miércoles, 22 de octubre de 2008

Ovnis, Nazis y la Antartida

“Sábado, atardeciendo, casi de noche. Una nave espacial se aproxima volando a poca altura. Su tamaño, algo menor que el propio de una avioneta corriente, emite un sonido silbante-siseante. Se acerca hacia mi y me sobrevuela.

En su parte baja presenta tres cúpulas semiesféricas y un punto azul oscuro. También logro distinguir una esvástica con ángulos rectos. La nave, en su conjunto, resulta bastante voluminosa y me provoca una sensación increíble, extraña y amedrentadora.

En los alrededores, desiertos, sólo hay algunas fabricas sin actividad. La extraña aeronave desciende y toma tierra por detrás de un muro, quedando iluminada por la luz de poniente, tenue pero lo suficientemente intensa como para permitirme observar con detalle las tres cúpulas inferiores asentadas sobre sendos cilindros que sirven de apoyo.

Después, un camión dotado de una grúa se aproxima a ella y realiza algo que no consigo distinguir bien. Sólo veo a dos seres humanos; uno, debajo del aparato, y el otro, en su parte superior. Pronto, este último desaparece de mi vista por completo. El aparato no tiene ventanas, sino dos pequeños orificios enrejados; aparentemente, sin cristal alguno. El disco volante está rodeado de extrañas placas metálicas con forma de palas de turbina, aunque posiblemente deban ser una cosa por completo diferente. Tanto en las tres cúpulas inferiores como en la parte superior de este aparato existen unas estructuras que semejan tubos salientes y podrían ser bocas de fuego o algo similar (porque para ser antenas resultan extremadamente gruesas). Calculo que este aparato tiene un diámetro de entre ocho y veinte metros y presenta un aspecto temible. Además de la nave, había un vehículo marca NSU 80, con matrícula de la ciudad de Solingen; después apareció también un Volkswagen verde, pero no logré observar ninguna otra cosa y, cuando intenté aproximarme más a la nave, ésta ya había despegado y ganado altura.

Unas semanas más tarde muchas personas afirmaban haber visto OVNIs en aquella misma zona bávara. Considero, pues, que se trataba del mismo aparato o de otros similares. Posteriormente contacté con un empleado de una gasolinera y resultó que él afirmaba haberlo visto; sin embargo, las personas que oían su relato se mofaban de él, así que terminó por contradecirse y afirmar que todo era una broma. Pero la verdad es que, en realidad, tanto él como yo hemos sido testigos. Pude sentir cómo iniciaba el despegue; pero, cuando me decidí a intentar aproximarme más a la nave, ésta ya había despegado y ganado altura”.

La primera noticia sobre OVNIs
Quizá sea éste, simplemente, un testimonio más sobre OVNIs, entre tantos otros, pero a la luz del resto del informe que me fue remitido –y con cuya documentación he elaborado este reportaje– cobra una especial importancia, pues, como veremos, –y siempre según el dossier recibido–, existen algunas singulares coincidencias entre los primeros avistamientos de platillos volantes y la fabricación de extrañas y secretas armas por los nazis al final de la Segunda Guerra Mundial. Coincidencias que podrían explicar la experiencia del anónimo informante arriba relatada.

Diré, para empezar, que el 14 de diciembre de 1944 –medio año antes de que los alemanes se rindieran, el 7 de junio de 1945–, el prestigioso periódico estadounidense The New York Times daba así la primera noticia sobre OVNIs habida en este siglo: “Los platillos volantes son un arma secreta. Una nueva arma alemana que ha aparecido en el frente occidental alemán. Hoy nos informan sobre ello nuestros pilotos de la USAF, afirmando que en los cielos de Alemania han aparecido unas ‘bolas de plata’ voladoras, que se han visto aisladas o en formaciones. Algunas parecían ser prácticamente transparentes”.

Con el paso del tiempo, el avistamiento de naves impulsadas por energía antigravitacional, desconocida en la época para la mayoría incluso de pilotos, se haría cada vez más frecuente. Los testimonios, oportunamente informados y publicados por la prensa del momento, se multiplicaron, especialmente tras la capitulación del Reich, y muchos de ellos hacían referencia a hechos acontecidos en los espacios aéreos del norte de Europa.

Las noticias hablaban también de OVNIs de fabricación alemana. Se comentaban, sobre todo, los avistamientos de “abundantes formaciones” de los que, entonces aún, se denominaban “grandes cohetes”, nombre con el que se definía a los “aparatos voladores desconocidos y producidos por la industria armamentística alemana”.

Especialmente numerosos fueron los testimonios de avistamientos procedentes de Escandinavia, donde se instalaron varias y poderosas guarniciones alemanas que permanecieron allí hasta el final mismo de la guerra, ya que nunca resultaron directamente atacadas y vencidas por los aliados. En 1947, reaparecieron informes aislados, aunque con menor asiduidad. Sin embargo, pasados unos años los avistamientos habrían de aumentar tanto en frecuencia como en número y variedad. ¿Qué secreto encierran o se nos oculta tras todo esto?

La energía implosiva: un logro ecológico
Hoy se especula a menudo sobre la forma de encontrar y utilizar energías “alternativas” que palien la destrucción del medio ambiente provocada por la energía explosiva, los gases tóxicos, los residuos letales, etc.

Pero lo cierto es que en aquellos tiempos ya se hablaba de que los alemanes trataban de hallar una “nueva ciencia”, una “técnica diferente y renovadora” con la que sustituir los motores de explosión –considerados destructivos en los círculos esotéricos del III Reich– por otros de implosión, cuya nocividad es nula.

Aquellas investigaciones se basaban principalmente en la levitación electrogravitacional y la propulsión por “terriones” (fuerzas cósmico-telúrico-terrestres), en las que, según parece, se encontraba el núcleo de esa “otra técnica”, que distanció la cosmovisión nacionalsocialista de todas las aún vigentes, en un intento de proporcionar al III Reich una total independencia de “materias primas” –inaccesibles de otro modo– y energía abundante, barata y no contaminante.

De hecho, y según se asegura en el misterioso informe, “los departamentos de investigación U-13 y E-4 de la SS trabajaban febrilmente para realizar y perfeccionar esas tecnologías, inconcebibles para la mayoría del pueblo y para el resto de la humanidad”.

Un buen ejemplo de este trabajo serían las “peonzas voladoras Haunebu” de Víctor Schönberger, que funcionaban ya con fuerzas de levitación no contaminantes ni generadoras de ruidos perniciosos.

Los platillos volantes Haunebu
Esos “platillos volantes” de las diferentes series Haunebu –de los que existen fotografías obtenidas por los aliados cuando invadieron el territorio del III Reich y en cuya incuestionable autenticidad se apoya el informe– tienen especial importancia.

Esas “peonzas voladoras” estaban movidas por un propulsor electrogravitacional de “terriones” –al que se dio el nombre de “Terrionador Thule”– que quedaba acoplado a un generador de bandas de ondas tipo Van Der Graff, a un aparato magnético productor de energía a base de carbón y a una dinamo cónica de energía turbinosa tipo Marconi.

El informe asegura también que la construcción práctica de aparatos basados en esos principios de propulsión se debió a la inventiva del capitán alemán Hans Koheler y que ya en 1944 fueron fabricados en serie los conversores de “terriones” tanto en fábricas de la empresa AEG como de la Siemens.

“El propulsor de Koheler –se dice en el informe– precisaba, para ponerse en funcionamiento, de una energía inicial muy baja y mínima que podía serle proporcionada por un acumulador eléctrico que lo activaba. Después de poco tiempo, el conversor de carbón ya funcionaba automáticamente con plena autonomía, puesto que se convertía en un generador de energía que actuaba, sin consumirse, como un ‘catalizador’: en este caso, la energía se produce a partir de nada consumible. Se originaba, eso sí, una transformación de las fuerzas electrogravitacionales existentes en el interior de la Tierra en electricidad utilizable. Un principio de simplicidad genial cuando se ha logrado dominar y se sabe utilizar correctamente”.

“El aparato volador Haunebu-2 –continúa explicando el informe– poseía un cañón de grandes dimensiones que habría de provocar una impresión inolvidable en toda persona que lo contemplase sin estar preparada para ello o sin saber de qué se trataba, pues superaba los 25 metros de diámetro y en su eje central alcanzaba los 10 metros de altura”.

Bombas en forma de discos y platillos Vril
Que algunos artefactos bélicos alemanes tenían una extraña forma discoidal no es ningún secreto. Así, bajo la designación de V-4 –la generalidad del público sólo conoce la V-1 y la V-2– se construyeron varios discos voladores para ser empleados como “bombas volantes”.

Así, los datos llegados hasta nosotros aseguran que en 1941 ya habían sido acometidos los estudios para diseñar la “peonza volante” de Schriever-Habermohl, un avión de forma circular y despegue vertical provisto de motores de “reacción convencional”, efectuándose a finales de 1942 las primeras pruebas de vuelo, durante las cuales se constataron graves errores de construcción.

Paralelamente, y después de una larga serie de ensayos, el ingeniero Richard Miethe comenzó a trabajar –también en 1942– en la construcción de aparatos que volaran y tuvieran forma de disco. De sus investigaciones, realizadas en colaboración con el científico italiano Giuseppe Bellonzo, surgiría una nueva versión de la V-7.

Transcurrido un tiempo, y bajo el apoyo del propio Führer, los equipos “Miethe-Bellonzo” y “Schriever-Habermohl” entraron en contacto con el propósito de aunar esfuerzos para realizar coordinadamente sus investigaciones y hacer otras en conjunto. Finalmente sus esfuerzos dieron como fruto la primera, legendaria e increíble V-7, aparato similar a un helicóptero ultrasónico que presentaba doce agregados tipo turbo BMW-028. En su primera prueba se remontó a una altura de 20.813 metros de altitud, alcanzando en la segunda 24.200. Y todo ello utilizando helio como “combustible de base”.

Por otra parte, se desarrolló también otra línea de “discos volantes” conocidos como serie Vril. De ella se ocupó el “grupo Schumann” en íntima relación con el departamento E-4, de la SS, especializado en “armas milagrosas”.

Hoy sabemos que llegaron a construirse 17 aparatos de la serie Vril-1. Su diámetro era de 11,56 metros, podían alcanzar velocidades de 2.900 km./h y llevaban un cañón teledirigido como dotación de combate. El Vril-1 era el equivalente revolucionario de un “avión de caza”, mientras que el Vril-9 era un “caza monoplaza”. Curiosamente, su diseño parece coincidir con el del aparato que fue visto en la Luna por el astronauta norteamericano Edwin Aldrige.

