lunes, 9 de febrero de 2009

Mal de ojo


El mal de ojo, o aojamiento es un fenónemo supersticioso, en el que supuestamente se produce un mal a una persona a través de la mirada. De esta persona afectada se dice que "está ojeada, o que le echaron mal de ojo, o el ojo encima". Este no debe de confundirse con otras manifestaciones mágico supersticiosas, como los hechizos, el vudú o las maldiciones.

El proceso del aojamiento

El mal de ojo, como proceso, puede venir dado de manera voluntaria o involuntaria, y es, según la creencia popular, efecto de la envidia o admiración del "emisor", que a través de su mirada (ya sea directa, en símbolo o incluso mental) provoca un mal en el envidiado/admirado. En algunas culturas orientales se cree, también, que las personas de ojos claros (azules, verdes, grises) tienen mayor poder para el mal de ojo.

Los síntomas del aojamiento en la cultura popular son los de un cansancio, adormecimiento o pesadez, que termina enfermando gravemente a su víctima. De la misma manera, se puede sospechar el mal de ojo, si algún objeto favorito o querido de la "víctima" sufre algún daño inesperado, sin causa previa específica o si el daño surge de "la nada".

Remedios contra el mal de ojo

Popularmente se han buscado diferentes remedios, ya sea para la prevención, como por ejemplo pisar los zapatos nuevos de familiares y amigos (como mecanismo para evitar la envidia), escupir a los bebes o embarazadas (en las culturas populares se considera la saliva como protectora), la interposición de objetos considerados como mágicos (como los bordones - Makilak - en las regiones vascongadas) o protectores mágico-religiosos, como estampillas de santos, oraciones, etc.

La cura del mal de ojo, la cultura popular suele dejarlo en manos de curanderos, que realizan rituales más o menos rocambolescos. No en todas partes se utiliza esa forma de protección o curación ya que los lugares o países de creencia son diferentes. Por ejemplo, en Chile, muchas veces se santigua a los bebés, en una especie de unión de las tradiciones cristianas y las paganas; en Perú y México se pasa un huevo o un cuy por todo el cuerpo del afectado para extraer el mal.

Ceferino Namuncurá, nacido en el pueblo Chimpay o Chimpai, es a quién se adjudica, en la creencia popular o folclórica argentina, el descubrimiento del remedio para el ojeamiento o mal de ojo, y la enseñanza a los pueblerinos locales de dicho arte; por esto es que los curanderos o chamanes provenientes de la región de referencia son los considerados como los más apropiados para realizar estos rituales.

Protección contra el mal de ojo

Se considera una protección ponerle un objeto llamativo al envidiado o afectado, una cinta roja es lo más común a modo de llamar la atención de la mirada del observador y colgar amuletos que sirven como escudo al mal. Los amuletos más comunes utilizados en Latinoamérica son: una semilla llamada ojo de venado, cuentas de vidrio (Chaquira) roja y negra, un imperdible de plata con un ojo azul de vidrio, ámbar, un collar hecho por sí mismo, etc. Durante la lejana época del Antiguo Egipto se utilizó como protección el "Ojo de Horus".

1 comentario:

Hermanos Hellsing dijo...

eso es verdad...
pasa todo el tiempo...
y puede hacer cosas mucho mas feas que dolores de espalda, cabeza o hacer sentir mal a una persona..