miércoles, 17 de diciembre de 2008

Introduccion Ovnis

El fenómeno OVNI con sus frecuentes apariciones desafía el frío y orgulloso equilibrio intelectual de los científicos. Por eso, no es extraño que los jerarcas de la ciencia establecida, basándose en prejuicios y en oscuros intereses creados, se dediquen a atacar y ridiculizar a quienes investigan este apasionante tema. Pero aún así, la realidad del fenómeno es incuestionable, es un hecho repetido y observado por miles de personas en todo el mundo durante años y siglos. A pesar de los intentos de desprestigiar el tema se ha avanzado mucho en 54 años de recolectar testimonios, que para la ciencia no existen.



A pesar de que la ciencia calcula en nuestra galaxia, la existencia de unas 100.000 millones de estrellas como el Sol capaces de tener en sus órbitas planetas habitables, rechaza la idea de que seres ajenos a nuestro mundo ya nos hayan visitado. La ciencia es hostil ante lo que no comprende y no comprende porque no quiere aceptar su arrogante ignorancia.

Los científicos niegan la visita de seres de otros mundos, porque sostienen que la velocidad de la luz –trescientos mil kilómetros por segundo- es imposible de superar y que una máquina que lograra alcanzar semejante velocidad, se desintegraría. Sucede que sus pobres mentes estructuradas, no alcanzan a vislumbrar que están hablando de la física terrestre actual, (que probablemente parte de cálculos erróneos), unas máquinas inimaginables para nosotros podrían hacerlo, y el hombre ante ellas se hallaría en la misma situación que un hombre de las cavernas delante de una computadora.

Ellos dicen que no se basan en suposiciones sino en hechos verificados y cuando tienen las pruebas a la vista, las rechazan. Su incongruencia se pone aún más de manifiesto al darse a conocer las cifras de los miles de millones dólares que gastan las grandes potencias de todo el mundo para investigar algo " que oficialmente no existe". Cada día nuevas fotos, aterrizajes, filmaciones demuestran que estamos siendo visitados por otras inteligencias, de diferentes mundos.

El tema Ovni no es algo nuevo, la historia de los discos voladores es tan vieja como la propia humanidad. Desde que el hombre existe en la Tierra ha visto la aparición de objetos volantes desconocidos. Muchas cavernas en el mundo tienen dibujos alegóricos, por mencionar algunas, en las cavernas de Ussat y Niaux, en Francia, y en Altamira y La Pasiega, en España, hay pinturas rupestres realizadas 12.500 años antes de Cristo que representan objetos en forma de disco y a sus tripulantes.

Hoy la gente les denomina platos voladores, y sucede así porque en cada época, los testigos para explicar lo que acababan de observar les daban nombres tomados de la realidad cotidiana. Los chinos antiguos hablaban de "dragones volantes"; en el Ramayana, en el Mahabharata y en otros libros sagrados de la India se los llama vimanas, puspakas y carros celestiales. Los egipcios los mencionan en sus papiros con el nombre de "círculos de fuego" Los romanos les decían "escudos ardientes", y La Biblia está llena de casos ovnis, por ejemplo, en II Reyes, cap. 2 versículos 11 y 12, en Ezequiel cap1. Vers. 4 al 28, Zacarías cap. 6 vers. 1 al 5. En la Edad Media las crónicas hablan de barcos brillantes como estrellas que se movían en el cielo. Durante el siglo XIX, se comentaba la presencia de extraños objetos luminosos en forma de cigarro. En la década de 1930 a 1940, millares de personas de Noruega, Suecia y Finlandia vieron aeroplanos fantasmas, Durante la Segunda Guerra Mundial, los pilotos aliados observaron muchas veces extrañas bolas luminosas y las denominaron "foo-fighters" que significa "cazas de fuego".

La historia moderna comenzó el 24 de junio de 1947, cuando un piloto civil canadiense llamado Kenneth Arnold volando cerca del monte Rainier, en el estado de Washington(EE.UU.), divisó desde su avión a nueve objetos discoidales plateados. Cuando un periodista le pidió que se explicara mejor, le respondió: "Volaban como platos que se hubieran hecho rebotar sobre el agua".

