vérselas con la muerte Grenier fue sentenciado a prisión en un monasterio, donde se fue deteriorando hasta que murió antes de los veinte años.

La ciencia opina
En el siglo II después de Cristo, los médicos, sorprendentemente, reconocían la conversión de un hombre a lobo como una enfermedad psicológica, una forma de depresión. Pero el tratamiento resultaba ser tan terrible como el ataque de un hombre lobo: la apertura de una vena y desangramiento. Aunque la cura era bárbara el diagnóstico era bastante perspicaz.

Hoy en día, los psiquiatras tienen un nombre para esta enfermedad mental: licantropía. Una persona durante un ataque de este mal podría aullar, querer comer carne cruda y hasta correr en cuatro patas.

Para mediados del siglo XVII la gente comenzó a darse cuenta que aquellos que se proclamaban lobos eran en realidad dementes. Muchas víctimas fueron enviadas a monasterios en vez de ser quemadas en la hoguera. No obstante, algunos creían que los hombres lobo no estaban locos sino que quizás estaban bajo el efecto de drogas.



A menudo supuestas brujas preparaban ungüentos para tratar las enfermedades de los campesinos. En un caldero se mezclaban plantas y hierbas, como semillas de amapola del opio, acónito o napelo, que disminuye el ritmo cardíaco, y belladona, una planta altamente venenosa. Al ser frotado en la piel este preparado mágico, entraba en el torrente sanguíneo e inducía confusión mental, excitaciones salvajes y delirios. Pensar que alguien se convirtiera en hombre lobo no resultaba imposible.

Otro posible alucinógeno se producía en el pan de centeno, alimento esencial en la dieta del campesino europeo del medioevo. Cuando los inviernos eran extremadamente fríos, un hongo llamado "cornezuelo del centeno", infectaba el centeno. El pan podía inducir alucinaciones como las del LSD, así una persona podía ver a un hombre lobo o creerse uno.

Los informes de los pobladores asustados por las visiones de un humano harapiento corriendo por el bosque alimentaban los temores por los hombres lobo. Pero a menudo el criminal era un ermitaño o, en unos pocos casos, niños salvajes.

Hipertricosis.Otra explicación para las visiones de hombres lobo pudo tener relación con dos enfermedades clínicas descubiertas más tarde. Una, la hipertricosis, es un raro desorden genético que ocurre en uno de cada millón de nacimientos. Ésta causa un crecimiento desmedido del cabello en todo el cuerpo. La segunda enfermedad que podría haber ayudado a perpetuar el mito del hombre lobo es la porfiria. Es una forma extremadamente rara de desorden sanguíneo genético que se reconoció por primera vez en el siglo XX. En algunos casos graves los pacientes son tan sensibles a la luz del Sol que una prolongada exposición podría resultar en la pérdida de tejido de las extremidades, la cara y la cabeza. Alguien con esta enfermedad saldría tarde de noche. Si tienen sus tejidos muy dañados, sobre todo las manos, éstas tenderían colgar como garras. Si han perdido tejido de los labios, tendrían los dientes más expuestos y tendrían un color marrón, que podría asociarse con la sangre. Y el crecimiento adicional de pelo, sobretodo alrededor de la sien.

Algunos expertos disputaban los datos médicos y científicos al afirmar que eran explicaciones insuficientes para la creencia ampliamente fundamentada y dominante en los siglos XVI y XVII.

La creencia en los hombres lobo no existe sólo en algunos lugares donde el LSD pudo llegar a los alimentos o donde pudo haber epidemias o existe la porfiria. Es un fenómeno más grande que eso. Este mito nos ha llegado a través de las épocas y básicamente trata sobre nuestra naturaleza interna. El lado animal que tenemos, como lo consideramos, a diferencia del lado espiritual. Tiene un gran atractivo porque después de todo somos animales. Tal vez sea un error buscar explicaciones racionales, porque en cierto grado no lo es. Siempre nos fascinó el límite confuso entre los seres humanos y los animales, especialmente por el temor de la bestia interior.

El hombre lobo en Hollywood
A pesar de un linaje que data de tiempos remotos, la mayor parte de lo que hoy en día nos resulta familiar con respecto a los hombres lobo se debe a la película de 1941: "The Wolf Man" (El Hombre Lobo). Lon Chaney Jr. interpretó a este feroz personaje. Esta película fue el primer símbolo de terror de los años 1940, fue el primer filme en mucho tiempo con un monstruo.

Tal vez lo que le falta al hombre lobo es una gran novela; y quizás por eso no sea tan popular como el vampiro, el monstruo de Frankenstein, o el Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Hay muchos cuentos buenos sobre hombres lobo pero ninguno se compara con Dráckula o con el Frankenstein de Mary Shelley.

Típico de los intentos literarios victorianos, en 1846, G. W. M. Reynolds escribió un libro de poca calidad titulado "Wagner, el hombre lobo". Fue seriado por capítulos en las revistas baratas de la época conocidas por ser sensacionalistas.

Unos 20 años más tarde, en 1865, apareció un trabajo más elaborado, una colección de leyendas realizadas por Sabine Baring-Gould en "El libro de los Hombres Lobo". Pero la primera novela que obtuvo reconocimiento literario no sería publicada sino hasta 1933. Escrita por el guionista de Hollywood, Guy Endore, y ubicada en Francia se llamó "Un hombre lobo en París".

Estaba basado en un caso real. Era un soldado francés que había entrado a los cementerios de París, se asemejaba a un vampiro y se alimentaba de la sangre de los muertos; pero el cuento lo describía como un hombre lobo. Luego, en 1935, hicieron la película que tuvo un gran éxito.

La película titulada "Un hombre lobo en Londres", cambió a París por Londres para capturar la audiencia de habla inglesa. Fue el primer largometraje sobre hombres lobo y, aún cuando fue bien recibido, éste no llegó a convertirse en punto de referencia del género, la razón: la censura.

