lunes, 20 de octubre de 2008

Las siete maravillas del mundo antiguo

Para los antiguos el número siete tenía un significado especial. Consciente de ello fue Antípatro de Sidón, un poeta griego del siglo XI a.C., quien confeccionó en Alejandria, ( entre el 304 y el 292 a.C. ) una lista de los siete monumentos más increibles del mundo antiguo. Las obras escogidas por Sidón eran las que ofrecian la mayor genialidad tecnológica y el mayor grado de perfercción, todavía hoy en día inexplicable. Las siete maravillas recogidas por Antípatro de Sidón se conocen con los nombres de: los Jardines Colgantes de Babilonia, la Estatua de Zeus en Olympia, el Templo de Artemisa ( Diana ) en Efeso, el Mausoleo de Halicarnaso, el Coloso de Rodas, el Faro de Alejandría y la Pirámide de Keops en Egipto. Lamentablemente de estas siete maravillas sólo se conserva una de ellas, la Pirámide de Keops, que es también la más antigua.

Estatua de Zeus en Olympia
En el año 479 a.C., los griegos celebraban su victoria sobre los los persas de Jerjes en la batalla de Platea, en las conocidas como Guerras Medicas. Para consagrar su victoria a Zeus construyeron un nuevo templo en la ciudad de Olympia, a 150 km al oeste de Atenas. De la construcción se encargo Libón que la finalizó en el año 456 a.C. Sus dimensiones eran descomunales: la base medía 64,10 por 27,70 metros, y las columnas de 2,25 metros de diámetro cada una, tenían una altura de 10,53 metros. El material utilizado no fue mármol sino conglomerado de conchas fósiles, un material muy frecuente en la región. Los bloques de arquitrabe pesaban cerca de 12 toneladas y en el interior del perímetro trazado por las columnas se encontraba la celda, de 13 por 28,75 metros: allí dentro estaba la estatua de culto que señalaba el lugar donde se celebraron los primeros Juegos Olimpicos de la antigüedad, en el siglo V a.C.

La estatua consagrada a Zeus estaba tallada en marfil y adornada con oro, y mostraba a Zeus majestuoso en su trono.En la misma nave que la estatua se encontraba un estanque con aceite de oliva que se usaba para untarla y evitar que el márfil se quebrase. La estatua era obra de Fidias, el artista más prestigioso de Atenas, y tenía 12 metros de altura, estaba colocada sobre un pedestal de 1,10 metros: de manera que la cabeza del dios casi tocaba el techo, pues los cimientos de la celda tenian 14 metros de altura. El oro recubría el cabello, la túnica y las sandalias. Una corona de olivo, similar al premio otorgado a los campeones olímpicos y pintada de verde, adornaba la cabeza del dios. Las zonas desnudas del cuerpo ( cara, pecho, brazos y pies ) contaban con un revestimiento de marfil, y piedras preciosas realzaban el brillo de los ojos. En su mano diestra, apoyada sobre el brazo del trono, Zeus sostenía la figura de su hija Nike a tamaño natural y con las alas desplegadas ( representaba la victoria ).Con la izquierda, agarraba el largo cetro en forma de lanza con la figura de un águila, su mensajero sagrado, en un extremo.
Hacia finales de la Edad Antigua, un terremoto derribó el templo, cuyos restos salieron a la luz tras las excavaciones realizadas por una misión científica alemana desde 1874 a 1881. El misterio sobre el destino final de la famosa imagen de Zeus aún permanece. Existen dos teorías al respecto. La primera es que la escultura fue destruida en el año 426 d.C. cuando el emperador Teodosio II prohibió los Juegos Olímpicos y clausuró el santuario de Olimpia. La otra versión cuenta que la estatua fue transportada hasta Constantinopla e instalada en el palacio de un funcionario de la ciudad. Cuando en el año 476 el palacio se derrumbó a causa de un incendio, la estatua quedó destruida para siempre .