Desde entonces los radares de los aeropuertos de todo el mundo han captado la presencia en la atmósfera objetos desconocidos que vuelan a velocidades increíbles haciendo giros de 90 grados sin disminuir de velocidad, algo que es imposible para cualquier aparato terrestre. A medida que estudiosos y curiosos iban interesándose en el tema, fueron formándose grupos de estudio e investigación en todo el mundo, que llevaron el trabajo de recopilación, investigación y análisis en sus horas libres, quitándole tiempo a su familia y a su descanso personal. Dentro de los límites de sus escasos recursos, estos investigadores civiles reunieron y clasificaron informaciones de todo el mundo. Así surgieron los franceses Aimé Michel y Jacques Valleé, los norteamericanos Coral y Jim Lorenzen, Len Stringfield, Donald Keyhoe, los españoles Antonio Ribera, Eduardo Buelta, Juan José Benítez, Eugenio Danyans, Andreas Faber Kaiser y Rafael Farriols, los argentinos Oscar Galíndez, Pedro Romaniuk, Héctor Antonio Picco, todos ellos son apenas una fracción mínima de la legión de buscadores de la Verdad.

Uno de los más prestigiosos investigadores de este fenómeno fue el Dr. Joseph Allen Hynek, que creó un sistema para clasificar al fenómeno OVNI.

Encuentros del primer tipo: Son la simple observación de fenómenos extraños.

Encuentros del segundo tipo: La vegetación queda chamuscada y los motores no funcionan.

Encuentros del tercer tipo: Se advierte la presencia de ocupantes cerca del lugar.

A esta clasificación, posteriormente los investigadores le agregaron; Encuentros del cuarto tipo: Consisten en el secuestro físico o mental de seres humanos por los ocupantes de un OVNI, también se lo denominan abducciones y no suman anualmente más del uno o dos por ciento de los casos.

Uno de los elementos típicos es la emisión de luz, en todos los tiempos esa luminosidad ha sido el estímulo sensorial distintivo en quienes tuvieron ocasión de verlo.

Respecto a los avistamientos, la mayoría suceden entre las 21 y las 24, reduciéndose abruptamente a las 2 y 3 de la madrugada.

En la Argentina el 81, 8 de los informes son de zonas rurales, y el 18,2 por ciento restante corresponde a zonas urbanas.

Conviene aclarar que la el 90 por ciento de los ovnis que se ven en el mundo, son en realidad, manifestaciones de objetos conocidos como globos sondas, aviones, helicópteros, bandadas de aves, el planeta Venus, pero queda un diez por ciento restante que es el que le pone los pelos de punta a todo es establishment oficial.

También existen personas que dicen haberse contactado con entidades extraterrestres que se presentan como observadores de los seres humanos, vienen en son de paz y solamente desean el bienestar de todos los habitantes. Los contactados más famosos son George Adamski, Eugenio Siragusa, Daniel Fry, Truman Bethurum, Howard Menger, Sixto Paz , Enrique Castillo Rincón, Filiberto Cárdenas, Dino Kraspedon, entre más de un centenar.

Si pensamos que nuestro planeta en un insignificante grano de arena que gira alrededor de una vulgar estrella de los millones de estrellas que forman la galaxia que habitamos, y que la Vía Láctea solamente es una de los millones de galaxias que existen en el universo, un universo cuyas dimensiones desafían la imaginación, nos daremos cuenta de que no somos los únicos que habitamos el cosmos. Por ese motivo, el fenómeno OVNI plantea un problema no sólo al astrónomo y al físico, sino también al sabio ortodoxo, al antropólogo, al psiquiatra, al sociólogo, al religioso, por eso es mucho más fácil negar su existencia, que para ellos constituye un problema, que estudiarlo. Es algo indignante que ya lo había observado en su momento el profesor Hynek: "En la ciencia del siglo XX hay una tendencia a olvidar que un día habrá una ciencia del siglo XXI y aún del XXX. Contemplando desde la distancia de los siglos futuros, nuestro actual conocimiento es totalmente insuficiente. Sufrimos pues, de un provincialismo de orden temporal, de una arrogancia que siempre indignó a las generaciones posteriores a los hechos históricos".

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