miércoles, 7 de enero de 2009

El Mensaje apocaliptico de la Virgen en La Salette

Todo se creerá perdido y no se verán más que homicidios; no se sentirán más que rumores de armas y blasfemias. Los justos sufrirán mucho. La Tierra será golpeada por todo tipo de plagas; habrá guerras, hasta que vendrá la última que será deseada por los diez Reyes del Anticristo.

El 19 de Septiembre de 1846, en las montañas de este pequeño pueblo cercano a Grenoble, a las 6 de la mañana se apareció la Santísima Virgen a dos pastorcitos, Melania Calvat y Maximino Giraud. Por instrucciones de la misma Virgen María, el secreto que entonces les confió debía permanecer oculto hasta 1858.

Esta es una de las apariciones más trascendentales de todos los tiempos, sobre todo porque la Virgen nos habla – con mucha anticipación, - del anticristo y de su época, que es la nuestra.

El Mensaje de La Salette (1846)
La Virgen a los niños Melania y Massimino
"Si mi pueblo no quiere someterse, estaré obligada a dejar libre la mano de mi Hijo... Si lo recogido se echa a perder, la culpa es sólo vuestra... Habrá grandes penurias. Antes de que el hambre llegue, los niños de menos de siete años serán presa de temblores y morirán en los brazos de quienes los tendrán... Los curas, ministros de mi Hijo, por su vida malvada, crucifican nuevamente a mi Hijo... Dios está a punto de castigar de forma ejemplar. ¡Ay de los habitantes de la Tierra! Dios se descargará de Su Cólera y nadie podrá sustraerse a tantos males reunidos... Dios permitirá a la antigua serpiente imponer la división entre los reinantes. Toda la sociedad y toda las familias sufrirán penas físicas y morales. Dios abandonará a sí mismos a los hombres y enviará castigos... La sociedad se encuentra en vigilia de terribles flagelos... En el año 1864 Lucifer será liberado de sus ataduras del infierno junto a un gran número de demonios y éstos abolirán la fe, incluso en las personas consagradas a Dios...

Todo se creerá perdido y no se verán más que homicidios; no se sentirán más que rumores de armas y blasfemias. Los justos sufrirán mucho. La Tierra será golpeada por todo tipo de plagas; habrá guerras, hasta que vendrá la última que será deseada por los diez Reyes del Anticristo. Estos Reyes tendrán todos un mismo fin y serán los únicos que gobernarán el mundo... Antes de que esto ocurra, habrá una falsa paz, no se pensará más que en divertirse... La naturaleza reclama venganza contra los hombres y tiembla de espanto por lo que deberá acaecer en la Tierra. ¡Tiembla Tierra! Y temblad vosotros que profesáis servir a Jesucristo.

...Será en ese tiempo cuando nacerá el Anticristo... Las estaciones cambiarán, la tierra no producirá más que frutos amargos; los astros cambiarán su movimiento regular, la Luna no reflejará más que una pálida luz rosácea. El agua y el fuego provocarán un movimiento convulsivo a la Tierra y horribles terremotos lo destruirán todo... Roma perderá la fe y se convertirá en el asiento del Anticristo... Dios cuidará a Sus servidores y a los hombres de buena voluntad; llamará a los apóstoles de los últimos tiempos y a los fieles discípulos de Jesucristo que han vivido en el desprecio del mundo y de sí mismos... Es tiempo de que salgan a llevar claridad a la Tierra. Id y mostraros como mis hijos dilectos. ¡Combatid, hijos de la Luz, vosotros, pequeño núcleo que ve! He aquí que llega el tiempo de los tiempos y el fin de todo...

Pero he aquí que Enoch y Elías, llenos del Espíritu de Dios, predicarán con el Espíritu de Dios, y muchos hombres de buena voluntad creerán en El y serán consolados. Ellos condenarán los errores diabólicos del Anticristo. ¡Ay de los habitantes de la Tierra! Habrá guerras sangrientas, hambre, peste y enfermedades contagiosas. Habrá lluvias y tempestades espantosas... terremotos que engullirán a las naciones. La sangre correrá por doquier...

Enoch y Eliás serán asesinados... La Roma pagana desaparecerá, el fuego caerá del Cielo sobre tres ciudades... Toda la Tierra será sacudida por el terror... El Sol se oscurecerá... He aquí la bestia con sus secuaces que se elevará con orgullo en el aire para ir hasta el Cielo. Pero será sofocada por el soplo de Miguel Arcángel... El Rey de las tinieblas caerá... y entonces, el agua y el fuego purificarán la Tierra... Todo será renovado... Hijos míos, vosotros haréis conocer esto a todo mi pueblo".

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