lunes, 20 de julio de 2009

A 40 años de la llegada a la Luna se mantiene el mito del montaje

hombre en la luna montaje
Que fue grande para la Humanidad es indudable, pero el famoso pequeño paso que Neil Armstrong dio hace 40 años fue, según algunos, la mayor estafa del siglo XX: No lo hizo sobre la Luna sino en un estudio cinematográfico secreto y a las ordenes ni más ni menos que de Stanley Kubrick.

Que fue grande para la Humanidad es indudable, pero el famoso pequeño paso que Neil Armstrong dio hace 40 años fue, según algunos, la mayor estafa del siglo XX: No lo hizo sobre la Luna sino en un estudio cinematográfico secreto.

Es lo que mantienen los defensores de esta leyenda urbana, probablemente la más famosa de las catalogadas como "teorías de la conspiración", y lo hacen en libros, documentales y, evidentemente, en internet.

# El motivo de ese supuesto vil montaje por parte de la Administración de Richard Nixon fue, según esta teoría, matar dos pájaros de un solo tiro:

Mostrar, por un lado, la supremacía de Estados Unidos frente a la URSS en la carrera espacial en plena etapa de la "guerra fría", y, por otro, subir la moral del pueblo estadounidense que estaba por los suelos tras la traumática experiencia en Vietnam.

Bill Kaysing es el principal ideólogo del "timo" del Programa Apolo, desarrollado en la década de 1960 y considerado como uno de los éxitos más importantes de la tecnología moderna al marcar el hito de llevar hasta la superficie lunar a seis misiones, incluida la histórica Apolo 11, y de que en sólo tres años (1969-1972) doce astronautas caminasen sobre la Luna.

"We never went to the moon" ("Nunca fuimos a la Luna", 1974) es el libro que catapultó al escritor Kaysing al rango de "padre" de la hipótesis del fraude lunar al fijar la columna vertebral de la argumentación sostenida aún hoy por los defensores de esta teoría.

El cielo sin estrellas y las sombras convergentes que se aprecian en algunas fotos de las misiones, el ondear de la bandera en un ambiente sin atmósfera y por tanto sin viento, la huella perfecta de la bota de Armstrong en el polvo seco de la Luna o la falta de cráter tras el alunizaje del módulo espacial "Águila" son algunas de las "anomalías" que apunta Kaysing y repiten sus discípulos, entre ellos Ralph Rene.

Inventor autodidacta y editor de prensa, Rene ahondó en esos detalles aparentemente "chocantes" en su libro "NASA mooned America" ("La NASA alunó a America", 1992) en el que sostiene que la agencia espacial estadounidense carecía de los recursos técnicos para llevar un hombre a la Luna y traerlo de regreso a la Tierra sano y salvo.

Estos dos libros, una película, un programa de televisión y un documental han contribuido en estos 40 años a mantener viva la llama de esta teoría de la conspiración.

En la película de ciencia ficción "Capricorn One" ("Capricornio Uno, 1978), el cineasta Peter Hyams muestra a la NASA fabricando una falsa misión y obligando a los astronautas a ser cómplices de la farsa de un viaje espacial, pero a Marte en vez de a la Luna.

Pero fue el programa "Conspiracy Theory: Did We Land on the Moon? (Teoría de conspiración: ¿acaso aterrizamos en la Luna?), emitido por la cadena estadounidense de televisión Fox en 2001 el verdadero trampolín desde el que esta polémica saltó a nivel internacional con debates en mil y un foros de internet.

Y la guinda la puso un año después un documental-ficción francés, "Opération Lune" (Operación Luna), realizado por William Karel.

Con imágenes de archivo reales sacadas de contexto, y mezclando hábilmente datos verdaderos y falsos, Karel analizó en clave paródica la tesis de que Nixon urdió una compleja trama para hacer creer al mundo que el Apolo 11 aterrizó en la Luna.

Es de ese documental, en el que ofrece su testimonio la viuda de Stanley Kubrick, de donde sale la idea de que el cineasta afrontó el encargo de Nixon en los ratos que le dejaba libres el rodaje de "2001: A Space Odyssey" ("2001, una odisea en el espacio", 1968).

Lo curioso es que, pese a que al final de la cinta queda claro el carácter delirante de la misma y su argumento totalmente ficticio, muchos telespectadores terminaron convencidos justo de lo contrario.