Bombas de fuego que paralizan los motores de los aviones
El informe asegura también que, aunque al final de la Segunda Guerra Mundial resultaba evidente que era imposible coordinar los esfuerzos y mermaban los recursos, los nazis no dejaron en ningún momento de perfeccionar sus armas. Es más, al ir dominando la tecnología de propulsión electrogravitacional –se asegura– obtuvieron mayor velocidad, maniobrabilidad y otras prestaciones en los aparatos.

Así, se afirma, que en una fase intermedia, en la ciudad alemana de Neustad y bajo el control de tropas técnicamente especializadas de la SS, se desarrolló el proyecto “Bola de fuego”, al que los estadounidenses denominaron acertadamente Foo-fighter o “Combatiente total”.

Estas “bolas de fuego” eran dirigidas, mediante ondas de radio, hasta la proximidad de las formaciones aéreas aliadas. Posteriormente, los sensores de ondas infrarrojas de que iban provistos estos artefactos eran los autores del contacto final con el objetivo a destruir. El sistema se basaba en la búsqueda de fuentes de calor emitidas por los gases de escape de los aviones enemigos, haciendo que su radar resultara automáticamente destruido, dejando a los tripulantes sin orientación operativa y casi a la deriva.

Se sabe que, en una fase posterior de este proyecto, se idearon unos “tubos especiales” que funcionaban descargando de electricidad el objetivo y provocando, por tanto, un “total fallo del motor” o una “ausencia repentina de electricidad”.

Un fenómeno muy similar al ocurrido en algunos avistamientos de OVNIs, en los que los vehículos motorizados se detienen bruscamente sin conseguir que vuelvan a funcionar mientras dura la presencia del OVNI.

La invasión extraterrestre y la conspiración OVNI
Es evidente que estos aparatos volaron y se utilizaron en aquella época. Pero ¿continúan haciéndolo hoy? Si los comparamos con las fotografías de OVNIs tomadas en distintos lugares en nuestros días, podemos observar una enorme semejanza entre ellos y los artefactos que, según el informe, construyeron los nazis. Prueba de ello es que, con motivo de uno de los primeros discos voladores, avistado en Praga a comienzos de 1945, la prensa asociaba totalmente el fenómeno a los nazis, titulando así la noticia: “Los discos voladores inventados en Alemania”.

Sin embargo, al poco tiempo, y movidos tal vez por la ciencia-ficción de moda en ese tiempo o quién sabe si por otras oscuras intenciones, los gobiernos –y por consiguiente la prensa– comenzaron a especular sobre el “peligro de invasión extraterrestre”.

El mismo Jimmy Carter, presidente de Estados Unidos en aquella época, declaró que él, personalmente, había visto un OVNI. Incluso en algunos círculos científicos se llegó a comentar que “el presidente de Estados Unidos y el Secretario General del PCUS habían hablado seriamente sobre la posibilidad de sufrir un ataque masivo de OVNIs”, hablando de ellos como si se tratara de naves venidas del espacio exterior.

Sin embargo, años después de que los rumores sobre “visitantes extraterrestres” se extendieran por todo el planeta, la revista estadounidense Examiner volvía a la tesis de finales de la guerra en un artículo publicado el 26 de mayo de 1988 bajo el título ¡El misterio de los OVNIs, desvelado!, y en el que se decía: “El secreto sobre los OVNIs estaba ya resuelto hace mucho tiempo, si es que existió alguna vez. Los extraterrestres son, en realidad, nazis que desean reedificar su imperio. Los gobiernos del mundo están perfectamente informados de todo este asunto y, por ello, callan, y, al mismo tiempo, están verdaderamente aterrorizados”.

Naves nodriza con forma de puros
Un dato más que parece dar pábulo a la “hipótesis nazi” es que en algunos informes sobre OVNIs se habla también de la existencia de aparatos gigantescos –con forma de cigarrillo o puro habano–, que se han interpretado como naves nodrizas en las que se alojarían los “discos voladores” y que suelen viajar con mayor lentitud siguiéndolos.

Pues bien: según el informe, bajo el nombre de Andrómeda, se escondía, en efecto, el proyecto para una nave nodriza; nave que –se asegura– existía ya en 1944, habiendo sospechas de que las había, incluso, con anterioridad a esa fecha.

Con una eslora de 109 metros, estas naves aéreas gigantescas –se afirma en el informe– se impulsaban con propulsores tipo Thule y estaban proyectadas con una capacidad interior suficiente como para transportar y alojar un aparato Haunebu y varios de tipo Vril.

Todos ellos –se añade– podían despegar de la nave nodriza durante el vuelo de la misma e, igualmente, retornar a ellas a través de unas escotillas laterales especiales. También se dice que estos gigantescos aparatos iban armados de cañones que podían emerger y recogerse de forma automática.

Y lo cierto es que, tras la guerra, fueron capturados por los aliados dos proyectos de construcción de estas enormes naves Andrómeda; ahora bien, sobre su fabricación real y operativa no se ha podido aportar prueba alguna. Sin embargo, y a pesar de no contarse con vestigios de la época, parece que actualmente existen aparatos tipo Andrómeda o similares y que han podido observarse perfectamente en vuelo. Las fotografías posbélicas de los “cigarros voladores” son abundantes.

Extraterrestres que hablan en alemán
Un hecho muy concreto, las fotografías tomadas por George Adamski en 1952 a un “platillo volante”, en el que eran claramente visibles los símbolos del Sol Negro nazi, hizo que se adoptaran urgentes y energéticas medidas. Así, en un documento secreto de la CIA conocido gracias a una filtración, se decía que “ha sido estructurada una red de información a nivel mundial... y se han cursado órdenes a las principales bases aéreas militares bajo nuestro mando para localizar, interceptar y abatir a los OVNIs... Todo este tipo de información debe ser cuidadosamente ocultada y preservada del acceso público a fin de evitar un pánico general”.

A partir de entonces las fotografías sobre discos voladores serían confiscadas o publicadas sistemáticamente como falsas.

Además, se programó paralelamente una campaña orientada a atribuir un origen extraterrestre a los OVNIs y a promover “evidencias” de la “normalidad” de visitas extraterrestres a lo largo de la historia.

“De esta forma –dice el misterioso informe– se evitaba que se relacionen a los OVNIs con el III Reich o el nacionalsocialismo, y se minimizaba, por tanto, la sensación de pánico mundial”.

Sin embargo, aunque existían múltiples narraciones ridículas sobre OVNIs que tienen por protagonistas a “venusianos”, “hombres verdes” y extraños seres monstruosos, hay otros testimonios que deberían ser tenidos en cuenta. Es el caso de cierto californiano, comerciante de cereales, que aseguró haber visto un OVNI posado en la tierra y haber oído nítidamente a los tripulantes de la extraña nave expresarse en correcto alemán y no en un idioma marciano.

La reacción del gobierno estadounidense ante estas afirmaciones fue automática, intentando impedir una mayor difusión de esos datos; y así, a pesar de comprobarse que aquel hombre era sincero en sus manifestaciones y gozaba de una salud mental totalmente normal, se le apartó de la vida pública, fue internado en prisión y se procedió a eliminar todas las huellas de sus manifestaciones.

George Adamski no sufrió la misma suerte, pero fue porque afirmó haber contactado “simplemente” con venusinos... Y, sin embargo, los misteriosos diseños vistos por Adamski eran, indudablemente, cruces gamadas; lo que sucede es que él los relacionó con símbolos universales y ancestrales sobre Venus.

Expedición a la Antártida
Otro hecho que apoya la tesis del informe sobre el origen nazi de muchos OVNIs es la misteriosa expedición a la Antártida realizada por los alemanes en 1938 bajo el mando del capitán Ritscher. Su objetivo, tanto científico como militar, consistía sobre todo en conquistar un espacio de este inhóspito territorio. Y así fue cómo el nombre del buque en el que se trasladaron los alemanes –Neu Schwabenland (Nueva Suabia)– fue puesto a una amplia zona de costa antártica que ningún gobierno germano de posguerra ha dejado de reivindicar.

Años más tarde, en uno de los momentos más encarnizados de la Segunda Guerra Mundial, Döenitz, el gran almirante de la Kriegmarine (Marina de Guerra) del III Reich, transmitió una misteriosa orden a las “fuerzas de reserva del último batallón” de submarinos, plenos de importantes misiones, de una tarea “especial adicional”. Respecto a los pormenores y detalles de sus instrucciones, nunca se ha podido saber nada con certeza y, hasta hoy mismo, permanecen en el más absoluto misterio.

Hay que tener en cuenta que, en aquellos días, la flota submarina alemana era la más perfeccionada de todo el mundo. Hay plena certeza de que se construyeron submarinos antisonar, de propulsión eléctrica, desmontables y veloces. También se sabe que existían proyectos para construir otros superiores incluso a los indicados, y está demostrado que el transporte masivo de hombres, víveres, municiones y miles de mercancías por vía submarina era totalmente posible y seguro para los alemanes. En realidad, el III Reich jamás interrumpió su contacto permanente con Japón ni con otros puntos del planeta.

Pero, ¿cuáles eran los verdaderos objetivos, estratégicos y militares de aquella potencia submarina? Algunos dicen que parecían ser otros muy distintos a ganar la guerra entablada en la superficie. Lo cierto es que los documentos capturados por los aliados, relacionados con la armada submarina alemana, durante la Segunda Guerra Mundial, sus misiones, tácticas, objetivos, etc., aún están bajo prohibición de consulta sin ninguna clase de justificación. “Aunque, sin duda –como apunta el informe que recibí– habrá una que los aliados y algunos más conocen”.

La misteriosa desaparición de cien submarinos
Algo que añade más misterio al asunto es que, hasta hoy, no se sabe el paradero de cerca de cien submarinos, prácticamente indestructibles por causas naturales. Los aliados han revisado bien sus hundimientos de submarinos alemanes y no les salen las cuentas. Pero tal cantidad de submarinos “volatilizados”, sin dejar ningún rastro, representa una enorme flota. Además, no se trata de submarinos normales, ya que incluso buena parte de los mismos eran del tipo U-21, unos supersubmarinos fabricados en las postrimerías del III Reich y muy perfeccionados. Así, los tipos U-21 y U-23 eran de gran tamaño, pero estaban construidos por módulos y podían desmontarse para ser trasladados. Los enormes submarinos mercantes del tipo U-10 tenían gran facilidad para transportar los módulos individuales destinados a construir los anteriores o para que navegasen, desmontados, en su propio seno.

La única explicación para este misterio supone en nuevas preguntas: ¿Serán estos barcos desaparecidos los “submarinos fantasmas” que, desde 1945, son vistos de vez en cuando en el mar? ¿Dispondrán, para esconderse, de bases especiales, protegidas e indetectables, tal vez en el seno de los eternos hielos polares?