Los censores sentían que la transformación de un hombre en una bestia era un paralelismo demasiado cercano a la polémica teoría de la evolución de Darwin.

Dado el éxito de taquilla, los estudios Universal estaban ansiosos por producir otra película, pero, una vez más, se enfrentaron a la censura. Como Adolfo Hitler estaba asfixiando a Europa, la censura decidió que las películas de terror no tenían lugar en tiempos de tensión.

Curiosamente, a Hitler le encantaban los lobos. Era característico el termino que escogió para sus temidos submarinos: "La manada de lobos", llamados así por su táctica de circundar un convoy y sin misericordia atacar una nave a la vez.

Sin embargo, la prohibición de las películas de terror se convertiría a su vez en una baja de la guerra. Resultó ser que el público necesitaba un escape emocional y las películas de terror eran las más indicadas.



La película "El hombre lobo" estableció los rasgos característicos de esta bestia: su aparición cuando salía la Luna llena; la marca del pentagrama, un emblema satánico que señalaba a su próxima víctima; y la muerte con una bala de plata, la plata es al hombre lobo como el ajo a los vampiros.

Pero el momento más memorable fue la conversión de hombre en lobo. Era la primera vez que el público lo veía en la pantalla. El sobrecogedor poder de las imágenes cambiaría la percepción que tenía el público del monstruo para siempre. Una de las cosas que le hacen el escenario y la pantalla a la compleja mitología folklórica, es simplificarla y entregarla para que sea entendida con facilidad. El cine nos ayudó a comprender al hombre lobo al simplificarlo y darle características con las cuales nos podíamos identificar.

Las características de la película sobre el hombre lobo fueron creadas por el inmigrante y guionista alemán Curt Siodmak. El resultado del guión, brillantemente concebido por Siodmak, fue que Hollywood elaboró sus propias reglas sobre el hombre lobo, las cuales se mantuvieron.

El antagonismo de la civilización
A pesar de todo lo que se sabe de los hombres lobo, desde leyendas antiguas y mitos hasta explicaciones científicas y médicas, el animal continúa suscitando intensos debates. Los grupos conservacionistas luchan por el derecho de los lobos a existir, pues consideran que simbolizan todo lo que es salvaje y libre en la naturaleza; otros preferirían eliminarlos por completo al verlos como predadores peligrosos y destructivos. La incómoda relación humana con los lobos continúa.

El hombre lleva una bestia dentro de sí y desea secretamente convertirse en una para perder las limitaciones civilizadas. Cuanto más civilizados somos, más necesitamos fantasear sobre no ser civilizados.

Tales fantasías se expandieron cuando las viejas películas sobre los hombres lobo se pasaron por televisión en los años 1950. Los niños empezaron a desarrollar una afinidad con la tenebrosa criatura. Cuando niño uno se aferra a los monstruos, porque son tan incomprendidos como uno. También les cuesta adaptarse al ambiente, pero se defienden y se fantasea a través de ellos.

Más que un objeto de temor, el hombre lobo se estaba convirtiendo en un icono de la cultura popular. En 1972, el legendario Stan Lee de la Marvel Comics, creo una serie llamada "Werewolf by Night" (Hombre Lobo de Noche).

Los adultos contemporáneos se han resistido a considerar el hombre lobo como una cosa de niños. La exitosa novela de Gary Brandner de 1977 "The Howling" (El Aullido) acerca de una sociedad coetánea de hombres lobo se convirtió en un clásico de culto, en parte por el enfoque de la salvaje sexualidad y lujuria del hombre lobo. "La cara del lobo estaba a centímetros de la suya. Su aliento, caliente y húmedo, silbaba en su oído. Los dientes brillantes, grandes como un dedo, daban tarascones en el aire y se acercaban a su garganta".

Parte de la dicha de ser hombre lobo, es que uno puede saltarle encima a la mujer loba que quiera y nadie lo mirará con extrañeza. Es la libertad de ser tan sensual y lujurioso como uno desea ser.



En 1997, el servicio postal de Estados Unidos se unió al frenesí al lanzar cinco estampillas de monstruos del cine. El hombre lobo de Lon Chaney Jr. está en boga de nuevo después de más de cincuenta años desde que el escritor Curt Siodmak creó el personaje.

El hombre lobo ha evolucionado a través de la historia. Lo que la mayoría aceptamos ahora como leyenda fue una vez muy real. Comenzó como una forma de explicar lo inexplicable, una criatura a quien se le podía culpar de las atrocidades del hombre. Símbolo de la sexualidad y el poder que muchos humanos envidian pero no pueden tener.

"Aun el hombre que es puro de corazón y dice sus oraciones de noche, se convertirá en lobo cuando florezca el veneno y brille la Luna de otoño" (Curt Siodmak).

Machi


El nombre Machi es usado para designar a la persona que tiene la función de autoridad religiosa, consejera y protectora del pueblo Mapuche.

Debido a que actualmente en mucho menor la proporción de hombres que cumplen la función de Machi, normalmente se describe al Machi como una mujer mapuche
Descripción

La vida como Machi en el pueblo Mapuche

El Machi como autoridad religiosa es la persona encargada de dirigir los ceremoniales de curación de su pueblo llamados machitún. En el caso de que las autoridades tradicionales como el Ngenpin, no se encarguen del Guillatún (ceremonia en que la comunidad se comunica con el mundo espiritual), el Machi también puede presidirlo.

En cada comunidad, el machi tiene la función de actúar como una especie de consejero del lonco, ya que actúa como el oráculo de su comunidad; y por ello, antiguamente, también actuaba como consejero en la paz o en la guerra.

