lunes, 30 de enero de 2012

Denuncia ya la habían hecho los periodistas: Chile cae 47 puestos en ranking mundial de libertad de prensa

Diversas reacciones provocó el último reporte de Reporteros Sin Fronteras (RSF) que da cuenta que Chile cayó en 47 puestos en el ránking mundial de Libertad de Prensa, quedando en el lugar 80 de 179 naciones analizadas. Lo anterior, debido a los constantes ataques que han sufrido los profesionales de la prensa durante el 2011, en el marco de las movilizaciones sociales, donde hubo detenciones violentas y arbitrarias a reporteros, gráficos y camarógrafos por parte de Carabineros, además de ataques a móviles de prensa y otro tipo de hechos violentos causados por manifestantes. Todos estos hechos fueron denunciados en su oportunidad tanto por el Colegio de Periodistas de Chile como por la Agrupación de Corresponsales Extranjeros en nuestro país, la Unión de Reporteros Gráficos y Camarógrafos, y sindicatos de trabajadores de los medios, denuncias que se canalizaron ante el Gobierno, Carabineros y el Ministerio Público. El Gobierno se manifestó "sorprendido" por este informe. Su vocero, el ministro Andrés Chadwick, dijo “durante el año pasado sí tuvimos lamentablemente algunas situaciones a raíz de las manifestaciones donde se detuvo a algunos periodistas o (…) se produjeron situaciones que el Gobierno no comparte en absoluto”, y agregó que la autoridad no quiere “que se produzca nunca una confusión entre un manifestante, que puede ser objeto de una situación policial, con un periodista que está ejerciendo su profesión”. Casos emblemáticos de agresiones a periodistas hubo muchos durante 2011 en la capital y en regiones. En el caso de Santiago, por sólo citar algunos ejemplos, el periodista Jorge Molina -en ese entonces de El Mostrador- fue detenido mientras cubría una protesta del Transantiago, situación que le ocurrió también al colega Patricio Mery de Panorama News, cuando reporteaba una movilización contra la termoeléctrica Castilla. También hubo aprehensiones arbitrarias de los periodistas Luis Narváez, de Chilevisión, y Esteban Sánchez, de ADN Radio -el primero en medio de manifestaciones estudiantiles y el segundo cuando presenciaba los reclamos por un homenaje al condenado por Derechos Humanos Miguel Krassnoff-, en circunstancias en que ambos mostraron sus credenciales de prensa a los policías aprehensores, como lo demuestran testimonios fotográficos (ambos en esta nota). El Colegio de Periodistas tiene un registro de una treintena de estos casos, la mayoría ocurrido durante el año pasado, antecedentes que fueron puestos a disposición de la Fiscalía Nacional para efectos de que se nombre un fiscal preferente que investigue estos hechos. Para el Colegio de Periodistas de Chile, el informe "sólo viene a reflejar lo que hemos venido denunciando públicamente respecto de lo que se vivió el 2011, donde hubo fuertes e injustificables agresiones a los profesionales de la prensa. Si un organismo serio y responsable como Reporteros Sin Fronteras nos dice que en un año bajamos 47 puestos en Libertad de Prensa, es una demostración más que clara que las cosas no se están haciendo bien en nuestro país". Sin ir más lejos, agrega el órgano colegiado, el "propio Gobierno impulsó una ley para reprimir las tomas en los colegios, proyecto que se ha denominado Ley Hinzpeter, donde en uno de sus artículos permite requisar material gráfico y audiovisual sin orden judicial, lo que lesiona gravemente la labor informativa de los periodistas como lo denunciamos ante los diputados. Entendemos que ese artículo fue retirado por el Gobierno, y confiamos que este informe de RSF reafirme esa decisión". INFORME En varios países del mundo, incluso en algunos democráticos como Chile, Francia o Italia, la labor de los periodistas se vio mermada durante el año 2011, un periodo que además se caracterizó por las revoluciones árabes y las protestas estudiantiles, según indicó el informe anual de la ONG Reporteros sin Fronteras. De hecho, el texto que incluye a 179 países indica que la represión contra periodistas creció en varios de ellos, en especial en Estados Unidos y Chile, mientras que la seguridad se degradó de manera preocupante en otras zonas como Brasil y México, haciendo que dichas zonas cayeran varios puestos en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa. El informe dio a conocer que Chile fue escenario de “violencia contra los periodistas”, “atentados contra redacciones” y de “ataques físicos y en línea”. Junto a esto, el estudio señaló que hubo serios cuestionamientos del movimiento estudiantil contra “la extrema concentración de los medios”. Lo anterior derivó en una caída de 47 puestos en relación al informe del año anterior, dejando a nuestro país en el lugar 80 del ranking mundial que ya tiene 10 años de existencia. Asimismo en Estados Unidos, más de 25 periodistas sufrieron detenciones y brutalidad policiaca durante al menos dos meses, mientras duraron las protestas anticapitalistas del movimiento ‘Occupy’, lo que también generó una caída de los norteamericanos, dejándolos en el lugar 47 de la lista de países con menos libertad de prensa en el mundo. Una situación preocupante en torno al estudio es que considera que sólo un puñado de naciones ofrece una “buena” situación para los periodistas, apuntando directamente a Noruega, Finlandia, Alemania, Suecia, Suiza, Austria, Irlanda, Benelux, Cabo Verde, Canadá y Namibia. Sin embargo existe un hecho notable dentro de la clasificación de recién entregada, ya que por primera vez un país africano aparece entre los diez países con mayor libertad de expresión. Se trata de Cabo Verde, que se ubicó en el noveno puesto, subiendo 17 lugares desde 2010. Lo anterior debido a que el país africano distingue por una “verdadera tolerancia de las autoridades con los periodistas. La prensa es plural y se pueden crear títulos con toda libertad”, indicó Ambroise Pierre, encargado de RSF África. El polo opuesto lo constituyen Eritrea, Turkmenistán y Corea del Norte, “trío infernal” donde no existe “ninguna libertad pública y ocupa sin sorpresa la cola de la clasificación”, seguidos de cerca por Siria, Irán y China. Ante los datos recabados, Periodistas sin Fronteras indicó que la “represión fue la palabra del año pasado”, “la libertad de información jamás fue tan asociada a la democracia” y que “jamás la labor periodística se vio entorpecida por los enemigos de las libertades”. “La ecuación es simple” añadió, señalando que “la ausencia o supresión de libertades engendra mecánicamente la de la prensa. Las dictaduras temen y prohíben la información, sobre todo cuando las puede fragilizar”. El secretario general de RSF, Jean-François Julliard, indicó que “Las grandes democracias pueden hacerlo mejor”, por lo que se muestran más “severos con esos países” ya que esperan un papel ejemplar por su parte. “En ciertos países europeos, sentimos una degradación de los hechos, como registros de redacciones, periodistas procesados, complicaciones judiciales”, añadió Julliard, quien además fue enfático en señalar que “Tenemos la sensación de que existe la tentación de control de la información más importante en 2011 que hace diez años” Fuente: Colegio de Periodistas, Radio Bío Bío, El Mostrador.