Al menos existen fotos que permiten apreciar la identidad entre un “submarino fantasma”, oficialmente de “origen desconocido”, y un submarino alemán tipo U-23.

Una derrota inexplicable
Aprovechando el buen clima invernal antártico, en el invierno de 1946, recién acabada la guerra en Asia, llegó a la Antártida, bajo el mando del almirante estadounidense Richard Byrd, una importante flota estadounidense. Esta expedición tenía como nombre clave High Jump (término deportivo inglés para designar el salto de altura). Después de una meticulosa y larga preparación, el convoy arribó a la Antártida en febrero de 1947; pero se dio por finalizada apresuradamente el día 3 de marzo de ese mismo año. Y en este ínterin, según documentos militares, se perdieron de forma “misteriosa” varios aviones de combate y hubo “bajas” de marines. No se informó abiertamente, pero parece que actuaron fuerzas misteriosas que repelieron la presencia militar americana e hicieron imposible su asentamiento.

Tras cancelar la operación, repentinamente, el almirante Byrd comunicó a la prensa algo sumamente extraño y fuera de contexto: “Resulta una verdad muy amarga de admitir; pero en caso de un nuevo conflicto bélico, podremos ser agredidos por aviones que tienen la capacidad de volar vertiginosamente desde un Polo a otro. Se precisa tomar urgentemente adecuadas medidas de defensa para interceptar a los aviones enemigos que provengan de regiones polares. Especialmente interesa –y se precisa– circundar la Antártida de una zona de defensa y seguridad".

Podemos concluir, pues, que la invasión del territorio antártico alemán, la “Nueva Suabia”, deseado por Estados Unidos como un conveniente “botín de guerra”, aparentemente fácil de ocupar, resultó un rotundo fracaso; y es ridículo creer que éste se debiera a un ataque de “pingüinos asesinos”...

Los primeros vuelos espaciales fueron de los nazis
En 1958 se realizó una nueva expedición estadounidense a la Antártida; pero en esta ocasión portaban armas terriblemente eficaces, incluso nucleares. Llegaron allí en el frío y oscuro verano polar. En tres ocasiones –27 y 30 de agosto y 9 de septiembre– se lanzaron misiles atómicos contra el territorio de “Neu Schwabenland” (o “Nueva Suabia”), pero en ninguna de las tres ocasiones llegaron a tierra, sino que explosionaron –sorpresivamente– en pleno vuelo al aproximarse a la vertical de la costa.

¿Qué razón hubo para realizar aquellas empresas bélicas sobre la zona antártica? ¿Y para rodear todo este tema de misticismo, desinformación, descrédito y noticias falsas?

Un último hecho podría aclarar más este enigma: se conservan fragmentos de un informe alemán definitivo. Versa sobre una “misión suicida” que se llevó a cabo con un único Haunebu-3 que se llegó a construir: ¡un vuelo a Marte!

El Haunebu-3 tenía 71 metros de diámetro. Matemáticamente se calculó su capacidad de autonomía con propulsión electrogravitacional y resultó ser de 75.274.000 Kms., es decir, que cubría la distancia Tierra-Marte. Pero después el impulsor electrogravitacional quedaba inoperante porque lentamente se ligaba a los metales que entonces se pudieron utilizar en su construcción. Un viaje en tales condiciones significaba, en consecuencia, un viaje a lo desconocido; y lo más probable, sin posibilidad alguna de regresar para la tripulación, compuesta por alemanes y japoneses. Pero así se decidió –según el informe mencionado– en el departamento E-4 de la SS, en la primavera de 1945; aunque fuese un postrer acto de sacrificio.

Tras zarpar, según el informe, el cohete navegó durante ocho meses y medio alcanzando la superficie de Marte, como estaba previsto, a mediados de enero de 1946. Al parecer, no hubo problemas en el viaje, pero se piensa que con el propulsor electrogravitacional prácticamente agotado, la extremadamente tenue atmósfera marciana y la atracción gravitatoria, el aterrizaje de la nave no debió ser suave. Aún así no hay seguridad de que fuese un aterrizaje forzoso, porque –siempre según el informe– llegó con la energía mínima suficiente para contrarrestar la relativamente leve fuerza de gravedad marciana.

Lo cierto, en cualquier caso, es que por ahora sólo podemos especular sobre aquella empresa espacial pionera y el destino de aquellos anónimos primeros cosmonautas. Y es que, por increíblemente fantástica que pueda parecer esta historia, es un acontecimiento contrastado, aunque, eso sí, celosamente ocultado al público.

¿Cabría la posibilidad de que la tripulación del Haunebu-3 encontrase algo más de lo que las actuales sondas no tripuladas han descubierto para nosotros, como verdaderos restos de cultura o incluso refugios subterráneos habitables? Imposible saberlo. Aunque lo más probable, todo hay que decirlo, es que el Haunebu-3 esté hoy sepultado bajo metros de arena marciana.

¿Hay bases nazis en la Luna?
El informe vienés se refiere también a extrañas fotografías de OVNIs tomadas desde naves espaciales... A una nave tipo Haunebu-3 aproximándose desde la Luna a la Tierra..., a una enorme y extraña letra “S” trazada sobre el suelo lunar... ¿Podría –se pregunta el informe– ser la inicial del término militar alemán Stützepunkt o “punto de apoyo”? ¿Puede tratarse de simples alucinaciones cuando estamos ante un insobornable y neutral material fotográfico?

El informe concluye considerando que todo esto, por supuesto, son hipótesis difíciles de creer y hasta de concebir, aunque si observamos en conjunto el mosaico y los hechos que se complementan, unos con otros, ello nos lleva, por una lógica elemental, a reflexionar sobre el conjunto del tema y muchas piezas aisladas pueden convertirse en pruebas irrefutables. Es el caso de los esquemas de platillos volantes alemanes, extraídos del Tomo 1º del libro Deutsche Flugscheiben und U-Boote überwachen die Weltmeere, de O. Bergmann (Editorial Hugin e.V.S., Postfach 13, 5802 Wetter 1, Alemania).

Borrando todo rastro
Se sabe, desde luego, que a principios de mayo de 1945 todos los centros alemanes de investigación aeronáutica recibieron la orden de Adolf Hitler de destruir toda evidencia sobre proyectos y armas secretas en desarrollo. Ya en aquella época los alemanes eran poseedores del cohete A-9, capaz de mantener a un astronauta en órbita permanentemente en torno a la Tierra.

Según otra información divulgada, al final de la Segunda Guerra Mundial, estaba también muy avanzada –en los laboratorios subterráneos secretos de Breslau– la construcción de cuatro prototipos de discos volantes, que formaban parte del programa Vergeltungswaffen (armas de represalia).

Se dice que, en los últimos momentos, cuando los rusos presionaban por el frente del Este y los estadounidenses avanzaban por el Oeste, mientras Hitler y sus íntimos colaboradores se guarecían en el búnker berlinés, se embarcaron todos los planos y prototipos secretos de Breslau en un submarino que zarpó de Kiel con rumbo desconocido. ¿Arribó el sumergible a algún lugar secreto de América del Sur? ¿Llegó a la Antártida? ¿Continuaron los trabajos iniciados en Breslau en algún lugar ignorado?

Si así fuera, tendríamos una explicación para esos OVNIs tripulados por hombres altos y rubios vistos, particularmente, poco después de terminar la Segunda Guerra Mundial.

Claro que ello no explicaría el avistamiento de todos los casos de OVNIs. Porque ya los textos evangélicos hablan de misteriosas ruedas de fuego girando en el espacio y, a lo largo de toda la historia humana (edades Antigua, Media, Moderna y Contemporánea), encontramos innumerables relatos sobre OVNIs, como puede comprobarse leyendo cualquier tratado al respecto. Los UFO-NS, los OVNIs nacionalsocialistas, podrían ser la explicación de fenómenos recientes y no de todos. Pero, ¿y anteriormente?

Podríamos pensar que la técnicas nazis coincidieron, en mayor o menos medida, con visitas de otras civilizaciones superiores ¿extraterrestres?, ¿intraterrestres? O que los nazis las hubieran obtenido de esas civilizaciones.

Se sabe que Hitler creía en la teoría de que la Tierra es hueca y que hizo esfuerzos por entrar en contacto con ese mundo intraterreno a través de comunicaciones subterráneas. Y el cada vez mayor convencimiento de que existen aberturas polares que a él conducen, hace también pensar en la posibilidad de que la expedición Ritscher llegara a descubrirlo.

martes, 21 de octubre de 2008

La Tierra Hueca

Los partidarios de la Tierra hueca sostienen eso, que la Tierra es hueca y que existen dos grandes entradas al interior situadas en los Polos Norte y Sur. Luego hay variantes más o menos alucinadas donde aparecen arcanas razas superinteligentes, OVNIs, mamuts, soles interiores y cosas así.

El vicealmirante Richard Byrd
El vicealmirante Richard E. Byrd de la US Navy fue un distinguido aviador pionero y explorador polar que sobrevoló el Polo Norte el 9 de mayo de 1926 y dirigió numerosas expediciones a la Antártida, incluyendo un vuelo sobre el Polo Sur el 29 de noviembre de 1929. Entre 1946 y 1947, llevó a cabo la operación a gran escala llamada «High Jump» (Salto Alto), durante la cual descubrió y cartografió 1.390.000 km² de territorio antártico

Las famosas expediciones de Byrd entraron por vez primera en la controversia de la Tierra hueca cuando varios artículos y libros especialmente Worlds beyond the Poles (Mundos más allá de los Polos), de Amadeo Giannini pretendieron que Byrd había en realidad volado no por encima del Polo, sino hacia dentro de los grandes agujeros que llevan al interior de la Tierra. Ray Palmer, basándose principalmente en el libro de Giannini, introdujo esta teoría en el número de diciembre de 1959 de su revista y, a raíz de ello, mantuvo una voluminosa correspondencia al respecto.

Según Giannini y Palmer, el vicealmirante Byrd anunció en febrero de 1947, antes de un supuesto viaje de 2.750 km a través del Polo Norte: «Me gustaría ver la tierra más allá del Polo. Esa área más allá del Polo es el centro del Gran Enigma.» Giannini y Palmer decían también que, durante su supuesto vuelo sobre el Polo Norte en 1947, el vicealmirante Byrd comunicó por radio que veía debajo de él, no nieve, sino áreas de tierra con montañas, bosques, vegetación, lagos y ríos y, entre la maleza, un extraño animal que parecía un mamut. También, siempre según Giannini y Palmer, en enero de 1956, después de dirigir otra expedición a la Antártida, el vicealmirante Byrd había manifestado que su expedición había explorado 3.700 km más allá del Polo Sur y, además, justo antes de su muerte, Byrd había dicho de la tierra más allá del Polo que era «un continente encantado en el cielo, tierra de misterio permanente». Esa tierra, según otras teorías, era la legendaria Ciudad del Arco Iris, cuna de una fabulosa civilización perdida.