Elección del Machi

Para llegar a ser Machi se requiere que la mujer u hombre mapuche tenga voluntad, carácter y coraje, ya que la iniciación es larga y penosa. Normalmente la persona es seleccionada en su infancia, siendo reclutadas a través de muchas formas; entre ellas por:

* sueños premoritorios.
* revelaciones sobrenaturales.
* influencia de la familia.
* por transmisión hereditaria.
* su poder de curación de enfermedades.
* iniciativa propia.

Será el Kugna que posee cada linaje o familia lo que determinará quien será la persona que asumirá este rol. Posteriormente mediante la ceremonia del Machiluwun, se consagra el nuevo Machi.

Su papel en la medicina mapuche

El Machi es una persona con gran sabiduría y poder curativo; es el personaje principal de la medicina Mapuche. Tiene un conocimiento exacto del valor medicinal de cada planta y de cada substancia; para usar en su medicina las hierbas y plantas requeridas para el Lawen (remedio); tiene también el poder de los espíritus y los sueños (peumas) que son de gran importancia, al ser analizados e interpretados al despertar, muchas decisiones importantes surgen de ello. A través de estas prácticas sanan las enfermedades de su pueblo e incluso las enfermedades winkas (extranjero, blanco). La medicina mapuche está ganando cada vez más importancia a nivel de la sociedad chilena.

Su papel a nivel espiritual

El Machi es la persona que maneja y resuelve la preocupación general de la sociedad mapuche con respecto a las fuerzas malignas y dañinas del mundo. Se considera que tiene los secretos para controlar el clima y el poder de predecir hechos futuros o descubrir las cosas ocultas.

Ya que su función cotidiana básica es la de curar, un Machi también tiene los conocimientos necesarios que le permitirán descubrir al calcu, bruja o a cualquier otro individuo que, mediante la utilización de poderes o ayuda sobrenaturales, quiera causar un daño o la muerte a otra persona. En la tradición chilota, tiene un papel destacado como la persona encargada de combatir a los brujos chilotes.

La actitud del Machi

La actitud que todo Machi debe seguir el camino indicado en el Admapu, y el no dejarse llevar por el mal o por las malas actitudes; si no lo cumple, estará siguiendo el camino que lo conducirá a ser considerado un Calcu (persona que practica el mal en una forma mística o espiritual). Las actitudes con las que un Machi termina siendo un Calcu son las siguientes:

* Ser una persona envidiosa y/o codiciosa, presentando un mayor interés por el dinero, que por curar al necesitado.
* Ser una persona que no usa su conocimiento sabiamente y/o lo usa para hacer el mal, integrándose así a las fuerzas que luchan contra el ser humano.

Fantasmas


La palabra "fantasma" desciende de un vocablo griego que significa "aparecer" o "mostrarse" y la palabra se asocia directamente con la manifestación física de un ser que no se encuentra en dicho lugar. El eminente investigador Frederick W. H. Myers, socio fundador de Society for Psychical Research (1889) y uno de los primeros estudiosos científicos del tema, amplió la definición diciendo que "se trata de una manifestación de energía personal persistente" que se extiende más allá de la muerte de la persona que la emite.

Las estadísticas, siempre difusas y atemorizadoras cuando se trata de las variables económicas, rara vez se meten con lo sobrenatural. Pero una reciente encuesta de Gallup, hecha en los Estados Unidos, demuestra que uno de cada cuatro norteamericanos cree en fantasmas, y uno de cada diez está convencido que alguna vez estuvo en presencia de un fantasma.

Un doppelgänger es un tipo de fantasma que hace su aparición al observar el cuerpo físico del sujeto a cierta distancia.


En muchas religiones, sobre todo en la fe primitiva, existe la creencia de que el ánima sale del cuerpo en momentos de inconsciencia, como por ejemplo durante el sueño. Estas religiones también sostienen que después de la muerte el espíritu merodea junto al cuerpo del difunto. Una práctica común entre los grupos que profesan este tipo de creencias consiste en aplacar a los espíritus ofreciéndoles comida, ropa y otros objetos que puedan resultarles útiles en el mundo espiritual. En muchas civilizaciones primitivas las posesiones personales del difunto, incluidas sus armas, sus animales domésticos y en ocasiones su propia esposa, se entierran o incineran con el cuerpo. El culto a los antepasados, así como el luto en muchas civilizaciones modernas, es probable que tengan su origen en la creencia en los espíritus.

Lo cierto es que en muchas partes del mundo, apenas una casa da señales de estar embrujada y apenas sus habitantes afirman que vieron moverse cajones y volar objetos, estilo poltergeist, se ponen en movimiento camarógrafos y cazafantasmas que saben sacar jugosos dividendos e industrializar la ingenuidad.Suele intervenir la policía, y no faltan los grupos de escépticos militantes que señalan que las fotos no muestran nada, y que los fenómenos paranormales tienen la curiosa propiedad de producirse justo cuando no hay nadie para presenciarlo.

El físico Donald Wright hace un minucioso análisis de las propiedades físicas de los fantasmas. Partiendo de algunas habilidades y limitaciones (por ejemplo, su capacidad de atravesar paredes, pero su tendencia a permanecer confinados a sitios como castillos o casas embrujadas), y apoyándose en las propiedades de la mecánica cuántica, Wright calcula el peso y la densidad de los fantasmas y llega a sorprendentes conclusiones. Por empezar, son tan livianos que la única manera de observarlos es con poca iluminación (todo objeto iluminado recibe una presión por parte de la luz, que aceleraría al fantasma inmediatamente fuera de nuestra vista). Lo cual, coincide con los testimonios, y explica por qué los fantasmas aparecen siempre en la oscuridad y abundan más en la región de Europa boreal que en los trópicos.