El Mausoleo de Halicarnaso
Muchos personas sabran que cuando hablamos de un mausoleo lo estamos haciendo de una tumba monumental en la que reposan los restos de un personaje ilustre. Lo que quizás no sabe tanta gente es que el término "mausoleo" procede del edificio construido en la ciudad de Halicarnaso ( actual Bodrum, Turquia ) que acogia los restos mortales de Mausolo, el sátrapa ( gobernador ) del rey de Persia, señor de la Caria, muerto en el año 362 a.C.

De esta antigua maravilla quedan hoy muy pocos fragmentos, conservados en su mayoría en el Museo Británico de Londres. Según cuenta el historiador latino Plinio, la estructura del monumento la formaban tres partes: sobre una base de 19
metros de altura y de 33 por 39 metros de superficie, nacía un pórtico de 36 columnas jónicas de 11 metros. Encima del pórtico, la cubierta, de forma piramidal, contaba con 24 escalones regulares para commemorar los años de reinado de Mausolo. Más arriba todavía, una cuádriga conducida por Mausolo acompañado de su esposa y hermana Artemisia, dominaba todo el conjunto.
El monumento realizado por los arquitectos Pitio y Sátiro en mármol alcanzaba los 42 metros de altura, similar a un palacio de 14 pisos. Frisos, esculturas y estatuas que remataban la imponente estructura del edificio, de una belleza asombrosa, se atribuyen a Timoteo, Scopas, Briaxis y Leocarés. De los tres frisos en relieve el primero representaba una carrera de carros, el segundo, la lucha entre los héroes griegos y las Amazonas, y el tercero, la batalla entre los Lapitas y los Centauros. Hoy en día sólo podemos observar un fragmento del friso correspondiente a las Amazonas en el Museo Británico de Londres que nos hace intuir la innegable calidad excepcional del monumento.
En el siglo XII un terremoto debilito la solidez del edificio, pero su destrucción llegó en el 1402 cuando los caballeros de la orden de San Juan conquistaron Halicarnaso y construyeron la fortaleza de San Pedro. Para reforzar la estructura de esta fortaleza, los caballeros utilizaron el Mausoleo como si fuera una cantera, así, poco a poco, el sepulcro del sátrapa fue minado para acabar demolido.
Aún hoy, a pesar de que las excavaciones en la zona se iniciaron ya en el año 1856, no se conoce la ubicación exacta del sarcófago de Mausolo, ¿ se encontraba en el interior del monumento o debajo de él ?. La hipótesis más generalizada apunta el hecho de que el monumento no se trataba de la tumba funeraria de un solo soberano, sino de un sepulcro erigido en honor y recuerdo de una dinastía o de una familia. Esta hipótesis parece avalada por la presencia de varios tipos de estatua que podrían dividirse en tres tipos según sus dimensiones: de tamaño natural, heroicas ( alrededor de dos metros de altura ) y colosales ( casi de tres metros ). La estatua de Mausolo y de Artemisia ( esta última dañada ) son de la última clase, pero se han encontrado fragmentos de al menos otras 10 estatuas colosales parecidas. Entre 1966 y 1977 la cámara funeraria subterránea fue explorada por primera vez. Se descubrio que estaba formada por una sala central y dos pequeños vestíbulos. En lugar de estar en el centro del edificio, se encontraba en el ángulo noroeste de los cimientos y una gruesa piedra de varias toneladas de peso obstruía el paso. Gracias a las indagaciones de esta misión, se ha averiguado que el Mausoleo se levantó en el interior de un antiguo cementerio.