Para Giannini y Palmer, los comentarios atribuidos al vicealmirante Byrd no hacían más que confirmar lo que ellos habían sospechado siempre: que la Tierra tiene una forma «extraña» en los Polos, algo parecido a un « donut», con una depresión que, o bien se hunde muchos kilómetros en las entrañas de la Tierra, o forma un agujero gigante que pasa a través del eje de la Tierra, de un polo a otro.

Dado que, por razones geográficas, es imposible volar 2.750 km más allá del Polo Norte o 3.700 km más allá del Polo Sur sin ver agua, es lógico pensar que el vicealmirante Byrd debe haber volado hacia dentro de las enormes cavidades convexas de los polos, dentro del Gran Enigma del interior de la Tierra y que, si hubiera seguido adelante, habría llegado a la base secreta de los OVNIS que pertenecen a la super-raza oculta, quizás la legendaria Ciudad del Arco Iris que Byrd habría visto reflejada en el cielo.

La posibilidad de que la Tierra sea hueca, de que se pueda entrar en ella a través de los polos Norte y Sur, y de que civilizaciones secretas florezcan en su interior, ha espoleado las imaginaciones desde tiempo inmemorial. Así, el héroe babilonio Gilgamesh visitó a su antepasado Utnapishtim en las entrañas de la Tierra; en la mitología griega, Orfeo trata de rescatar a Eurídice del infierno subterráneo; se decía que los faraones de Egipto comunicaban con el mundo inferior, al cual accedían a través de túneles secretos ocultos en las pirámides; y los budistas creían (y creen todavía) que millones de personas viven en Agharta, un paraíso subterráneo gobernado por el rey del mundo.

El mundo científico no fue inmune a esta teoría: Leonard Euler, un genio matemático del siglo XVIII, dedujo que la Tierra era hueca, que contenía un sol central y que estaba habitada; y el doctor Edmund Halley, descubridor del cometa Halley y astrónomo real de Inglaterra en el siglo XVIII, también creía que la Tierra era hueca y albergaba en su interior tres plantas. Ninguna de estas teorías estaba sustentada científicamente, pero alternaban con varias obras de ficción sobre el mismo tema, las más importantes de las cuales eran Las Aventuras de Arthur Gordon Pym, de Edgar Allan Poe (1833), en la cual el héroe y su compañero tienen un terrorífico encuentro con seres del interior de la Tierra; y el Viaje al centro de la Tierra de Julio Verne (1864), en la cual un profesor aventurero, su sobrino y un guía penetran en el interior de la Tierra a través de un volcán extinguido en Islandia, y encuentran nuevos cielos, mares y reptiles gigantescos y prehistóricos que pululan en los bosques.

La creencia en una Tierra hueca estaba tan extendida que incluso Edgar Rice Burroughs, el célebre autor de Tarzán, se sintió obligado a escribir Tarzán en las entrañas de la Tierra (1929), en el que el famoso hijo de la selva va a Pellucidar, un mundo que se encuentra en la superficie interior de la Tierra y que está alumbrado por un sol central. La sombra más allá del tiempo (1936) de H. P. Lovecraft transportó el tema a la época actual describiendo una raza antigua y subterránea que dominó la Tierra hace 150 millones de años y que, desde entonces, en el refugio de la Tierra interior, ha inventado aviones y vehículos atómicos, y domina el viaje en el tiempo y la percepción extrasensorial.

En efecto, algunos escritores del inicio del siglo, como William Reed y Marshall Gardner, en base a los informes de varios exploradores árticos, describieron la teoría de la Tierra hueca y abierta en los polos.

Muchos testifican que, penetrando en este Nuevo Mundo, la aguja de la brújula comienza a declinarse hacia abajo, la temperatura se vuelve tibia, hay viento fuerte y polvoriento, se encuentran zorros, mariposas, abejas, liebres, pájaros tropicales y otros animales, vegetaciones exuberantes. En base a otros detalles, Gardner habló de un "Sol central". Varias mitologías esquimales, chinas, hindúes, egipcias, hablan de una raza que vive en el interior de la Tierra, un poco como la raza de los Dioses de la Hyperbórea.

En algunos pasajes de la religión esquimal se dice que "...creen en un mundo futuro. El Alma, después de la muerte, desciende bajo tierra y alcanza varias moradas, la primera de las cuales es algo así como el purgatorio. Las almas buenas lo atraviesan y avanzan más hacia el interior, descubriendo moradas cada vez más bellas, hasta alcanzar aquella en donde reina la perfecta felicidad. Allí el Sol no se pone jamás...".

Grigori Rasputín a la pregunta sobre quien le había enseñado y concedido ciertos poderes, contestó haberse encontrado con "hombres verdes provenientes del Norte".
Una frase del Lama Turgut dice: "El palacio del Rey del Mundo está circundado de los palacios de los Gurú que controlan las fuerzas visibles e invisibles de la tierra, de su interior hasta el cielo, y son patrones de vida y de muerte. Si nuestra loca humanidad continuara con sus guerras, estos podrán venir sobre la superficie y transformarla en un desierto. Estos podrían secar los océanos, cambiar los continentes por extensiones de agua y hacer desaparecer las montañas. Estos, a bordo de extraordinarios vehículos, desconocidos por nosotros, viajan a velocidades increíbles a través de los túneles de la tierra".

Todo esto es testimoniado por las actividades del pueblo, de los Grises.
El escritor Ossendowski habla de túneles subterráneos que conectan con el imperio de Agharta, en donde circulan avanzadas astronaves.

Relato un artículo publicado en Francia sobre los misterios de los subterráneos chinos. Dice así: "Un cierto número de antiquísimas leyendas tibetanas, chinas, indias, hablan de la existencia de un fantástico reino subterráneo situado en los confines del Himalaya, en donde reside el 'Rey del Mundo', encargado de guiar la evolución espiritual de la humanidad".

Ahora los satélites americanos encargados de descubrir las riquezas minerales del Planeta, han confirmado la existencia de una inmensa red de galerías subterráneas bajo todo el territorio de China. En 1961, un arqueólogo de la universidad de Pekín había descubierto la entrada de uno de estos subterráneos, bajo el macizo de Omán. La galería que él había podido visitar presentaba unas paredes sorprendentemente lisas y barnizadas, decoradas con frescos. Sobre una de estas se veía una especie de escudo volante cargado de hombres que perseguían, desde lo alto, una manada de bestias salvajes. En 1969 han sido descubiertos subterráneos, idénticos, en el ecuador que se remontan por lo menos a 12.000 años, también estos con posibles reproducciones de máquinas extraterrestres. La perplejidad de los arqueólogos es total.

lunes, 20 de octubre de 2008

Audax Viator: Vida en el centro de la tierra.

El descubrimiento en una mina de oro cerca de Johannesburgo, Sudáfrica, a casi tres kilómetros de profundidad, de una nueva bacteria ha conseguido abrir una nueva puerta en la investigación astrobiológica. Dylan Chivian, autor del descubrimiento que se ha publicado en la revista 'Science' e investigador del Laboratorio de la División de Biociencias Físicas de al Universidad de Berkeley (EEUU) afirma: "Ahora que tenemos la prueba de la existencia de un organismo como este, es excitante, hasta en un sentido filosófico, saber que todo lo necesario para la vida está empaquetado dentro de un solo genoma"

El
Desulforudis Audaxviator (Audaz viajera) es el ser vivo más solitario del planeta y vive de forma totalmente autónoma. Es capaz de sobrevivir bajo tierra sin necesidad de oxígeno, en total oscuridad y a 60 grados centígrados de calor. El animal que fue descubierto al extraer muestras de ADN del agua de las profundidades, es una bacteria que basa su vida en el agua, hidrógeno y los sulfatos para recopilar la energía necesaria para vivir.

El hallazgo histórico de esta forma de Vida, es que Audaxviator pueda ofrecer la clave de la vida en otros planetas, ya que cierra la pregunta si puede existir la capacidad de otros planetas de albergar vida, con organismos que pueden existir de manera independiente, sin tener acceso ni siquiera al sol. Se concluye que la bacteria no puede procesar oxígeno, lo cual sugiere que durante mucho tiempo no ha sido expuesta al oxígeno puro. Además, el agua en la que vive no ha visto la luz del día en más de 3 millones de años, lo cual indica lo antigua que es esta especie. Los científicos creen que Desulforudis Audaxviator representa al tipo de organismo que podría sobrevivir bajo la superficie de Marte o en una de las lunas de Saturno, Enceladus.

En el largo y solitario trayecto evolutivo hasta las profundidades de la Tierra, esta bacteria ha desarrollado una batería de genes que le permiten hacer cosas impensables en otras formas de vida, como fijar el nitrógeno directamente del elemento químico presente en el medio.

"Casi todos los organismos viven en comunidades con diferentes papeles dentro de cada ecosistema", dice Chivian.

Pero 'D. audaxviator' ha obtenido genes fundamentales para su vida de otros organismos, como arqueas, gracias a la capacidad de intercambiar material genético, un proceso conocido como transferencia horizontal que le permite obtener genes de organismos muy diferentes a él.

Estos le permiten, no sólo alimentarse de materia inorgánica exclusivamente, sino convertirse en una espora cuando hay periodos pobres en nutrientes o protegerse a sí mismo del ataque de los virus.

No se trata de un organismo marciano, pero su modo de vida bien podría encajar con las condiciones que podría tener un organismo en Marte. Sin embargo, su procedencia no es extraterrestre, sino todo lo contrario procede del mismo corazón de la Tierra.

El nombre de la bacteria procede de la literatura de ciencia ficción de Julio Verne. En un momento de su Viaje al centro de la Tierra, el protagonista, el profesor Lidenbrock, descifra un mensaje que dice en latín: "desciende, Audax viator, y alcanza el centro de la Tierra".


Artefacto fuera de lugar, Objetos del futuro en el pasado.

Oopart es el acrónimo en inglés de Out of Place Artifact (literalmente, Artefacto fuera de lugar). Es un término acuñado por el zoólogo americano Ivan T. Sanderson que hace referencia a objetos paleontológicos y arqueológicos encontrados en lugares y circunstancias muy extraños o incluso imposibles para la arqueología o paleontología tradicionales.

Aquí y allá se han encontrado baterías eléctricas cuya edad se cuenta por millares de años, inscripciones en rocas de seres extraños que lucen indumentarias espaciales y cinturones con hebillas. También aparecen líneas de quince cifras que no han sido escritas por ninguna computadora. Marcas de zapatos, tornillos, mapas satelitales, maquetas de aviones y otros artefactos con miles de miles de años de antigüedad.
Nuestro hogar está lleno de misterios de un pasado que tal vez sea nuestro futuro.