Pero además y puesto a que la masa de un fantasma es minúscula, muchísimo menor que la de un electrón, (de un billonésimo de billonésimo de millonésimo de gramo), se necesita una cantidad de energía realmente ínfima para conferirle una velocidad apreciable (hasta un 70% de la velocidad de la luz). Como esta velocidad es mucho mayor que la necesaria para escapar del campo gravitacional de la Tierra, el más mínimo empujón (como el que puede producir una brisa) llevaría al fantasma más preciado, y aún al más pesado, a salir disparado fuera de nuestro planeta a una velocidad tal que en pocas horas abandonaría el sistema solar y emprendería un viaje a las estrellas. Lo mismo ocurre con la agitación térmica. Basta una temperatura de 20º centígrados para que alcancen una velocidad cercana a la de la luz. Muy pocos fantasmas, por lo tanto, podrán ser vistos, a menos que sean muy fríos (temperaturas cercanas a 273º bajo cero).

Tipos de Apariciones
Publicado en 1943, el libro "Apparitions" ("Apariciones") fue escrito por el investigador F.N.M. Tyrell y divide las apariciones fantasmales en 4 grupos. En reglas generales, esta clasificación sigue vigente hasta nuestros días y es la guía primaria que aplican por igual científicos y "cazadores de fantasmas".

Apariciones frecuentes: Bajo este rubro se agrupan aquellos fantasmas que aparecen regularmente en un mismo lugar. Por lo general, no se trata de manifestaciones que causen miedo y en muchos casos llegan a ser naturalmente aceptadas por las personas que frecuentan el sitio de las mismas. La mayoría de las fotos que prueban la presencia de los fantasmas fueron obtenidas en estos casos y lugares y sorprende la cantidad de pruebas que provienen de iglesias y capillas. Mayoritariamente se percibe la presencia de imágenes difusas de clérigos, peregrinos o personas entregadas a la plegaria. Una de las apariciones más notables fue fotografiada por el reverendo K. F. Lord en Newby, North Yorkshire. Al revelar las fotos de su iglesia que había tomado, el vicario Lord se sorprendió vivamente al detectar frente al altar la presencia semitransparente de un ser espectral y encapuchado que parece contemplar al mundo desde cuencas oculares vacías.

En 1935, un fotógrafo profesional y su ayudante se encontraban realizando tomas de una mansión ancestral – Raynham Hall – en Norfolk, Inglaterra. Mientras trabajaban frente a una hermosa escalera, el asistente dijo haber visto "una forma femenina fantasmal" descender por los escalones alfombrados. El fotógrafo no la vio pero, al revelar la película, la luminosa imagen apareció nítidamente. Informado del tema, el dueño de casa – marqués de Townshend – identificó a la aparición como "la dama de marrón", cuyas materializaciones vienen siendo reportadas en Raynham Hall desde 1835. El propio Lord Townshend la había visto junto a 2 testigos en 1926.



A veces, los lugares de aparición se multiplican a partir de un factor aglutinante. Es el caso puntual de los fantasmas del piloto Bob Loft y el ingeniero de vuelo Don Repo, quienes fallecieron el 29 de diciembre de 1972 al estrellarse el avión de la empresa norteamericana Eastern que conducían. La nave cayó en los pantanos de la Florida y no hubo sobrevivientes entre las 101 personas a bordo. A partir de ese momento, tripulantes de diversos vuelos de la misma línea reportaron apariciones de sus colegas fallecidos. Las manifestaciones se produjeron con mayor intensidad en aquellos aviones del mismo tipo que el accidentado (un TriStar) que habían recibido como repuestos piezas extraídas del avión conducido por Repo y Loft. El tema fue estudiado fondo por el escritor John G. Fuller quien entrevistó a numerosos empleados de Eastern. Estos a su vez aseguraron que varios testigos que habían insistido ante las autoridades de la línea respecto de las apariciones recurrentes habían sido pasados a retiro o amenazados con el despido. A otros se los había presionado para que visitaran a un psiquiatra contratado por la empresa y los libros de vuelo en los que se habían asentado las apariciones desaparecieron misteriosamente. El problema llegó a ser tan conocido en el mundo de las líneas aéreas que en 1974 mereció un artículo en el boletín de la US Flight Safety Foundation.

Apariciones post-mortem: Este tipo de manifestaciones no se asocia con un lugar en especial o un hecho concreto sino con la muerte reciente de la persona que se corporiza.

Apariciones críticas: Se trata de manifestación de la presencia de una persona que está viviendo una experiencia importante pero desconocida para la persona que está siendo testigo de la situación. En general, dicha experiencia es un accidente, enfermedad, experiencia límite o bien la muerte del individuo.

Apariciones inducidas: En estos casos, no se trata de la manifestación corpórea de la presencia de una persona muerta o moribunda sino de la materialización deliberada y voluntaria de alguien. En el libro mencionado, Tyrell se muestra sorprendido de que este tipo de apariciones no hayan sido estudiadas más a fondo cuando los viajes astrales han recibido grandes cuotas de atención.

Fantasmas vs Poltergeists
Los investigadores del tema insisten en que no hay que confundir fantasmas con manifestaciones del fenómeno denominado "poltergeist". Estudiosos y testigos de ambos tipos de hecho sobrenatural han manifestado que en los 2 casos la temperatura del ambiente en el que se produjeron descendió de un modo notable, tal como se muestra en "El sexto sentido". Pero, mientras que los "poltergeist" movilizan objetos sin materializarse, los fantasmas adquieren forma corpórea – sólida o transparente – y nadie los ha visto arrojar objetos, si bien en algunas oportunidades se han materializado simultáneamente con un fenómeno de este tipo. Entre los fantasmas de existencia comprobada se han establecido algunos patrones de conducta y rasgos comunes. Por ejemplo, que parecen obedecer a la ley de la perspectiva, variando de tamaño y forma de acuerdo al punto desde el cual se los observa. Cuando parecen sólidos, tienen la capacidad de reflejarse en los espejos y producen ruidos asociados a sus movimientos corporales. Sin embargo, su presencia dura sólo unos instantes, como si sus reservas de energía se agotaran rápidamente. Además, es más común que los fantasmas se manifiesten ante un grupo de personas que ante una sola pero esto no quiere decir necesariamente que todos los presentes perciban la aparición. Esto ha sido entendido por algunos estudiosos como una suerte de "seguro" de los espectros para que la posibilidad de que su aparición sea calificada como "fenómeno intersubjetivo" (creado en forma conjunta por las mentes de los presentes) quede descartada.

