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Mostrando entradas de octubre, 2010

TERMOMETRO MODERNO

La paradoja de nuestro tiempo es que tenemos edificios más altos y temperamentos más reducidos, carreteras más anchas y puntos de vista más estrechos. Gastamos mas pero tenemos menos, compramos mas pero disfrutamos menos. Tenemos casas más grandes y familias más chicas, mayores comodidades y menos tiempo. Tenemos más grados académicos pero menos sentido común, mayor conocimiento pero menor capacidad de juicio, mas expertos pero más problemas, mejor medicina pero menor bienestar.

Bebemos demasiado, fumamos demasiado, despilfarramos demasiado, reímos muy poco, conducimos muy rápido, nos enojamos demasiado, nos desvelamos demasiado, amanecemos cansados, leemos muy poco, vemos demasiado televisión y meditamos muy rara vez.

Hemos multiplicado nuestras posesiones pero reducido nuestros valores. Hablamos demasiado, amamos demasiado poco y odiamos muy frecuentemente.

Hemos aprendido a ganarnos la vida, pero no a vivir. Añadimos años a nuestras vidas, no vida a nuestros años. Hemos logrado ir y v…

El hombre de la multitud

Bien se ha dicho de cierto libro alemán que er lässt sich nicht lesen -no se deja leer-. Hay ciertos secretos que no se dejan expresar. Hay hombres que mueren de noche en sus lechos, estrechando convulsivamente las manos de espectrales confesores, mirándolos lastimosamente en los ojos; mueren con el corazón desesperado y apretada la garganta a causa de esos misterios que no permiten que se los revele. Una y otra vez, ¡ay!, la conciencia del hombre soporta una carga tan pesada de horror que sólo puede arrojarla a la tumba. Y así la esencia de todo crimen queda inexpresada. No hace mucho tiempo, en un atardecer de otoño, hallábame sentado junto a la gran ventana que sirve de mirador al café D..., en Londres. Después de varios meses de enfermedad, me sentía convaleciente y con el retorno de mis fuerzas, notaba esa agradable disposición que es el reverso exacto del ennui; disposición llena de apetencia, en la que se desvanecen los vapores de la visión interior -άχλϋς ή - y el intelecto el…

El Chacal de Nahueltoro

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Jorge del Carmen Valenzuela Torres (n. San Fabián de Alico 1922 - † Chillán 30 de abril de 1963) Asesino chileno, quien se hizo llamar de diferentes maneras, entre ellas José del Carmen Valenzuela Torres, Jorge Sandoval Espinoza, José Jorge Castillo Torres, alias “El Campano”, “La Trucha” y “El Canaca”. Pero por sus acciones delictuales fue rebautizado por la opinión pública como el Chacal, apodo con el que es recordado en la actualidad.

Debido a su despido en el cercano pueblo de Cachapoal decide ir en búsqueda de trabajo a Coihueco, pero en una noche se queda en la casa de una familia de Nahueltoro, pueblo de paso. Allí se enamora de Rosa Rivas, una mujer de 38 años, cocinera del fundo Moticura, viuda y madre de cinco hijos pequeños. Dado que al patrón del fundo le desagradó que la mujer se emparejara con Valenzuela debido a su condición de alcohólico, la echa del fundo. La mujer, junto a Valenzuela, deciden irse a vivir a "La Isla" (sector formado por el Río Ñuble).

La tard…