Algunos Objetos Misteriosos


Esfera metálica con ranuras fue hallada en
un estrato de roca en Sudáfrica. La esfera
tiene 2800 millones de años de antigüedad. En esa época no se admite que existieran
colonias humanas en la Tierra. Entonces.
¿De donde surgió este objeto?



El mapa de Piri Reis de 1513, contiene un detalle completo del globo terráqueo, incluyendo América y la Antártida que no fue descubierta hasta 1818. Según los cartógrafos expertos, solo es posible crear un mapa así con imágenes satelitales.



Pisadas humanas petrificadas halladas en Laetoli, Tanzania.
Las huellas tiene 3.6 millones de años de antigüedad. Esto indicaría que hace millones de años caminaban sobre la tierra seres humanos.



En 1968, un coleccionista de trilobites (fósiles extintos), encontró en una roca una huella de un zapato en terreno de pizarra cerca de Antílope Springs, Utah.
Lo curioso es que la huella tiene la modesta antigüedad de 590 a 505 millones de años.



Esta supuesta maqueta de avión pertenece a elementos precolombinos.
Ante semejante descubrimiento, fueron sometidos a túneles de viento, resultando perfectamente aeronáuticos.
¿Existirá enterrado un avión a escala real?



Este cráneo pertenece a un Neanderthal que se encuentra en la actualidad en el Museo de Historia Natural de Londres y fue hallado cerca de Broken Hill, Zambia. Lo curioso es que tiene una perforación de bala de 40.000 años de antigüedad.
Fue analizada por arqueólogos y luego por expertos en balística, sin poder salir de su asombro.
¿Quién portaba armas hace 40.000 años?.



En el patio del templo de Qutb Minar, en Delhi, en la India, hay una columna que consta de una sola pieza de hierro fundido, que mide 7 metros de alto y pesa 7 toneladas. Fue erigida por el emperador Kandra Gupta III, que reinó entre el año 380 y el 413 d.C. En 1500 años no muestra ningún rastro de oxidación, ya que no contiene ni azufre ni fósforo.
Quizá la columna fue levantada por un grupo de ingenieros que no disponían de recursos para construir un edificio colosal, pero que querían legar a la posteridad un monumento visible que desafiara al tiempo.
Curiosamente, en Europa no pudo haberse construido ni una sola pieza de un tamaño similar hasta finales del siglo XIX.



Junto al río Paluxi, en Texas (USA). se pueden contemplar huellas de dinosaurio junto a otras pisadas de aspecto humano. Esta evidencia, desprestigia a la ciencia que a promovido siempre que hombres y dinosaurios no convivieron jamas.



Escultura japonesa Dogu de más de 5000 años de antiguedad, que representa una figura llevando lo
que parece ser un casco de astronauta. Los expertos están muy intrigados con los anteojos, ya que tal pieza no
se podía haber inventado durante la Edad de Piedra japonesa.



Objetos ornamentales de oro, originarios de Sudamérica, entre los siglos V y VIII d.C. El de la izquierda presenta un gran parecido con un moderno avión a reacción provisto de alas en forma de delta.



Esta vasija fue hallada en Bagdad, y por lo visto data de la época de la dominación de los partos en esta parte de Iraq, que duró desde 250 a.C. hasta 224 d.C. Se descubrio que funciona como una especie de pila, y puede generar electricidad


Como estos, podemos encontrar muchos ejemplos más a los cuales la ciencia moderna tiene más interrogantes que respuestas.

Las siete maravillas del mundo antiguo

Para los antiguos el número siete tenía un significado especial. Consciente de ello fue Antípatro de Sidón, un poeta griego del siglo XI a.C., quien confeccionó en Alejandria, ( entre el 304 y el 292 a.C. ) una lista de los siete monumentos más increibles del mundo antiguo. Las obras escogidas por Sidón eran las que ofrecian la mayor genialidad tecnológica y el mayor grado de perfercción, todavía hoy en día inexplicable. Las siete maravillas recogidas por Antípatro de Sidón se conocen con los nombres de: los Jardines Colgantes de Babilonia, la Estatua de Zeus en Olympia, el Templo de Artemisa ( Diana ) en Efeso, el Mausoleo de Halicarnaso, el Coloso de Rodas, el Faro de Alejandría y la Pirámide de Keops en Egipto. Lamentablemente de estas siete maravillas sólo se conserva una de ellas, la Pirámide de Keops, que es también la más antigua.

Estatua de Zeus en Olympia
En el año 479 a.C., los griegos celebraban su victoria sobre los los persas de Jerjes en la batalla de Platea, en las conocidas como Guerras Medicas. Para consagrar su victoria a Zeus construyeron un nuevo templo en la ciudad de Olympia, a 150 km al oeste de Atenas. De la construcción se encargo Libón que la finalizó en el año 456 a.C. Sus dimensiones eran descomunales: la base medía 64,10 por 27,70 metros, y las columnas de 2,25 metros de diámetro cada una, tenían una altura de 10,53 metros. El material utilizado no fue mármol sino conglomerado de conchas fósiles, un material muy frecuente en la región. Los bloques de arquitrabe pesaban cerca de 12 toneladas y en el interior del perímetro trazado por las columnas se encontraba la celda, de 13 por 28,75 metros: allí dentro estaba la estatua de culto que señalaba el lugar donde se celebraron los primeros Juegos Olimpicos de la antigüedad, en el siglo V a.C.

La estatua consagrada a Zeus estaba tallada en marfil y adornada con oro, y mostraba a Zeus majestuoso en su trono.En la misma nave que la estatua se encontraba un estanque con aceite de oliva que se usaba para untarla y evitar que el márfil se quebrase. La estatua era obra de Fidias, el artista más prestigioso de Atenas, y tenía 12 metros de altura, estaba colocada sobre un pedestal de 1,10 metros: de manera que la cabeza del dios casi tocaba el techo, pues los cimientos de la celda tenian 14 metros de altura. El oro recubría el cabello, la túnica y las sandalias. Una corona de olivo, similar al premio otorgado a los campeones olímpicos y pintada de verde, adornaba la cabeza del dios. Las zonas desnudas del cuerpo ( cara, pecho, brazos y pies ) contaban con un revestimiento de marfil, y piedras preciosas realzaban el brillo de los ojos. En su mano diestra, apoyada sobre el brazo del trono, Zeus sostenía la figura de su hija Nike a tamaño natural y con las alas desplegadas ( representaba la victoria ).Con la izquierda, agarraba el largo cetro en forma de lanza con la figura de un águila, su mensajero sagrado, en un extremo.
Hacia finales de la Edad Antigua, un terremoto derribó el templo, cuyos restos salieron a la luz tras las excavaciones realizadas por una misión científica alemana desde 1874 a 1881. El misterio sobre el destino final de la famosa imagen de Zeus aún permanece. Existen dos teorías al respecto. La primera es que la escultura fue destruida en el año 426 d.C. cuando el emperador Teodosio II prohibió los Juegos Olímpicos y clausuró el santuario de Olimpia. La otra versión cuenta que la estatua fue transportada hasta Constantinopla e instalada en el palacio de un funcionario de la ciudad. Cuando en el año 476 el palacio se derrumbó a causa de un incendio, la estatua quedó destruida para siempre .

El Mausoleo de Halicarnaso
Muchos personas sabran que cuando hablamos de un mausoleo lo estamos haciendo de una tumba monumental en la que reposan los restos de un personaje ilustre. Lo que quizás no sabe tanta gente es que el término "mausoleo" procede del edificio construido en la ciudad de Halicarnaso ( actual Bodrum, Turquia ) que acogia los restos mortales de Mausolo, el sátrapa ( gobernador ) del rey de Persia, señor de la Caria, muerto en el año 362 a.C.

De esta antigua maravilla quedan hoy muy pocos fragmentos, conservados en su mayoría en el Museo Británico de Londres. Según cuenta el historiador latino Plinio, la estructura del monumento la formaban tres partes: sobre una base de 19
metros de altura y de 33 por 39 metros de superficie, nacía un pórtico de 36 columnas jónicas de 11 metros. Encima del pórtico, la cubierta, de forma piramidal, contaba con 24 escalones regulares para commemorar los años de reinado de Mausolo. Más arriba todavía, una cuádriga conducida por Mausolo acompañado de su esposa y hermana Artemisia, dominaba todo el conjunto.
El monumento realizado por los arquitectos Pitio y Sátiro en mármol alcanzaba los 42 metros de altura, similar a un palacio de 14 pisos. Frisos, esculturas y estatuas que remataban la imponente estructura del edificio, de una belleza asombrosa, se atribuyen a Timoteo, Scopas, Briaxis y Leocarés. De los tres frisos en relieve el primero representaba una carrera de carros, el segundo, la lucha entre los héroes griegos y las Amazonas, y el tercero, la batalla entre los Lapitas y los Centauros. Hoy en día sólo podemos observar un fragmento del friso correspondiente a las Amazonas en el Museo Británico de Londres que nos hace intuir la innegable calidad excepcional del monumento.
En el siglo XII un terremoto debilito la solidez del edificio, pero su destrucción llegó en el 1402 cuando los caballeros de la orden de San Juan conquistaron Halicarnaso y construyeron la fortaleza de San Pedro. Para reforzar la estructura de esta fortaleza, los caballeros utilizaron el Mausoleo como si fuera una cantera, así, poco a poco, el sepulcro del sátrapa fue minado para acabar demolido.
Aún hoy, a pesar de que las excavaciones en la zona se iniciaron ya en el año 1856, no se conoce la ubicación exacta del sarcófago de Mausolo, ¿ se encontraba en el interior del monumento o debajo de él ?. La hipótesis más generalizada apunta el hecho de que el monumento no se trataba de la tumba funeraria de un solo soberano, sino de un sepulcro erigido en honor y recuerdo de una dinastía o de una familia. Esta hipótesis parece avalada por la presencia de varios tipos de estatua que podrían dividirse en tres tipos según sus dimensiones: de tamaño natural, heroicas ( alrededor de dos metros de altura ) y colosales ( casi de tres metros ). La estatua de Mausolo y de Artemisia ( esta última dañada ) son de la última clase, pero se han encontrado fragmentos de al menos otras 10 estatuas colosales parecidas. Entre 1966 y 1977 la cámara funeraria subterránea fue explorada por primera vez. Se descubrio que estaba formada por una sala central y dos pequeños vestíbulos. En lugar de estar en el centro del edificio, se encontraba en el ángulo noroeste de los cimientos y una gruesa piedra de varias toneladas de peso obstruía el paso. Gracias a las indagaciones de esta misión, se ha averiguado que el Mausoleo se levantó en el interior de un antiguo cementerio.