De sangre Azul
Inglaterra es uno de los países con mayor cantidad de casas visitadas por espectros y fantasmas famosos, varios de los cuales pertenecen a las sucesivas familias que pasaron por el trono de ese país. Berkeley Castle, en la localidad de Gloucestershire, es el lugar donde el rey Edward II – el príncipe homosexual de "Corazón valiente" – fue encerrado y torturado hasta la muerte por orden de su esposa, Isabella, quien lo destronó con ayuda de su padre – el rey de Francia – e instaló en su lugar a su hijo ilegítimo. El hecho ocurrió en 1327 y dicen las crónicas de la época que los tormentos infligidos fueron tales que sus gritos de agonía se escuchaban a varios kilómetros. Los actuales custodios de Berkeley Castle afirman que aún hoy es posible oir esos gritos en ciertas noches especiales ...

Anne Boleyn, segunda esposa del rey Henry VIII y madre de la reina Elizabeth I, fue acusada de incesto y adulterio y decapitada por orden de su marido en 1536. Su encarcelamiento y ejecución tuvieron lugar en la Torre de Londres. A lo largo de los siglos el personal de la Torre ha declarado reiteradamente haber visto su fantasma vagando por los calabozos.

Los fantasmas de otras 2 esposas de Henry VIII (en total tuvo 6) han sido vistos por varios testigos. Jane Seymour, quien sucedió a Anne Boleyn y murió envenenada por sus enemigos, vaga regularmente por Hampton Court, una de las numerosas residencias de la corona. Los testigos de distintas épocas coinciden en que, en sus apariciones, el fantasma de esta joven reina porta un candil con una vela encendida en la mano.

Catherine Howard, cuarta esposa de Henry VIII, también terminó en el cadalso por adulterio. La orden para su arresto fue dada en 1542, pero la joven reina logró eludir a los soldados encargados de detenerla y corrió por las habitaciones del castillo real en busca de su esposo para implorar por su vida. Los guardias la alcanzaron antes de que llegara y los testigos del arresto afirman que, hasta que lograron reducirla y amordazarla, sus alaridos fueron espeluznantes. A lo largo de los siglos, sus gritos han sido escuchados una y otra vez, siempre en el aniversario de su detención.

Ubicado cerca de Londres, el varias veces centenario castillo de Windsor es la residencia alternativa de la familia real británica cuando se encuentra en la capital inglesa. Con varios cientos de habitaciones, kilómetros y kilómetros de pasillos y siglos de historia a sus espaldas, es un lugar ideal para cobijar fantasmas. La reina Elizabeth I (la mencionada hija de Anne Boleyn y Henry VIII) fue una de las más importantes monarcas inglesas y su fantasma ha sido visto reiteradamente en Windsor, en especial en la biblioteca del castillo. Una de las testigos de sus apariciones es la princesa Margareth, hermana menor de la reina Elizabeth II. Cabe recordar que ambas pasaron los 4 años de la Segunda Guerra Mundial enclaustradas en Windsor para mantenerlas a salvo de los bombardeos alemanes.

Otro visitante regular de la biblioteca de Windsor es el rey Charles I. Monarca débil y conflictivo, fue derrotado en una cruenta guerra civil por Oliver Cromwell, siendo decapitado en 1649.

El rey George II murió en Kensington Palace en 1760. Como todos los representantes de la familia Hanover era en realidad un príncipe alemán convertido en monarca británico y jamás aprendió a hablar correctamente el inglés. Su fantasma fue visto en el techo de dicho palacio y los testigos afirman haberle escuchado decir: "¿Por qué no vienen?" George II murió esperando noticias de su ciudad natal.

La princesa Andrea de Grecia fue la madre del actual Príncipe Consorte de Inglaterra, Phillip. Tomó los hábitos y sólo abandonó su retiro en ocasión de la boda de su hijo. Falleció en 1970 a los 84 años y 18 años más tarde, su cuerpo fue trasladado de Inglaterra a Tierra Santa, donde era su deseo reposar. Desde entonces, las monjas de la Iglesia Rusa Blanca de Santa Magdalena en Jerusalén, aseguran escuchar su llanto regularmente ...

La Abduccion de Betty y Barney Hill


Es probablemente el rapto en pareja por supuestas entidades extraterrestres más famoso y sorprendente de la historia de la Ovnilogía

La noche del 19 al 20 de septiembre de 1961 el matrimonio norteamericano compuesto por Barney Hill y su esposa y Betty, en compañía de su perrita Delsey volvían en su Chevrolet Bel Air de pasar unas breves vacaciones en Canadá, cuya frontera con EE.UU. cruzaron pasadas las nueve de la noche. Querían llegar cuanto antes a su hogar de Portsmouth, en el estado de New Hampshire.

Tras tomar la autopista US3 en White Mountains, Betty avistó una luz bajo la Luna parecida a una estrella que aparentemente tenía movimiento. Barney sugirió que podría ser un satélite, pero el vehículo varias veces para que su esposa pueda ver el objeto con unos binoculares de 7x 50.