Templo de Artemisa en Éfeso, "El Artemision"
"Cuando ví la sagrada morada de Artemisa, las otras maravillas quedaron en la sombra, porque el propio Sol nunca había visto nada igual fuera del Olimpo. "

Hija de Zeus y hermana de Apolo, Artemisa ( la Diana de los romanos ) era una de las diosas más veneradas en la Antigua Grecia. En el siglo VI a.C., los habitantes de Éfeso quisieron alzar el templo más grande de todos los tiempos.
Para ello recurrieron al arquitecto Teodoro de Samos, que contaba con una excelente reputación tras realizar el templo de Hera, conocido como el nombre de " el laberinto de Samos " por su impresionante bosque de columnas. Elevado en el mismo lugar que un santuario anterior, también dedicado a la diosa, el Artemison medía 50 por 103 metros. Su nave central estaba descubierta y sus lados, circumdados por dos filas de columnas: 20 en los laterales, nueve en la parte posterior y ocho en la entrada oriental hacia el Oeste.
La fama del templo se extendió por todo el mundo, merced a sus frisos y su bosque de columnas de 19 metros de altura donadas por Creso, el acadaulado rey de los lidios, conquistador de Éfeso en el 560 a.C. Pero en la noche del 21 de Julio del 356 a.C. Erostrato incendió el templo que había tardado en construirse 120 años. Ese mismo día nació Alejandro El Magno quien 23 años después reconstruyó el templo.Sin duda fue una segunda oportunidad desaprovechada. Pues cuando, ya en el 262 de nuestra era, los godos conquistaron Éfeso el templo volvió a ser destruido y ya nunca se volvió a levantar. Más tarde, durante el Imperio Bizantino, sus restos quedaron sepultados bajo seis metros de barro tras la crecida del río Calistro desapareciendo una de las obras más fascinantes del mundo antiguo.

El Coloso de Rodas
La historia del Coloso de Rodas se remonta al año 305-304 a.C. cuando Demetrio I Poliorcetes, uno de los muchos sucesores de Alejandro el Magno, y conocido como el forzador de ciudades puso asedio a la isla griega de Rodas.

Los habitantes, temerosos ante la fama de su asediador, intentaron firmar un acuerdo de paz. Demetrio no accedió a las negociaciones pero abandono el asedio de la ciudad ante la tenacidad de los defensores. Los habitantes de Rodas, como señal de gratitud por haber sido liberados y con el dinero obtenido por la venta del material perdido por los asediadores, erigieron una estatua de bronce gigantesca en honor de Helios, el dios del Sol, divinidad protectora de Rodas, que se paseaba por los cielos en un carro de fuego tirado por cuatro caballos, un dios atípico en el Panteón ya que se identificaba con un fenómeno natural.
Según algunas fuentes su altura podría haber sido de unos 32 o 36 metros y su construcción guiada por Cares ( discipulo de Lisipo ) duraron alrededor de 12 años, seguramente desde el 304 al 392 a.C. para ser destruida por un terremoto a la altura de las rodillas entre el 224 y el 226 a.C. La tradición nos cuenta que el oráculo de Delfos indicó que no se volviera a construir.
Las tradicionales representaciones de la estatua muestran al Coloso a la entrada del puerto de la isla sujetando con la mano derecha una antorcha y las piernas abiertas para permitir la entrada y salida de las embarcaciones. Esto es bastante improbable si se piensa que las embarcaciones que circulaban en esta época podían tener una altura de hasta 20 metros imposibilitaria que el Coloso pudiera apoyarse sólo sobre sus propios pies. Debía poseer, pues, un tercer punto de apoyo que junto a los pies formaría un triangulo de sujección que aumentaría la estabilidad de la enorme estructura. Este punto de apoyo podría ser una túnica que cayera hasta el suelo como queda representado en algunos bajorelieves encontrados en Rodas. Un escrito grabado en la base marmórea de la estatua parece corroborar, por otra parte, la existencia de una fuente luminosa que naceria de la antorcha o de la cabeza del Coloso y cuya luz se reflejaria en la cabellera, en la vestimenta o el rostro del Coloso recubiertos en láminas de oro.

