martes, 31 de marzo de 2009

Las Torturas ...


La jaula: se basaba en introducir a la victima en una jaula reducida de metal y dejarla ahi hasta muriera (de hambre, por enfermedad..) las jaulas podian tirarse en medio de un bosque y hacer a la victima presa de cualquier animal o exponer a la persona en un gran mastil en la plaza central de la ciudad como simbolo de lo que podia pasar a quien se rebelaba. La victima era introducida en la jaula desnuda o con un taparabos. La jaula solia utilizarse como ultimo metodo de tortura si la persona no moria con las anteriores

El collar de puas: por el titulo ya podeis imaginar como era, podian llegar a pesar mas de 5 kilos, normalmente se ponia en el cuello haciendo que los pinchos atravesaran la carne pero que no fuera mortal, de esta forma si la victima se movia el collar aun desgarraba mas la carne incluso a veces podia rozar el hueso. Era una forma barata de torturar ya que el verdugo solo debia poner el collar y dejar a la victima en la celda mientras moria desangrado o por alguna infeccion.

El látigo: ya todo el mundo sabe que es, normalmente podia ser de dos tipos: Con varias terminaciones, al final de cada terminacion podia ponerse una estrella o punta de metal para que fuera mas doloroso Con una terminacion (nervio de toro) este tambien podia acabar en una punta de metal o una estrella Antes de usar el latigo este se empapaba con una solucion de sal y azufre para mas dolor todavia.

El toro de Falaris: es un instrumento de tortura cuya invención se atribuye a Falaris, tirano de Agrakas, que murió en el año 554 adC. Los ajusticiados se introducían en el interior de una efigie de bronce hueca con forma de toro. La efigie se colocaba encima de una hoguera, con lo que la temperatura del interior aumentaba como en un horno. Los alaridos y los gritos de las víctimas salían por la boca del toro, haciendo parecer que la figura mugía. El toro de Falaris estaba presente en numerosas salas de tortura de la Inquisición de los siglos XVI, XVII y XVIII.

El garrote: originalmente eran una especie de poste vertical con un agujero a través de él. La víctima se paraba o se sentaba delante del poste y se colocaba una cuerda alredor de su cuello. Los extremos de ésta cuerda eran tiradas a través del agujero del poste y el ejecutor al tirar de esa cuerda estrangulaba lentamente a la víctima. Algunos determinaron hacer algo mas creativo y colocaron un pincho, una punta que sería conducida al cuello de la víctima, y cuando comenzaba el estrangulamiento partía las vértebras.

La pera: podia ser oral, vaginal o anal, el artilugio consistia una especie de paraguas que se desplegaba dentro de la cabida deseada, dañando invebitablemente dicho cabidad ademas tenia puas en los extremos con lo que hacia mas daño, la pero oral era destinada a los herejes, la vaginal a la mujeres infieles o brujas y la anal a hombres homosexuales.

El aplasta cabezas: la barbilla de la víctima se colocaba en la barra inferior, y el casquete era empujado hacia abajo por el tornillo. Los efectos de este proceso son evidentes. Primero, se destrozan los alvéolos dentarios, después las mandíbulas, y luego el cerebro se escurre por la cavidad de los ojos y entre los fragmentos del cráneo.

La horquilla del Hereje: se basaba en un tridente que se coloca en el cuello para que sus dientes se aprisionen profundamente entre la carne de la barbilla y el esternón, restringiendo cualquier movimiento de la cabeza y solo permitiendo a la víctima murmurar palabras.

La cuna de Judas, la víctima es izada y una vez levantada, soltada sobre la punta de la pirámide de tal manera que su peso se posa sobre el ano, la vagina, bajo el escroto o bajo el cóxis. Según las indicaciones de los interrogadores, el verdugo varía la presión desde nada hasta todo el peso del cuerpo.

Las garras de gato, son un instrumento de tortura que consiste en largas pértigas con ganchos o rastrillos en su extremo, con los que se arañaba la piel desnuda del torturado, el cual estaba atado e inmovilizado. Permite arrancar la piel a tiras o desgarrar la espalda, pecho o abdomen del condenado. Estas heridas podían infectarse, o ser usadas para posteriores torturas. También podía disponer de cuchillos u hojas en vez de ganchos, para cortar la piel directamente.

El potro, podia ser de escalera u horizontal, todo el mundo sabe en que consistia, la victima era atada por brazos y piernas y un sistema de manivelas hacian que la victima se estirara, llegando incluso a los 30 centimetros, la tortura constaba de 3 grados: Primero, la victima sufria una dislocacion de hombros debido al estiramiento y un dolor intenso en los muslos al desgarrarse. Segundo, las rodillas, codos y la cadera empiezan a descoyuntarse, esto ya deja a la victima invalida de por vida Tercero, la partes mencionadas ante se separan ruidosamente y ya la victima muere en cuestion de horas o incluso dias.

El cinturón de San Erasmo, consiste en un collar, cinturón o brazalete provisto de pinchos en la cara interior y que se le pone al reo. Con cada pequeño movimiento (incluso la respiración) el collar araña y hiere la carne. El proceso de tortura es progresivo: en primer lugar, un dolor lacerante. Posteriormente se produce la infección, tras la cual se llega a la putrefacción y tras esta, una gangrena que puede causar la muerte. El torturador puede añadir, a su criterio, gusanos carnívoros en las llagas que se introducen en la carne royendo hacia el interior.

La sierra, es un método de tortura y muerte utilizado desde tiempos bíblicos. Consistía en colgar a la víctima boca abajo permitiendo que el cerebro estuviera bien irrigado para que permanezca el mayor tiempo posible consciente y que ésta no se desangrase antes de lo previsto. El verdugo comenzaba a serrar a la víctima desde el ano o los genitales verticalmente hacia el abdomen, de tal forma que no perdía el conocimiento hasta que la sierra llegase al ombligo y algunas veces hasta que llegase al pecho.

Las tenazas, las pinzas, tenazas, cizallas se utilizaban al “rojo vivo”, aunque también frías para lacerar o arrancar cualquier miembro del cuerpo humano, y eran otro elemento básico más entre las herramientas de todo verdugo. Las tenazas se utilizaban preferentemente ardiendo para las narices, dedos de las manos y pies y pezones. Las pinzas alargadas, servían para desgarrar o abrasar el pene.

La cigüeña, este instrumento de tortura a simple vista no parece muy doloroso, a los pocos minutos de poner el artilugio a la victima, esta sufre grandes calambres, primero en los músculos adbodminales y rectales luego en los pectorales, cervicales y extremidades. Con el paso de las horas, estos calambres conducen a un continuo e insufrible dolor en abdomen y recto. La victima solo ser pateada, quemada e incluso mutilada a placer.

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