Con Barney al volante y Betty observando con los binoculares los movimientos del objeto, siguieron su trayecto. Pero la mujer creyó ver una hilera de ventanas y Barney, le comentó que podía ser un avión pequeño. El objeto cambió de dirección y haciendo una curva se dirigió hacia ellos. Se encontraban a algo más de tres kilómetros al norte de Woodstock cuando el ovni se desplazó frente al auto y voló hacia la derecha del camino. Barney Hill, ddetuvo el vehículo en el medio de la carretera, le quitó los binoculares a su esposa, se bajó y salió del auto directamente hacia el objeto, que ahora se hallaba a la altura de la copa de los árboles. El Ovni con forma de plato se desplazó silenciosamente hacia la izquierda y se acercó de frente al auto detenido, su diámetro tenía la misma anchura que la distancia entre dos de los postes del teléfono a lo largo de la carretera y silenciosamente hizo una vuelta completa sobre la carretera, quedando sólo a unos treinta metros de distancia de ellos.

Entonces Barney sufrió un enorme shock porque a través de los binoculares pudo distinguir unas ventanillas iluminadas a los costados de la nave, y detrás de ellas pudo ver el interior iluminado donde había entre cinco y once seres de aspecto humano con uniformes de color negro brillante que estaban ocupados conduciendo el aparato. Desde adentro del auto, Betty Hill podía oír a su esposo exclamando: "¡No lo puedo creer! ¡Esto es ridículo!”.



Los Hill dijeron que la nave se acercó tanto a ellos que cubrió el campo de visión de los binoculares. Una de estas entidades se quedó observándolo detenidamente, con unos ojos que impactaron al testigo, entonces Barney volvió al auto en estado de histeria, según recordó su esposa, lo puso en marcha y se vieron sorprendidos por un extraño zumbido mientras que la perra Delsey, se puso a gemir casi histéricamente. Se alejaron por la ruta y llegaron a su casa a eso de las cinco de la madrugada del 20 de septiembre.

Acordaron no contar nada para que no los tomen por locos pero, Betty como mujer, no pudo soportar mucho tiempo el secreto y ese mismo día llamó a su hermana Janet Millar para contarle su excitante experiencia. Janet le aconsejó a su hermana llamar a la base aérea de Pease, donde no le dieron importancia a la historia hasta que mencionaron que el presunto Ovni tenía unas aletas laterales provistas de luces rojas. Se puso entonces al teléfono el comandante Paul W. Henderson, quien fue recogiendo los datos que ella le daba. El mismo comandante volvió a ponerse en contacto al día siguiente con Barney, a quien pidió nuevos datos porque era quien había estado más cerca del “aparato”.

Un par de días después, Betty fue a la biblioteca y leyó el libro Flying saucer conspiracy, del mayor Donald Keyhoe, y poco a poco siguió leyendo otros libros sobre Ovnis y extraterrestres.

Unos diez días después del incidente, ella empezó a soñar todas las noches con una aterradora experiencia con un Ovni, en tanto que Barney sufría de insomnio y su úlcera de duodeno empeoró. Cuando trataba de revivir el hecho en su mente, Hill se sentía perturbado al advertir que no podía explicar todo lo que había sucedido en el lapso de las dos horas transcurrido desde el momento en que encontraron al ovni hasta el instante en que llegaron a su casa.

Las lecturas ufológicas incitaron a Betty a escribirle a las oficinas de Washington del NICAP (National Investigations Committee on Aerial Phenomena), que dirigía Donald Keyhoe, para contarle su avistamiento. El NICAP mandó a Walter Webb, profesor de Astronomía en el Planetario de Hayden de Boston e investigador de Ovnis local, quien entrevistó a los Hill por casi ocho horas el 21 de octubre de 1961, llegando a la conclusión de que “el incidente ocurrió tal como lo informaron, excepto algunos detalles técnicos”. Al mes siguiente, el 25 de Noviembre, los investigadores C.D. Jackson, destacado ingeniero electrónico y Robert Hohman, escritor especializado en temas científicos estuvieron casi doce horas con la familia, desde el mediodía hasta la medianoche. Fue una entrevista a cara de perro, casi policial. Fueron ellos quienes, además de hablarles de la posibilidad de que existiese vida en Alfa Centauro o Tau Ceti, notaron que el matrimonio había tardado dos horas más de lo previsto en llegar a su casa, sugiriendo un presunto “tiempo perdido”. También opinaron que las pesadillas de Betty tal vez reflejaban una abducción que explicaría las dos horas de retraso en su arribo a casa.

Obsesionados por la experiencia y por los diversos malestares físicos que los aquejaban, decidieron acudir al doctor Patrick Quirke, cuyo trabajo no generó mejorías. Entonces fueron al psiquiatra Duncan Stephens, quien supuso que los problemas de Barney se debían a que había abandonado a su primera esposa (negra) por Betty (blanca), lo que habría generado una fuerte carga emocional en el hombre. Él les recomendó en 1963 que consultaran a un eminente psiquiatra de la ciudad de Boston, Benjamin Simon, pues consideraba que el problema de Barney –y también el de Betty y sus pesadillas– sólo tenía una solución de orden psicoanalítico.

La primera consulta con Simon se realizó el 14 de diciembre de 1963, más de dos años después del incidente. El sábado 4 de enero de 1964 comenzaron las sesiones de hipnosis, a las cuales también acudió Betty, cuyo verdadero nombre era Eunice. Con la regresión hipnótica fue posible recuperar lo que su memoria consciente no recordaba. El Dr. Simon grabó las sesiones de los Hill donde había llantos angustiados, alaridos, terribles jadeos, silencios.

Betty y Barney desconocían lo que habían dicho bajo hipnosis, ya que el contenido de las cintas grabadas, el psiquiatra sólo les permitió escucharlo muchas semanas después, cuando estaba a punto de dar por terminado el tratamiento.

El secuestro
Después de oír esos zumbidos extraños, el motor del automóvil dejó de funcionar en un camino secundario. Allí aparecieron unos hombrecitos que los llevaron hacia el objeto volante que estaba descansando en las cercanías. Betty, corroborando futuras hipnosis de Barney, añadió que aquellos seres se lanzaron hacia ellos. Ella intentó huir, pero en el exterior, junto a la ventanilla del coche, impidiéndole el paso, estaba uno de ellos. Ambos narrando idénticas vivencias, explicaron que les sacaron del vehículo. A Barney, que parecía dormido, le llevaban arrastrando, sujetándole por los brazos.