El Faro de Alejandría
Al igual que el Mausoleo de Halicarnaso el Faro de Alejandría también ha dejado un pedazo de historia grabado en nuestra lengua. Es preciso aclarar que "faro" es un término que deriva del nombre griego de la isla de Pharos, próxima a Alejandría ( la ciudad fundada en abril del 331 a.C. por el príncipe macedonio de quien toma nombre ). La búsqueda arqueológica submarina en el mar cercano a la ciudad de Alejandría, a pocos kilómetros del delta del Nilo siguen hoy en día un ritmo muy intenso y ya se han recuperado numerosas esculturas y fragmentos arquitectónicos antiguos. Alejandro el Magno quiso unir Pharos a tierra firme e hizo construir un dique de 1.200 metros de largo que, ampliado paso a paso, forma hoy la península de Ras-et-Tin. Sobre un escollo al este de la isla de Pharos se encontraba, precisamente, una gran torre con un faro.


A la muerte del joven soberano macedonio, ocho años después de la fundación de la ciudad, Alejandría se canvierte en la capital del Egipto de los Tolomeos.
Durante el reinado de la dinastía Tolemaica ( 304 a.C. al 30 d.C. ) contaba con numerosos edificios monumentales entre los que se encontraban el famoso Sema, la tumba de Alejandro el Magno y la universidad dedicada a las musas, el Museion, con su legendaria biblioteca, la mayor colección de manuscritos del mundo antiguo que fundada por Tolomeo I, custodiaba 700.000 volúmenes, en su mayoría destruidos por un incendio en el 48 a.C. durante el asedio de Julio César a la ciudad. Pero era el Faro de Alejandría el que resplandecía con mayor fuerza, alumbrando el Egipto de los Tolomeos, y el único que estaba incluido entre las Siete Maravillas del mundo antiguo. Su construcción se inició durante el primer decenio del dominio tolemaico. La torre se encontraba rodeada por una terraza rectangular de 340 metros de perímetro y protegida con gruesos muros rompeolas. La construcción, totalmente revestida exteriormente de mármol, contaba con una estructura tripartita: un cuerpo rectangular ( de 30,60 metros cada lado y 71 metros de alto ), ligeramente estrechado hacía lo alto, constituía la parte inferior del faro. La primera torre acababa en una amplia plataforma, decorada en sus cuatro ángulos con estatuas de tritones. De la plataforma, que no era la base, salía el segundo cuerpo del faro, una torre octogonal bastante más estrecha y de 34 metros de altura. Dadas las reducidas dimensiones, esta última torre contaba con una rampa de carga y la escalera seguía por su interior.
Sobre la plataforma octogonal, una estructura circular contenía en su interior la instalación para la iluminación del faro. Esta se basaba en una ingeniosa serie de espejos cóncavos reflectores que tenían la misión de amplificar y dirigir la luz.
El edficio terminaba con la llamada "linterna" ( elemento de construcción arquitectónico circular con las claraboyas que sirven para coronar un edificio ),
una pequeña y elegante estructura apoyada sobre columnas y de techo cónico, culminada con una estatua de Zeus ( o Poseidón ). Con una altura completa de entre 120 y 140 m, el faro de Alejandría era ( sin considerar las pirámides egipcias ), la construcción más alta de la Antigüedad. El Faro de Alejandría permaneció intacto durante 10 siglos, hasta que una série de terremotos fue minando su resisténcia y acabaron por derribarlo. Sus ruinas quedaron abandonadas a la entrada del Puerto Grande durante cerca de 100 años, hasta que finalmente, en 1480, el sultán mameluco Kait Bey decidió fortificar la costa y alzó, en ese lugar, un castillo que todavía hoy se encuentra en pie y que lleva el nombre de su constructor.

Pirámide de Keops en Egipto
Levantada en el tercer milenio antes de Cristo, es la más antigua de las Siete Maravillas, la única que ha llegado casi intacta a nuestros días y que todavía no nos ha desvelado todos sus secretos. De las tres pirámides egipcias de Giseh, cercanas a El Cairo ( junto a la Keops encontramos también otras dos pirámides, la de Kefrén y la de Micerinos ), sólo la de Keops estaba considerada una de las Siete Maravillas.