Templo de Artemisa en Éfeso, "El Artemision"
"Cuando ví la sagrada morada de Artemisa, las otras maravillas quedaron en la sombra, porque el propio Sol nunca había visto nada igual fuera del Olimpo. "

Hija de Zeus y hermana de Apolo, Artemisa ( la Diana de los romanos ) era una de las diosas más veneradas en la Antigua Grecia. En el siglo VI a.C., los habitantes de Éfeso quisieron alzar el templo más grande de todos los tiempos.
Para ello recurrieron al arquitecto Teodoro de Samos, que contaba con una excelente reputación tras realizar el templo de Hera, conocido como el nombre de " el laberinto de Samos " por su impresionante bosque de columnas. Elevado en el mismo lugar que un santuario anterior, también dedicado a la diosa, el Artemison medía 50 por 103 metros. Su nave central estaba descubierta y sus lados, circumdados por dos filas de columnas: 20 en los laterales, nueve en la parte posterior y ocho en la entrada oriental hacia el Oeste.
La fama del templo se extendió por todo el mundo, merced a sus frisos y su bosque de columnas de 19 metros de altura donadas por Creso, el acadaulado rey de los lidios, conquistador de Éfeso en el 560 a.C. Pero en la noche del 21 de Julio del 356 a.C. Erostrato incendió el templo que había tardado en construirse 120 años. Ese mismo día nació Alejandro El Magno quien 23 años después reconstruyó el templo.Sin duda fue una segunda oportunidad desaprovechada. Pues cuando, ya en el 262 de nuestra era, los godos conquistaron Éfeso el templo volvió a ser destruido y ya nunca se volvió a levantar. Más tarde, durante el Imperio Bizantino, sus restos quedaron sepultados bajo seis metros de barro tras la crecida del río Calistro desapareciendo una de las obras más fascinantes del mundo antiguo.

El Coloso de Rodas
La historia del Coloso de Rodas se remonta al año 305-304 a.C. cuando Demetrio I Poliorcetes, uno de los muchos sucesores de Alejandro el Magno, y conocido como el forzador de ciudades puso asedio a la isla griega de Rodas.

Los habitantes, temerosos ante la fama de su asediador, intentaron firmar un acuerdo de paz. Demetrio no accedió a las negociaciones pero abandono el asedio de la ciudad ante la tenacidad de los defensores. Los habitantes de Rodas, como señal de gratitud por haber sido liberados y con el dinero obtenido por la venta del material perdido por los asediadores, erigieron una estatua de bronce gigantesca en honor de Helios, el dios del Sol, divinidad protectora de Rodas, que se paseaba por los cielos en un carro de fuego tirado por cuatro caballos, un dios atípico en el Panteón ya que se identificaba con un fenómeno natural.
Según algunas fuentes su altura podría haber sido de unos 32 o 36 metros y su construcción guiada por Cares ( discipulo de Lisipo ) duraron alrededor de 12 años, seguramente desde el 304 al 392 a.C. para ser destruida por un terremoto a la altura de las rodillas entre el 224 y el 226 a.C. La tradición nos cuenta que el oráculo de Delfos indicó que no se volviera a construir.
Las tradicionales representaciones de la estatua muestran al Coloso a la entrada del puerto de la isla sujetando con la mano derecha una antorcha y las piernas abiertas para permitir la entrada y salida de las embarcaciones. Esto es bastante improbable si se piensa que las embarcaciones que circulaban en esta época podían tener una altura de hasta 20 metros imposibilitaria que el Coloso pudiera apoyarse sólo sobre sus propios pies. Debía poseer, pues, un tercer punto de apoyo que junto a los pies formaría un triangulo de sujección que aumentaría la estabilidad de la enorme estructura. Este punto de apoyo podría ser una túnica que cayera hasta el suelo como queda representado en algunos bajorelieves encontrados en Rodas. Un escrito grabado en la base marmórea de la estatua parece corroborar, por otra parte, la existencia de una fuente luminosa que naceria de la antorcha o de la cabeza del Coloso y cuya luz se reflejaria en la cabellera, en la vestimenta o el rostro del Coloso recubiertos en láminas de oro.

El Faro de Alejandría
Al igual que el Mausoleo de Halicarnaso el Faro de Alejandría también ha dejado un pedazo de historia grabado en nuestra lengua. Es preciso aclarar que "faro" es un término que deriva del nombre griego de la isla de Pharos, próxima a Alejandría ( la ciudad fundada en abril del 331 a.C. por el príncipe macedonio de quien toma nombre ). La búsqueda arqueológica submarina en el mar cercano a la ciudad de Alejandría, a pocos kilómetros del delta del Nilo siguen hoy en día un ritmo muy intenso y ya se han recuperado numerosas esculturas y fragmentos arquitectónicos antiguos. Alejandro el Magno quiso unir Pharos a tierra firme e hizo construir un dique de 1.200 metros de largo que, ampliado paso a paso, forma hoy la península de Ras-et-Tin. Sobre un escollo al este de la isla de Pharos se encontraba, precisamente, una gran torre con un faro.


A la muerte del joven soberano macedonio, ocho años después de la fundación de la ciudad, Alejandría se canvierte en la capital del Egipto de los Tolomeos.
Durante el reinado de la dinastía Tolemaica ( 304 a.C. al 30 d.C. ) contaba con numerosos edificios monumentales entre los que se encontraban el famoso Sema, la tumba de Alejandro el Magno y la universidad dedicada a las musas, el Museion, con su legendaria biblioteca, la mayor colección de manuscritos del mundo antiguo que fundada por Tolomeo I, custodiaba 700.000 volúmenes, en su mayoría destruidos por un incendio en el 48 a.C. durante el asedio de Julio César a la ciudad. Pero era el Faro de Alejandría el que resplandecía con mayor fuerza, alumbrando el Egipto de los Tolomeos, y el único que estaba incluido entre las Siete Maravillas del mundo antiguo. Su construcción se inició durante el primer decenio del dominio tolemaico. La torre se encontraba rodeada por una terraza rectangular de 340 metros de perímetro y protegida con gruesos muros rompeolas. La construcción, totalmente revestida exteriormente de mármol, contaba con una estructura tripartita: un cuerpo rectangular ( de 30,60 metros cada lado y 71 metros de alto ), ligeramente estrechado hacía lo alto, constituía la parte inferior del faro. La primera torre acababa en una amplia plataforma, decorada en sus cuatro ángulos con estatuas de tritones. De la plataforma, que no era la base, salía el segundo cuerpo del faro, una torre octogonal bastante más estrecha y de 34 metros de altura. Dadas las reducidas dimensiones, esta última torre contaba con una rampa de carga y la escalera seguía por su interior.
Sobre la plataforma octogonal, una estructura circular contenía en su interior la instalación para la iluminación del faro. Esta se basaba en una ingeniosa serie de espejos cóncavos reflectores que tenían la misión de amplificar y dirigir la luz.
El edficio terminaba con la llamada "linterna" ( elemento de construcción arquitectónico circular con las claraboyas que sirven para coronar un edificio ),
una pequeña y elegante estructura apoyada sobre columnas y de techo cónico, culminada con una estatua de Zeus ( o Poseidón ). Con una altura completa de entre 120 y 140 m, el faro de Alejandría era ( sin considerar las pirámides egipcias ), la construcción más alta de la Antigüedad. El Faro de Alejandría permaneció intacto durante 10 siglos, hasta que una série de terremotos fue minando su resisténcia y acabaron por derribarlo. Sus ruinas quedaron abandonadas a la entrada del Puerto Grande durante cerca de 100 años, hasta que finalmente, en 1480, el sultán mameluco Kait Bey decidió fortificar la costa y alzó, en ese lugar, un castillo que todavía hoy se encuentra en pie y que lleva el nombre de su constructor.

Pirámide de Keops en Egipto
Levantada en el tercer milenio antes de Cristo, es la más antigua de las Siete Maravillas, la única que ha llegado casi intacta a nuestros días y que todavía no nos ha desvelado todos sus secretos. De las tres pirámides egipcias de Giseh, cercanas a El Cairo ( junto a la Keops encontramos también otras dos pirámides, la de Kefrén y la de Micerinos ), sólo la de Keops estaba considerada una de las Siete Maravillas.

Este conjunto se conoce como las pirámides de Gizeh y llevan el nombre de faraones de la Cuarta Dinastía ( siglo XXVI a.C. ). Centrado nuestras miradas en la pirámide de Keops nos damos cuenta que sus 146,60 metros de altura no son ninguna tonteria. Se necesitaron siete millones de toneladas de piedra para construirla: una masa de piedra mayor que la empleada por los ingleses en el curso de 1.000 años para la construcción de todas sus iglesias. Para erigirla se necesitaron 20 años de trabajo ininterrumpido de un ejército de 100.000 personas ( la mayoría esclavos ) que, se calcula, debían colocar los bloques de piedra al ritmo de uno cada minuto y medio. Todavía, hoy en día, no se sabe exactamente cómo se construyeron las pirámides. Ya el historiador Plinio en su época se preguntaba cómo pudieron ser transportados los materiales de construcción hasta casi 150 metros de altura. La estructura de la pirámide es de piedra caliza local, mientras que el revestimiento, de piedra traída desde las canteras del Tura, en la orilla derecha del Nilo. El interior es una intrincada red de corredores, rampas y galerías, mientras en la cámara sepulcral ( proyectada en tres niveles distintos y con el sarcófago en lo más alto ) se llega a través de un corredor de entrada en cuesta, llamado la "Gran Galería".
La pirámide es más alta que la Catedral de Estrasburgo y en su base, de 230 metros en cada lado, cabría cualquier basílica del mundo. La entrada se encuentra en el lado norte, a 16,80 metros del suelo, formada por una hendidura estrecha ( 1,05 metros de largo y 1,20 de alto ) que apenas permitía el transporte de la momia del soberano. Desde este pasadizo se llega a tres cámaras distintas, colocadas una sobre la otra. La cámara inferior ( 8,20 por 14 metros y una altura de 3,50 ) está incompleta y, cuando fue descubierta, en el año 1838, se presentaba como una gruta de piedra y no conservaba nada que indicase su función. Tampoco el uso de la cámara central, conocida como " de la reina", esta claro. Medía 5,20 por 5,60 metros de lado y estaba recubierta de una bóveda de 6,20 metros de altura. En diagonal, sobre la "Cámara de la Reina", se encuentra la "Gran Galería", una de las obras más extraordinarias dejadas por el mundo antiguo a la Humanidad. De 47 metros de largo y 8,50 de altura, apenas tiene 2,30 metros de altura. Las paredes internas, todas en piedra caliza pulida, a partir de 2,30 metros de altura se curvan gradualmente hacia el interior formando una bóveda en anaquel con siete capas de piedra, cada uno saliente en ocho centímetros respecto al anterior. Aún se hacen cábalas sobre la función de esta estructura. Se cree que se utilizaba como pequeño almacén para los bloques de granito que debían sellar para siempre la entrada de la pirámide, después de introducir la momia en su última morada. La cámara sepulcral verdadera conocida como "Cámara del Rey", consta de un vestíbulo en granito rojo desde el que se accede, a través de una abertura minúscula ( 1,5 por 1,8 metros ),
al corazón mismo del monumento: el sepulcro. Totalmente de granito rosa de Assuan, la sala medía 5,20 por 10,30 metros y 5,80 metros de altura. Los enormes bloques de granito están dispuestos con tal precisión que las uniones entre ellos apenas son del diámetro de un cabello, lo que unido a la inmensa dificultad material y logística que entraña el transporte y la colocación de los materiales de construcción nos hace reflexionar sobre la gran habilidad técnica de los arquitectos y de los ingenieros al servicio de los faraones egipcios. Encima, otros cuatro ambientes de techo liso y un quinto con la cubierta en pirámide tenían la función de distribuir el enorme peso que, de otro modo, gravitaría totalmente sobre la cámara sepulcral. Finalmente, delante de la pared occidental de la cámara sepulcral se encuentra el sarcófago del faraón: se trata de un único gran bloque excavado en granito negro, demasiado voluminoso para poder pasar por la estrecha galería de acceso a la pirámide. Por lógica el sarcófago tuvo que ser colocado en la cámara sepulcral antes de que fuese completada la cubierta definitiva de la pirámide. Por lo tanto queda todavía abierto un antiguo interrogante: ¿Fue realmente sepultado en la pirámide el faraón Keops ?