Pensaron que aquellas imágenes en blanco y negro del primer hombre andando sobre la Luna, observadas por una quinta parte de la población mundial por la pequeña pantalla un 20 de julio de 1969, fueron sólo una superproducción hollywoodiense.

Y de nada sirve que científicos, técnicos e interesados en la historia de la exploración espacial hayan refutado sesudamente una tras otra todas las afirmaciones de los "conspiradores", para ellos Armstrong y los otros once astronautas de la misión Apolo jamás pisaron la Luna.

Fuente: EFE

fuente original:
Terra

El eclipse solar más largo del siglo XXI sumirá a Asia en la oscuridad

eclipse solar asia
Eclipse de Sol "gigante" del 22 de julio podrá ser observado nada menos que 2.000 millones de personas, todo un récord en la historia de la humanidad.

NUEVA DELHI, 20 julio .- El eclipse solar total más largo del siglo XXI sumirá el miércoles en la oscuridad a China e India, los dos países más poblados del planeta, en donde los cuentos y mitologías evocan con este fenómeno el anuncio de buenos augurios, pero también de malos presagios.

El astrofísico estadounidense Fred Espenak lo ha definido como un eclipse de Sol "gigante" que el 22 de julio podrán observar nada menos que 2.000 millones de personas, todo un récord en la historia de la humanidad.

A partir de las 00H53 GMT -las 06H23 en India-, la noche volverá a caer poco después del amanecer en el estado de Gujarat (oeste).

Después, la oscuridad irá invadiendo un corredor de 15.000 km de longitud por 200 km de ancho que atravesará India, Nepal, Bután, Bangladesh, Birmania y China, alcanzando también las islas meridionales japonesas de Ryukyu.

"Será el eclipse más largo del siglo. Ninguno de nosotros vivirá lo suficiente para ver otro igual", dice, entusiasta, Federico Borgmeyer, director de la agencia de viajes alemana Eclipse City, que viajó a Shanghai (este de China) para la ocasión.

El Sol quedará completamente tapado por la Luna durante seis minutos y 39 segundos en una zona poco habitada del Pacífico, un récord de duración para un eclipse que recién será batido en 2132.

La oscuridad, sin embargo, durará menos en India (entre tres y cuatro minutos) y en la megalópolis de Shanghai (alrededor de cinco minutos).

El sexto eclipse total del siglo copó la actividad comercial y turística en Extremo Oriente, la región geográfica ideal para aprovechar este fenómeno astronómico.

El Parque de las Esculturas de Shanghai, el mejor lugar de observación de la ciudad, anunció que vendió 2.000 entradas para el 22 de julio, con gafas incluidas y camisetas conmemorativas. Desde hace meses que los hoteles están reservados por miles de chinos, japoneses, estadounidenses y europeos.

En India, la agencia Cox and Kings fletó un Boeing 737-700 que despegará de Nueva Delhi antes del alba, "interceptará" el eclipse total a una altitud de 41.000 pies (12.500 metros) y volará hacia el este hasta el Estados de Bihar.

Los 21 lugares del avión del lado del Sol se vendieron por 1.200 euros (unos 1.700 dólares).

En tanto, la ciudad santa de Kurukshetra, en el norte de India, espera la llegada de un millón y medio de peregrinos para bañarse durante el eclipse en las aguas purificadas y contribuir así en la liberación del alma.

En India y en China, los cuentos y mitologías evocan en los eclipses el anuncio de buena fortuna, pero también de malos presagios.

El del miércoles es "un momento muy peligroso en el universo", advierte Raj Kumar Sharma, un astrólogo de Bombay. "Si el Sol, el amo de las estrellas, está enfermo, entonces pasará algo grave en el mundo", predice.

En la India, las embarazadas, que habían programado una cesárea para el miércoles, reprogramaron la intervención, confía Shivani Sachdev Gour, ginecólogo del hospital Fortis de Nueva Delhi.

En la China imperial, los eclipses eran el presagio de catástrofes naturales o de la muerte de un emperador. Estas creencias y supersticiones no desaparecieron.

Astrónomos y meteorólogos temen sobre todo que las nubes en esta época de monzón en el subcontinente indio arruinen el espectáculo.

Si el tiempo es bueno, una vez que el disco solar esté cubierto, el resplandor de la corona solar será visible. Veremos incluso protuberancias o chorros de gas incandescentes proyectados a centenares de miles de kilómetros del Sol.

Pero si el cielo está cubierto, el descenso de las temperaturas y la repentina oscuridad serán las únicas manifestaciones tangibles del eclipse.