La Tierra aguarda la gran erupción solar

En la madrugada del pasado lunes se producía una erupción solar que, poco tiempo después, provocaba preciosas auroras en los extremos de la Tierra. Fue la más intensa de los últimos siete años pero apenas una suave brisa si se compara con la tormenta solar de agosto y septiembre de 1859, que provocó que en latitudes tan bajas como Cuba o España la aurora iluminara la noche, las brújulas de los barcos se volvieran locas y hasta las estaciones de telégrafo ardieran. Sólo el escaso desarrollo tecnológico de entonces evitó el desastre. Hoy, la civilización humana es mucho más dependiente de los caprichos del Sol. La erupción solar de esta semana fue catalogada de clase M8,7 en una escala que incluye los grados A, B, C, M y X, como fue la de 1859. Al igual que en el caso de los terremotos, se trata de un gradiente logarítmico; aquí cada letra refleja una liberación de energía diez veces superior a la anterior. La explosión de radiación proviene de la liberación de la energía magnética asociada a las manchas solares y son el evento más explosivo del sistema solar.  

La del lunes fue la tormenta más intensa de los últimos siete años 

"Las llamaradas y erupciones solares son algo así como un, dos, tres, boom", cuenta el científico experto en
tormentas solares de la NASA Antti Pulkkinen. "El primer golpe tiene que ver con la radiación electromagnética proveniente de la erupción, y puede durar algunos minutos u horas. El segundo golpe es la generación de partículas que se mueven muy rápido, y esto puede durar varios días. Y después viene lo serio, el tercer golpe, que se produce cuando una nube masiva golpea el área del espacio cercana a la Tierra, y este impacto puede durar varios días", explica. El Sol no sólo es luz; también es un gigantesco campo magnético, con líneas magnéticas recorriendo de polo a polo. Su fuerza rotatoria va torciendo estas líneas imaginarias en un ciclo que dura unos 11 años. En el clímax de su torcimiento se crean las manchas solares en la zona ecuatorial de la estrella. En ocasiones, como esta semana, enormes burbujas de gas y magnetismo se liberan y consiguen superar la barrera magnética (corona) que rodea el Sol, provocando una eyección de masa coronal que sale disparada hacia el espacio. Si la Tierra se encuentra en su trayectoria puede pasar lo peor. Como explica Pulkkinen, la triple oleada tiene diferentes consecuencias en la Tierra. Lo primero en llegar es la luz, que incluye rayos X y ultravioleta. Esto provoca la ionización de la atmósfera superior de la Tierra, interfiriendo en las comunicaciones de radio. Detrás llega la tormenta de radiaciones. Los astronautas están obligados a protegerse tras un aviso de su llegada. La tercera en venir es la nube de partículas de alta energía. Sus partículas cargadas eléctricamente interactúan con la magnetosfera terrestre provocando fluctuaciones hasta desencadenar una tormenta magnética.  