Este conjunto se conoce como las pirámides de Gizeh y llevan el nombre de faraones de la Cuarta Dinastía ( siglo XXVI a.C. ). Centrado nuestras miradas en la pirámide de Keops nos damos cuenta que sus 146,60 metros de altura no son ninguna tonteria. Se necesitaron siete millones de toneladas de piedra para construirla: una masa de piedra mayor que la empleada por los ingleses en el curso de 1.000 años para la construcción de todas sus iglesias. Para erigirla se necesitaron 20 años de trabajo ininterrumpido de un ejército de 100.000 personas ( la mayoría esclavos ) que, se calcula, debían colocar los bloques de piedra al ritmo de uno cada minuto y medio. Todavía, hoy en día, no se sabe exactamente cómo se construyeron las pirámides. Ya el historiador Plinio en su época se preguntaba cómo pudieron ser transportados los materiales de construcción hasta casi 150 metros de altura. La estructura de la pirámide es de piedra caliza local, mientras que el revestimiento, de piedra traída desde las canteras del Tura, en la orilla derecha del Nilo. El interior es una intrincada red de corredores, rampas y galerías, mientras en la cámara sepulcral ( proyectada en tres niveles distintos y con el sarcófago en lo más alto ) se llega a través de un corredor de entrada en cuesta, llamado la "Gran Galería".
La pirámide es más alta que la Catedral de Estrasburgo y en su base, de 230 metros en cada lado, cabría cualquier basílica del mundo. La entrada se encuentra en el lado norte, a 16,80 metros del suelo, formada por una hendidura estrecha ( 1,05 metros de largo y 1,20 de alto ) que apenas permitía el transporte de la momia del soberano. Desde este pasadizo se llega a tres cámaras distintas, colocadas una sobre la otra. La cámara inferior ( 8,20 por 14 metros y una altura de 3,50 ) está incompleta y, cuando fue descubierta, en el año 1838, se presentaba como una gruta de piedra y no conservaba nada que indicase su función. Tampoco el uso de la cámara central, conocida como " de la reina", esta claro. Medía 5,20 por 5,60 metros de lado y estaba recubierta de una bóveda de 6,20 metros de altura. En diagonal, sobre la "Cámara de la Reina", se encuentra la "Gran Galería", una de las obras más extraordinarias dejadas por el mundo antiguo a la Humanidad. De 47 metros de largo y 8,50 de altura, apenas tiene 2,30 metros de altura. Las paredes internas, todas en piedra caliza pulida, a partir de 2,30 metros de altura se curvan gradualmente hacia el interior formando una bóveda en anaquel con siete capas de piedra, cada uno saliente en ocho centímetros respecto al anterior. Aún se hacen cábalas sobre la función de esta estructura. Se cree que se utilizaba como pequeño almacén para los bloques de granito que debían sellar para siempre la entrada de la pirámide, después de introducir la momia en su última morada. La cámara sepulcral verdadera conocida como "Cámara del Rey", consta de un vestíbulo en granito rojo desde el que se accede, a través de una abertura minúscula ( 1,5 por 1,8 metros ),
al corazón mismo del monumento: el sepulcro. Totalmente de granito rosa de Assuan, la sala medía 5,20 por 10,30 metros y 5,80 metros de altura. Los enormes bloques de granito están dispuestos con tal precisión que las uniones entre ellos apenas son del diámetro de un cabello, lo que unido a la inmensa dificultad material y logística que entraña el transporte y la colocación de los materiales de construcción nos hace reflexionar sobre la gran habilidad técnica de los arquitectos y de los ingenieros al servicio de los faraones egipcios. Encima, otros cuatro ambientes de techo liso y un quinto con la cubierta en pirámide tenían la función de distribuir el enorme peso que, de otro modo, gravitaría totalmente sobre la cámara sepulcral. Finalmente, delante de la pared occidental de la cámara sepulcral se encuentra el sarcófago del faraón: se trata de un único gran bloque excavado en granito negro, demasiado voluminoso para poder pasar por la estrecha galería de acceso a la pirámide. Por lógica el sarcófago tuvo que ser colocado en la cámara sepulcral antes de que fuese completada la cubierta definitiva de la pirámide. Por lo tanto queda todavía abierto un antiguo interrogante: ¿Fue realmente sepultado en la pirámide el faraón Keops ?