Los Jardines Colgantes de Babilonia
Jardines artificiales creados de la más absoluta nada y que a los ojos del observador se presentaban cómo una auténtica ilusión, inimaginable...
Sin embargo, en la época de la coquista de Babilonia por Alejandro el Magno en el 331 a.C., los célebres jardines colgantes no estaban considerados como una de las Siete Maravillas. Ni siquiera lo estaban otras maravillas babilonicas cómo el fastuoso palacio de Nabucodonosor II, el rey de Babilonia desde el 601 al 562 a.C., o la legendaria torre babilónica.

Este título, en cambio, se le atribuia a la muralla de la ciudad y especialmente al "Muro Oriental" hecho construir por Nabucodonosor al este de la ciudad y que pra los griegos debió representar lo que la Gran Muralla China para las hordas mongolas. El "Muro Oriental", de una longitud de 1.650 metros, parte integrante de los ocho kilómetros de la murallla urbana, estaba en realidad formado por dos muros, uno interior y otro exterior.
La distancia entre ambos, de cerca de 12 metros, estaba rellena de tierra prensada. Se formaba así un amplio camino que, considerando también el espesor de los muros, podía alcanzar una anchura de 24 metros, permitiendo el paso de dos carros tirados por caballos al mismo tiempo.
En la muralla, presidida por grandes torres de planta cuadrada, se abrían ocho enormes puertas llamadas como otras tantas divinidades babilónicas; en el Vorderasiastiche Museum de Berlín se puede admirar la reconstrucción de la puerta de Isthar, con sus magníficas decoraciones en ladrillos policromáticos esmaltados que representaban dragones y toros.
Sobre los Jardines Colgaltes de Babilonia se ha desbordado la fantasía, alejándose poco a poco del significado original, transmitido desde las antiguas fuentes literarias, por el latino hortis pensilis ( jardines colgantes ), que no indicaba más que una serie de terrazas dispuestas en gradas. La denominación, que entró en la leyenda, de "jardines colgantes de Semíramis" es, en efecto, la tardía descripción de aquellos jardines que el rey Nabucodonosor mandó edificar para complacer y aplacar la nostalgia de su esposa, ( en realidad no era la tal Semíamis ) creando para ella un ilusorio paisaje artificial de montañas y bosques a imitación de su país natal, la Media, antigua región de Irán. En cuanto a su ubicación exacta no se conoce con precisión. Para los investigadores la existencia de los jardines colgantes, según testimonios de las antiguas fuentes babilónicas y griegas, está fuera de toda discusión. El arqueólogo alemán Robert Koldewey fue el primero que, entre 1898 y 1914, sacó a la luz los restos de gran parte de la ciudad de Babilonia, creyendo poder situar los jardines en el ángulo nororiental del Palacio Meridional, la gran residencia real de Nabucodonosor. Por allí pasaba el curso del río Éufrates que atravesaba de norte a sur la ciudad y que solucionaría todos los problemas de irrigación.
El inglés D.J. Wiseman, gran estudioso de la Asiria antigua, ha formulado recientemente una hipótesis completamente diferente: los jardines colgantes no se encontraban en el Palacio Meridional sino en el Septentrional, en el exterior de la muralla. Según Wiseman, la pendiente entre la colina donde se alzaba el palacio y la depresión del río Éufrates estaba recubierta de terrazas que formaban un único y gran parque que debían ser los famosos jardines.

Supertecnología Nazi: Armas Secretas Alemanas

En los últimos meses de la II Guerra Mundial, los militares aliados, desde los pilotos de los bombarderos que diariamente arrasaban ciudades, nudos de comunicaciones y centro de producción alemanes, hasta los simples soldados de infantería, contemplaron con sorpresa cómo el armamento que empleaba el enemigo era cada vez más extraño y sofisticado, hasta el punto de llegar a crear un mito: la existencia, en la Alemania del año 1945, de armas maravillosas que a punto estuvieron de cambiar el resultado de la contienda

¿Podría haberse adelantado a su tiempo la Alemania nazi en cuanto a tecnología militar?
Lo curioso de esta creencia es que en gran parte es verdad. Acciones ocasionales espectaculares llevadas a cabo por militares alemanes con sus nuevas armas, como la espectacular destrucción del puente de Remagen sobre el Rhin, en un audaz ataque de los bombarderos y cazas a reacción Ar-234 y Messerschrnitt Me-262, o la destrucción en Normandía de 25 carros de combate británicos en un solo día por un solitario carro Tiger, alimentaron aún más la convicción de que si la guerra no acababa pronto, los aliados podían encontrarse con un gran problema.

Hoy en día se sigue investigando cómo fue posible que Alemania, aun a pesar de ser una de las naciones más avanzadas del mundo pudiera desarrollar en tan poco tiempo máquinas tan asombrosas.

Lo cierto es que aunque la propaganda oficial aliada intentara convencer, a principios de los años 40, de la mente "cuadrada" de los alemanes y de su incapacidad para tener ideas originales que pudieran aportar nada nuevo al campo del armamento avanzado, el conjunto de creaciones fue sencillamente alucinante e incluía desde rayos sónicos para derribar casas hasta platillos volantes, desde fusiles que lanzaban balas que doblaban esquinas hasta cañones cargados con proyectiles de "aire".

Afortunadamente para el mundo, los aliados contaron a su favor con factores de orden político y estratégico que entorpecieron el desarrollo de muchos de los programas de investigación del Reich en el campo militar, obligado a suspender algunos estudios revolucionarios, como fue el caso de las creaciones de Lipish y sus extrañas aeronaves. Aunque los logros nazis no dejaron de ser irregulares y la propia amplitud de las investigaciones impidió que se lograsen buenos resultados, lo cierto es que a comienzos de 1945 los alemanes contaban con prototipos de armas que bien pudieran haber cambiado el resultado de la guerra.

El Ingenio Al Poder
Si la II Guerra Mundial hubiera acabado un año más tarde, ¿quién sabe cual hubiera sido su fin si los nazis hubieran desarrollado todos sus prototipos?

A comienzos del siglo XX el desarrollo de la ciencia en Alemania era tan alto que su capacidad de investigación e innovación no tenía rival entre los países desarrollados. La consideración social de los científicos era muy elevada. En los años 30 y merced a su fuerte sistema propagandístico, los nazis hicieron que los científicos y los técnicos gozaran de una estimación como nunca habían tenido, siendo común aspiración el poder incorporarse a estas profesiones y triunfar en su ámbito.

Con la llegada al poder de los nazis se fue produciendo un sutil cambio. El profundo antiintelectualismo del régimen nazi y su alejamiento de las doctrinas oficiales de los centros de investigación universitarios facilitó la búsqueda de soluciones originales, que permitieron alcanzar en los años 40 logros inimaginables una década antes.

Todos los expertos en armamento del III Reich han destacado un hecho evidente: si la investigación se hubiese adelantado tan sólo un año, el resultado de la contienda podía haber sido muy distinto. Cuando el alto mando de la Werhmacht se dio cuenta de la utilidad de algunas de las creaciones de sus técnicos, la situación era ya muy mala, por lo que las prioridades alemanas se orientaron a las necesidades más inmediatas, es decir, las armas que podían tener un uso directo en la batalla, desatendiendo proyectos muy ambiciosos que exigían una elevada inversión en dinero y tiempo, algo con lo que el Reich no contaba.

No obstante, a pesar de la premura de tiempo, de la escasez de materias primas y de la situación en ocasiones agónica en la que se trabajaba, los investigadores alemanes llegaron a alcanzar cotas de creatividad que parecen sencillamente milagrosas. Hay razones que lo facilitaron; en primer lugar la evidencia probada de que toda guerra es un buen caldo de cultivo de toda clase de inventores pintorescos; en segundo lugar, las aplicaciones revolucionarias que a partir de 1943 los alemanes situaron en primera línea de batalla obedecía a la pura y simple confianza que los soldados tenían en la capacidad de sus técnicos y científicos. Las unidades de combate creían en sus prototipos más que en el propio Alto Estado Mayor. La técnica alemana aportó soluciones revolucionarias a los problemas derivados del combate moderno que incluso en nuestros días harían de la infantería alemana del año 45 un rival formidable para cualquier ejército moderno.

De La Ciencia A La Magia
El primer ejemplo de investigación de "armas mágicas" nació a principios de los años 40, cuando los técnicos comenzaron a desarrollar visores capaces de ofrecer al soldado visión total y efectiva en la más completa oscuridad. En un principio consistían sólo en una pequeña cámara de mano que funcionaba como un revelador de fotografía, transformando los rayos infrarrojos invisibles en luz visible. Una lente convexa enfocaba los rayos hacia una pantalla, convirtiéndolos en rayos catódicos que eran dirigidos hacia una pantalla fluorescente, por lo que la radiación infrarroja se hacía visible como en una pequeña televisión. En un principio se probó con éxito como localizador de emisiones infrarrojas, lo que permitía atacar objetivos ocultos que produjesen calor (motores de vehículos, artillería, etc.).