Betty le grito a Barney que se despierte, y entonces, uno de los seres que iba al lado de ella, le dice: “¡Ah!¿De modo que se llama Barney?”.

Le sigue gritando una y otra vez: “¡Barney, Barney, despierta!”. Y el tripulante de la nave que le había hablado le dijo: “No tenga miedo, no tiene usted motivo alguno para asustarse, no les haremos el menor daño. Sólo queremos hacer ciertos experimentos. Y cuando los experimentos terminen les llevaremos a usted y a Barney al coche y les dejaremos en él”. El Dr. Simon le preguntó en que idioma le hablaba aquel ser y Betty dijo que “uno de ellos hablaba inglés; un inglés extraño, como el de un extranjero”.

Barney Hill recordó haber sido llevado por una rampa hacia el interior de la nave y de inmediato lo trasladaron a una habitación para someterlo a un examen.
“Podía sentir cómo me revisaban con sus manos... Miraron mi espalda, y los podía sentir tocando mi piel..., como si estuvieran contando mi columna vertebral... y luego me dieron vuelta, y de nuevo me revisaron. Me abrieron la boca, y yo podía sentir dos dedos que la cerraban. Después oí como si vinieran más hombres, y los podía sentir que se desplazaban por el costado de la mesa en que yo me encontraba. Algo me raspó con suavidad, como un palito contra mi brazo izquierdo. Y luego esos hombres se fueron. Al rato volvieron, me pusieron los zapatos, y pude bajar de la mesa. Pienso que me sentí bien porque supe que había terminado... Bajé por la rampa y abrí mis ojos y seguí caminando. Vi mi auto... y Betty venía caminando por la ruta, y luego abrió la puerta”.

Betty relató una historia similar sobre el examen físico, la pareja fue llevada a habitaciones distintas, y el que hablaba inglés le dijo que “les separaban porque sólo tenían aparatos para una persona en cada habitación”. Ambos fueron sometidos a la hoy clásica revisión médica, que incluyó cortes de pelo y uñas, revisión de genitales, introducción de rústicas y dolorosas agujas en el ombligo, examen de ojos, boca, dientes, garganta, nariz, extracción de cerumen, etcétera.



Entre otras cosas Betty dijo: No sé quienes son; creo que tal vez sea la tripulación... y entra otro hombre. No lo he visto antes. Creo que es un médico. Traen la máquina... es algo parecido a un microscopio, pero un microscopio con gran lente. Me dio la idea de que estaban tomando una fotografía de mi piel. Luego toman algo similar a un abrecartas, pero no lo era, y rasparon mi brazo aquí... había como un trozo de celofán o plástico, ellos rasparon y colocaron lo que sacaron en ese plástico”.

Betty le pidió al que parecía el “líder”, que hablaba un inglés con un acento que no fue capaz de identificar, una prueba de esta experiencia, quien amablemente le dio a escoger. Ella optó por un libro bastante grueso. “Y él me dijo que hojease el libro, y yo lo hice. Tenía páginas y estaban escritas. Pero la escritura era completamente distinta de todas las que conozco. Parecía casi como... no sé... la escritura no cruzaba la página, iba de arriba a abajo...”, expresó Betty durante la regresión.

También le preguntó de dónde procedían. El jefe a su vez le preguntó si ella sabía algo del universo, señalando un mapa de la pared. La mujer dijo que no, así que el jefe contestó que “si no sabe en qué lugar del mapa está, de poco le serviría que yo le dijese en cuál estoy yo”. Recuerda Betty que “había muchos puntos en él; estaban esparcidos por toda su superficie. Algunos eran pequeños como punzadas de alfiler. Y otros eran del tamaño de una moneda pequeña. Y había líneas, en algunos de los puntos. Eran líneas curvas que unían un punto con otro. Y había un gran círculo y muchas líneas que salían de él. Muchas líneas iban a otro círculo situado muy cerca, pero no tan grande. Y estas líneas eran gruesas. Y yo le pregunté qué querían decir y él me dijo que las líneas gruesas eran rutas comerciales y, luego, las otras líneas eran rutas hacia lugares adonde iban de cuando en cuando. Y me dijo también que las líneas de puntos seguidos eran rutas de expediciones...”

La conversación sobre el origen del extraterrestre fue interrumpida cuando uno de los tripulantes entró con la dentadura postiza de Barney, llamando la atención del jefe. También trataron de sacarle los dientes a Betty, quien les explicó que su esposo había perdido los dientes en un accidente y que por eso tenía unos postizos. Agregó que, cuando uno envejece, puede llegar a perder la dentadura. La explicación perturbó al líder quien no podía comprenderla. Betty intentó vanamente aclarar el concepto del envejecimiento.

Cuando ya estaban a punto de liberarlos, cuenta Betty que Barney estaba detrás de ella y tenía los ojos cerrados; y un hombre a cada lado. Y cuando ella ya empezaba a bajar la rampa, varios de los seres, no el jefe, sino algunos de los otros, se ponen a hablar. No sabe lo que están diciendo pero parecían muy excitados. Entonces el que parecía el jefe alienígena se le acercó y le quitó el preciado libro. Betty dijo haberse puesto furiosa. Aquel libro era su prueba de que había estado con seres de otros mundos. “Y él me dijo: Si, ya sé. Y precisamente porque es una prueba los otros no quieren. Quieren que olviden lo que ha ocurrido, que lo olviden por completo”, comentó Betty.