Los Jardines Colgantes de Babilonia
Jardines artificiales creados de la más absoluta nada y que a los ojos del observador se presentaban cómo una auténtica ilusión, inimaginable...
Sin embargo, en la época de la coquista de Babilonia por Alejandro el Magno en el 331 a.C., los célebres jardines colgantes no estaban considerados como una de las Siete Maravillas. Ni siquiera lo estaban otras maravillas babilonicas cómo el fastuoso palacio de Nabucodonosor II, el rey de Babilonia desde el 601 al 562 a.C., o la legendaria torre babilónica.

Este título, en cambio, se le atribuia a la muralla de la ciudad y especialmente al "Muro Oriental" hecho construir por Nabucodonosor al este de la ciudad y que pra los griegos debió representar lo que la Gran Muralla China para las hordas mongolas. El "Muro Oriental", de una longitud de 1.650 metros, parte integrante de los ocho kilómetros de la murallla urbana, estaba en realidad formado por dos muros, uno interior y otro exterior.
La distancia entre ambos, de cerca de 12 metros, estaba rellena de tierra prensada. Se formaba así un amplio camino que, considerando también el espesor de los muros, podía alcanzar una anchura de 24 metros, permitiendo el paso de dos carros tirados por caballos al mismo tiempo.
En la muralla, presidida por grandes torres de planta cuadrada, se abrían ocho enormes puertas llamadas como otras tantas divinidades babilónicas; en el Vorderasiastiche Museum de Berlín se puede admirar la reconstrucción de la puerta de Isthar, con sus magníficas decoraciones en ladrillos policromáticos esmaltados que representaban dragones y toros.
Sobre los Jardines Colgaltes de Babilonia se ha desbordado la fantasía, alejándose poco a poco del significado original, transmitido desde las antiguas fuentes literarias, por el latino hortis pensilis ( jardines colgantes ), que no indicaba más que una serie de terrazas dispuestas en gradas. La denominación, que entró en la leyenda, de "jardines colgantes de Semíramis" es, en efecto, la tardía descripción de aquellos jardines que el rey Nabucodonosor mandó edificar para complacer y aplacar la nostalgia de su esposa, ( en realidad no era la tal Semíamis ) creando para ella un ilusorio paisaje artificial de montañas y bosques a imitación de su país natal, la Media, antigua región de Irán. En cuanto a su ubicación exacta no se conoce con precisión. Para los investigadores la existencia de los jardines colgantes, según testimonios de las antiguas fuentes babilónicas y griegas, está fuera de toda discusión. El arqueólogo alemán Robert Koldewey fue el primero que, entre 1898 y 1914, sacó a la luz los restos de gran parte de la ciudad de Babilonia, creyendo poder situar los jardines en el ángulo nororiental del Palacio Meridional, la gran residencia real de Nabucodonosor. Por allí pasaba el curso del río Éufrates que atravesaba de norte a sur la ciudad y que solucionaría todos los problemas de irrigación.
El inglés D.J. Wiseman, gran estudioso de la Asiria antigua, ha formulado recientemente una hipótesis completamente diferente: los jardines colgantes no se encontraban en el Palacio Meridional sino en el Septentrional, en el exterior de la muralla. Según Wiseman, la pendiente entre la colina donde se alzaba el palacio y la depresión del río Éufrates estaba recubierta de terrazas que formaban un único y gran parque que debían ser los famosos jardines.

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