En 1859, un fenómeno de gran intensidad provocó auroras en España 

"Esperamos que este evento tenga un impacto moderado. No creemos que haya ningún gran problema con el funcionamiento de los sistemas tecnológicos ni en el espacio ni en tierra", explicaba Pulkkinen antes de que la nube de protones llegara. En efecto, aparte de la multiplicación de las auroras boreales, que se pudieron ver en latitudes algo más bajas, no hubo mayores problemas. Algunas compañías aéreas desviaron los aviones que aprovechan las rutas polares para hacer su trayecto más corto, y poco más. Pero el ciclo solar está alcanzando su máximo y los científicos esperan que hasta 2013 se produzcan más llamaradas, algunas de gran intensidad. Toda la que alcance la categoría X podría dejar fuera de combate las comunicaciones por radio, alteraría la fiabilidad del GPS, provocaría apagones eléctricos generalizados y hasta radiación en los pasajeros de los vuelos de gran altitud. "La actividad solar seguirá creciendo en los próximos años. Durante este tiempo esperamos que el número de eventos aumente, así como el tamaño de algunos de los acontecimientos. Los más grandes son raros (como los grandes terremotos o las mayores inundaciones) pero suceden", sostiene el científico de la misión solar SOHO/EIT de la NASA, Alex Young. Para él, la de 1859 fue "la tormenta perfecta" porque se dieron circunstancias para que su impacto fuera grande. Por un lado, la erupción se produjo de frente a la Tierra. Además hay evidencias de que no hubo una sino dos tormentas que se solaparon. La probabilidad de que se repita es baja pero "es posible que nosotros asistamos a un evento tan grande como el de 1859", añade.  

La explosión de radiación proviene de la liberación de la energía magnética 

Según un estudio de la National Academies de EEUU de 2008, una erupción solar como la de 1859 desencadenaría hoy una tormenta geomagnética que afectaría críticamente a las infraestructuras modernas. Entonces, la llamarada provocó tal nube de partículas que aplastó la magnetosfera. Este círculo invisible de magnetismo protege a la Tierra de los vientos solares y la mayor parte de la radiación cósmica. Su alcance es de unos 60.000 kilómetros pero en 1859 se contrajo hasta los 7.000 kilómetros por la presión invisible que procedía del Sol. Lo primero que sucedería con una erupción solar de clase X sería que la ionosfera terrestre se calentaría, cambiando su densidad y composición, lo que afectaría a las comunicaciones por radio y a la señal del GPS. Peor aún, puede crear intensas corrientes eléctricas en la ionosfera llamadas electrojets. Estas corrientes provocan un fenómeno eléctrico denominado "centelleo" que cambia la amplitud, fase, polarización y el ángulo de llegada de las señales. Según un informe del Departamento de Seguridad Interior de EEUU, la señal del GPS no sólo llegaría degradada sino que la tormenta geomagnética podría impedir que la Tierra recibiera la señal emitida por los 30 satélites de la constelación GPS. En tierra, las cosas no serían mejores. La troposfera se cargaría de electricidad de tal manera que hasta el agua de los océanos echaría chispas. Tal cantidad de energía buscaría un camino por donde moverse: de los cables eléctricos a los transformadores, recalentándolos hasta quemarlos. Durante la tormenta de marzo de 1989, la zona occidental de Canadá se quedó a oscuras.  

Se alteran las comunicaciones por radio y la fiabilidad del GPS Conferencia preparatoria

"Una tormenta similar en la actualidad nos podría dejar asombrados", explicaba el físico de la NASA Lika Guhathakurta, en una conferencia organizada el verano pasado. Decenas de expertos y responsables del Gobierno acudieron para responder a la pregunta de si estamos preparados para la próxima gran tormenta solar. "La sociedad moderna depende de sistemas de alta tecnología, y todas son vulnerables", añadió Guhathakurta. El gran problema es que no se sabe cuando será la siguiente tormenta ni su intensidad. Se conoce bien el ciclo solar, se sabe que está a punto de alcanzar su clímax, pero nada más. La NASA y la agencia espacial europea han sembrado los alrededores del Sol de una red de sensores. La mayoría están diseñados para labores de investigación, pero los más recientes, como el Solar Dynamics Observatory, tienen entre sus misiones vigilar la aparición de nuevas erupciones. Son ellos los que pueden avisar con entre 15 o 30 minutos de antelación. Con la información recibida, el Centro de Predicción del Tiempo Espacial de la NOAA (agencia de EEUU) elabora partes diarios para un millar de empresas e instituciones de todo el mundo. Aunque se está trabajando en modelos informáticos para anticiparse al Sol, lo más realista hoy es prepararse para minimizar su impacto. A finales de 2010, EEUU puso en marcha el programa Escudo Solar. Su primer objetivo es modelar en tres dimensiones la eyección de masa coronal camino de la Tierra. Esta tercera oleada tarda varias horas y hasta un día en llegar. Con el modelo se puede anticipar dónde y con qué intensidad golpeará. En ese tiempo, los responsables de las infraestructuras deberán suspender los elementos clave para evitar que, como en 1859, los telégrafos ardan.