El aspecto físico de los seres según el relato realizado bajo hipnosis, Barney lo describió antes de que lo llevaran a la nave, a uno por su uniforme negro, como un nazi cuyos ojos lo dejaron congelado y a otro como un irlandés pelirrojo, que lo miraba “por encima del hombro”. Tras ser secuestrados, Betty está frente al “líder” y “el examinador”, ambos los describe como mongoloides, con ojos grandes y oblicuos y anchos rostros con una nariz prominente, aunque para su marido la nariz de estos estaba formada por simples orificios.

El mapa estelar
Un aspecto particular de la historia de los Hill ha ayudado a darle una cierta credibilidad ante muchos investigadores. Se trata del mapa de estrellas que Betty Hill dibujó en la consulta del doctor Simon, y que, dicho sea de paso, también había visto en sus sueños. El dibujo fue realizado por sugestión post-hipnótica, es decir, inmediatamente después de “despertar”. Consistía en una serie de puntos unidos por líneas, los cuales eran rutas comerciales y lugares a donde viajaban los presuntos extraterrestres que la abdujeron.



Ésta era la única “prueba” que quedaba a disposición de los estudiosos. El mapa se basaba, según dijo, en el que le mostró el líder de los extraterrestres.

En 1966, Marjorie Fish, de 34 años, una maestra de escuela primaria, en Ohio, aficionada a la astronomía, leyó la historia de los Hill y visitó a Betty en 1969 para saber si el mapa coincidía con algún sistema estelar. La abducida le dijo que éste era una representación en tres dimensiones del que ella había visto a una distancia aproximada de un metro. Fish, tras estudiarlo y analizarlo, construyó en una gran habitación un modelo en escala de las estrellas que se encuentran dentro de un radio de treinta y tres años luz de la Tierra. Ella entendía que ese mapa debía verse desde la perspectiva del planeta de origen de quienes lo utilizaban, no desde la perspectiva de nuestro sistema solar. Durante años fue cambiando las estrellas de lugar, buscando la perspectiva que le diera una disposición estelar igual a la del mapa dibujado por Betty. Así descubrió que el mapa se correspondía bastante (aunque no de manera exacta porque le faltó ubicar 11 estrellas de un total de 26), con la posición de nuestro Sol y las estrellas vecinas entre las que están Zeta Retículi 1 y 2, situadas a 37 años luz de nuestro Sol de donde habrían procedido los extraterrestres y entre una y otra se encuentran separadas por una distancia de 0,05 años luz. En su mapa pudo catalogar 15 estrellas, en tanto que varios astrónomos verificaron la exactitud del modelo de Fish.



Curiosamente, muchas de estas estrellas eran desconocidas (al menos para los terrestres) hasta que se publicó el catálogo astronómico de 1969, es decir, ocho años después de la experiencia de Hill. Los escépticos se fastidiaron ante este logro de la maestra Fish, ya que siempre sostuvieron que los Hill lo inventaron todo. Y argumentaron que la similitud entre el modelo y el mapa de estrellas de Betty Hill fue sólo una coincidencia.

Incluso su psiquiatra, Benjamin Simon, tras terminar las sesiones y, con ellas, el tratamiento, afirmó: “Ni la señora ni el señor Hill son enfermos mentales. Ambos, tanto bajo hipnosis como conscientes, han dicho lo que realmente creen que ha ocurrido. Pero, ¿ha ocurrido? ¿Es cierto lo que cuentan?”. Concluyó en que todo le parecía “demasiado improbable, pues gran parte del material era de la misma naturaleza que los sueños de Betty”. Sostuvo que el incidente de abducción no fue algo real, sino que Barney había adquirido su “conocimiento” sobre la experiencia tras oír repetidas veces a Betty contar sus pesadillas. Agregó que muchas de las cosas que Betty decía que habían sucedido a bordo del plato volante eran características de los sueños simbólicos.

Paradójicamente, el Dr. Simon sacaba estas conclusiones porque descubrió que las pesadillas de Betty eran idénticas a la historia que ella le contó posteriormente bajo hipnosis, pero, acaso él no pudo deducir también, que el incidente fue real y por tanto las pesadillas solamente eran el fiel reflejo de un acontecimiento en una carretera, de noche, que la asustó.

El investigador escéptico estadounidense Martin Kottmeyer, negó la veracidad del caso por el mero hecho de que muchos motivos del relato de Betty se hallan en la película Invasores de Marte, de 1953. También porque el caso Hill tenía alguna similitud con un episodio titulado en inglés The bellero shield de la serie La dimensión desconocida, capítulo emitido el 10 de febrero de 1964, sólo 12 días antes de la sesión hipnótica donde Barney describía a los seres muy parecidos a los de ese episodio. Negar un hecho porque en una película anterior se vio algo parecido, es tan absurdo como decir por ejemplo, que una anciana miente al decir que fue asaltada por un muchacho con campera negra y un revólver, porque en los días anteriores dieron por la televisión una película, donde ¡oh casualidad! un adolescente vestido con una campera negra asaltaba a una anciana con un revólver.

El relato del matrimonio Hill adquirió relevancia mundial al ser publicado en el diario de Boston “Herald Traveller” y en un libro de John G. Fuller El viaje interrumpido, publicado en 1966 y basado en las cintas de la hipnosis que le suministró el psiquiatra Benjamin Simon, quién ni lerdo ni perezoso compartía los derechos de autor con Fuller. También se hizo una película para televisión en 1975 titulada “The UFO Incident” y difundida por la cadena NBC.

La experiencia del matrimonio Hill, por sus características, obligó a J. Allen Hynek a establecer una nueva y más próxima tipología de contacto, denominándola Encuentros Cercanos del Cuarto Tipo o “abducciones”.

Barney, murió en 1969 por un derrame cerebral, y tras enviudar, Betty Hill se hizo asidua participante de congresos y encuentros sobre el fenómeno Ovni casi hasta su fallecimiento, víctima de cáncer el 17 de octubre de 2004 a los 85 años de edad.