Los modelos de radiadores infrarrojos del año 45 equipaban series completas de los más avanzados carros de combate (como el Tigre Real o el Panzer V) y eran capaces de localizar los vehículos enemigos con una precisión asombrosa. Algunos detectores podían situar la posición de una cañón enemigo a más de 130 km. de distancia, con un error de un minuto de arco. Los modelos más ligeros fueron instalados sobre fusiles de asalto Std-44, para crear unidades de cazadores nocturnos nachtjäggers, que equipados con el "ojo mágico" podían acechar a sus enemigos en medio de la noche. Estos asombrosos modelos funcionaban además con energía solar, recargándose con una exposición a la luz diurna de un cuarto de horn diario.

El soldado de infantería recibió también en los últimos meses de guerra algunas sorprendentes mejoras para facilitar su supervivencia. El más conocido es el panzerfaust o terrible "puño de hierro", arma antitanque de carga hueca fabricada de forma masiva. Asimismo, el profesor Schick, creador de los primeros blusones de camuflaje y el mayor experto de su tiempo en polimimetismo, llegó a elaborar un modelo llamado Leibenmuster para las SS, en un tejido similar al linen/rayón con una especial impregnación que le permitía evadir los rayos infrarrojos del enemigo. A este tipo de creaciones podríamos sumar los Goliath, ingeniosos robots blindados y teledirigidos por cable, que montados sobre orugas podían ser usados contra posiciones fortificadas, bunkers o cargos de combate.

Pero en medio de tanta genialidad también aparecieron prototipos inútiles o anecdóticos. Un ejemplo fueron las armas capaces de disparar "al otro lado de la esquina". Al parecer, la idea surgió entre los granaderos y fusileros que combatían en el frente italiano y que se encontraban, una y otra vez, envueltos en complicadas luchas callejeras, casa por casa. El artefacto, consistía en un sencillo sistema que añadía un pedazo de cañón curvo a la boca de un fusil rialto Stg-44. Se hacían algunos orificios en el comienzo de la curva para permitir el escape de los gases y frenar un poco la bala y se les acoplaba encima una mira telescópica voluminosa. Disparar este arma producía un movimiento extraño, que además del retroceso hacia arriba hacía que la bala saliera exactamente a 30° de la línea original del cañón.

Más Alto, Más Rápido, Más Lejos...
Pocas investigaciones militares alemanas han despertado más la imaginación popular que los diseños de naves voladoras de todo tipo. Es absolutamente imposible saber qué llegaron a idear exactamente sus técnicos y millares de documentos siguen en proceso de análisis. Pero de lo que no hay duda es de que constituyeron el primer paso hacia la astronáutica y que algunos diseños fueron tan alucinantes que son muchos los que se resisten a creer en su existencia.

Los experimentos alemanes con aeronaves a reacción comenzaron en secreto en los años 30; a comienzo de los 40, los prototipos de aviones a reacción eran ya una realidad. Hubo decenas de proyectos que alcanzaron un estado muy avanzado y centenares que quedaron en el tablero de dibujo o que apenas pasaron de ser una ilusión. Nosotros no nos ocuparemos aquí de los sofisticados aviones que llegaron a volar durante la guerra, como el Heinkel He-162 "Salamander", o los conocidos Messerschmidt Me-262 y Me-163, ni tampoco de las aeronaves de las que no hay pruebas sólidas de su existencia, como los platillos volantes Kügelblitz, sino de proyectos reales que de haber entrado en servicio hubiesen situado a la aeronáutica alemana décadas por delante de los aliados. Veamos algunos ejemplos:

Focke-Wulf "1.000 x 1.000 x 1.000": se denominó así en razón de los objetivos pretendidos: llevar mil kilos de bombas a mil kilómetros por hora y a mil kilómetros de distancia. Era un bombardero pesado con ala delta, que convertiría en escombros las ciudades inglesas y rusas. Con la velocidad prevista hubiese sido inalcanzable para los cazas aliados, como un fantasma.

Bachem 8-349A1 "Natter": Caza cohete de "usar y tirar" que llegó a realizar un vuelo de prueba tripulado. Se trataba de un avión barato concebido para destruir las formaciones de bombarderos enemigos. Pesaba sólo 1.960 kilogramos y tenía una longitud de 14 metros. El interceptor cohete se lanzaba desde una rampa y tenía que aproximarse a gran velocidad a un avión enemigo para lanzarle una descarga de doce cohetes antiaéreos de 73 mm. y luego huir, momento en el cual la cabina del piloto se desprendía y éste caía en paracaídas.

Focke-Wulf Fw-03 "10.225": En este caso los ingenieros buscaron un bombardero con capacidad para alcanzar los Estados Unidos. Era una nave enorme, con un fuselaje central y dos accesorios, que transportaría 3.000 kilogramos de bombas a 8.000 kilómetros de distancia. Armado con 9 cañones y 4 ametralladoras, y pudiendo alcanzar los 9.000 metros de altura, constituía un desarrollo magistral.

Focke-WuIf "Triebfluegel": el extraño coleóptero es uno de los primeros ejemplos de despegue y aterrizaje vertical. Aunque era un modelo factible que hubiese superado la velocidad del sonido, la apatía oficial impidió su construcción y estaba todavía en fase de diseño al acabar la guerra. Los tres largos brazos actuaban como las palas de un helicóptero y elevaban al avión. Cada pala tenía en sus extremos un pequeño motor a reacción.

Horten Ho-IX-A: Ala voladora a reacción impulsada por los reactores y armada con cuatro cañones de 30 mm. Los trabajos realizados por los hermanos Horten no acabaron con el fin de la guerra, pues en Estados Unidos continuaron sus investigaciones en el laboratorio militar de White Sands, en Nuevo México, donde contribuyeron a los desarrollos de las primeras alas voladoras Northrop.

Misiles y Cohetes: El Arma Decisiva
Los nazis crearon los primeros misiles teledirigidos del mundo. También fueron los pioneros referente a tecnología de cohetes y misiles balísticos.

Los cohetes fueron los que dieron a los técnicos la esperanza de obtener un arma decisiva, y casi lo logran. Todavía hoy los Misiles Balísticos Intercontinentales ICBM siguen siendo el principal elemento de disuasión de las grandes potencias y todos, sin excepción, tienen su origen en los logros alemanes de la II Guerra Mundial y en los estudios de Tsiolkovsky, Goddard y Oberth, creadores de los primeros cohetes eficaces.

En una curiosa obra de 1923 titulada El cohete marchando hacia el espacio interplanetario se abordó por vez primera el proyecto de crear un cohete no muy diferente de lo que luego fue el V2. Sus ideas, continuadas por Poggensee y Winkler, fueron decisivamente apoyadas por la Oficina de Pruebas del Ejército y por la división de cohetes dirigida por el entonces capitán Walter Dörnberger, quien tenía como misión construir cualquier cosa que volase más alto, más lejos y con más poder que cualquier arma conocida.

Tras instalar un gran complejo en la isla báltica de Peenemünde, cientos de científicos, muchos sin saber qué finalidad tenían sus trabajos, crearon las bases de los primeros misiles teledirigidos del mundo: las bombas volantes V1 y V2. Pero Dörnberger no llegó a convencer a Hitler sobre su eficacia hasta 1943, momento a partir del cual gozó de fondos ilimitados.

Además de estas armas de represalia dirigidas contra las ciudades aliadas (principalmente Londres), se idearon otros interesantes proyectos, como el BV-143 y BV-246, misiles crucero contra la navegación que debían volar a ras de agua; o la terrible SD-1400, una bomba antiblindaje con alas, que lanzada desde un avión hundió el acorazado Roma.

Sin duda de todas las armas antibuque la más conocida fue la HS-293 y sus sucesoras, que lanzadas desde aviones y guiadas por radio hundieron decenas de barcos aliados. Además, los resultados experimentales facilitaron la creación de cohetes susceptibles de ser usados como apoyo a las tropas de tierra. El catálogo era realmente impresionante, desde el Rheinbote (mensajero del Rhin), un terrible misil táctico tierra-tierra, lanzado por vez primera durante la ofensiva de las Ardenas en diciembre de 1944, hasta los primeros misiles antiaéreos como el Rheintochter. Y si el fin de la guerra no lo hubiera impedido, las V9 y V10 que se preparaban en abril del 45 en los complejos industriales subterráneos del macizo montañoso del Hartz hubieran permitido a los nazis bombardear los Estados Unidos.

A Un Paso De La Ciencia Ficción
A principios de los 40, el doctor Richard Wallauschek desarrolló un arma revolucionaria a la que denominó "cañón sónico". Estaba formado por dos reflectores parabólicos conectados por varios tubos que formaban una cámara de disparo. A través de los tubos entraba en la cámara una mezcla de oxígeno y metano que era detonada de forma cíclica. Las ondas de sonido producidas por las explosiones, por reflexión, generaban una onda de choque de gran intensidad que creaba un rayo sónico de enorme amplitud. La nota aguda que enviaba superaba los 1.000 milibares a casi 50 metros. A esta distancia, medio minuto de exposición mataría a cualquiera que se encontrara cerca, y a 250 metros seguiría produciendo un dolor insoportable. Esta curiosa arma no fue nunca empleada en un campo de batalla (era muy voluminosa, pues el segundo reflector medía más de 3 metros), aunque hay rumores de que se usó con animales.

En cuanto al "rayo torbellino" se construyó en el Instituto Experimental de Lofer, en el Tirol austriaco. Diseñado por el doctor Zippermeyer, tenía como base un mortero de gran calibre que se hundía en el suelo y disparaba proyectiles cargados de carbón pulverizado y un explosivo de acción lenta. La mezcla, al explosionar, debía crear un tifón artificial que derribaría cualquier avión que se encontrase en las proximidades. La idea era buena y es probable que los cambios de presión hubiesen provocado una tensión en las alas suficiente para destruirlas. Aún más original era el "cañón de viento". Feo y grotesco en apariencia, estaba construido con un gran caño curvo con un codo en forma de giba y apoyado en un enorme afuste. Era una maravilla de precisión química, pues actuaba con una mezcla crítica de oxígeno e hidrógeno en proporciones moleculares seleccionadas. Lanzaba, tras una violenta detonación, un proyectil de "viento", una especie de taco de aire comprimido y vapor de agua con potencia suficiente para simular el efecto de una granada. Las pruebas se realizaron en Hillersleben y se logró destruir planchas de madera de 2,5 centímetros de grosor a 183 metros de distancia. Un prototipo experimental se instaló en un puente sobre el Elba poco antes de acabar la guerra, aunque nunca llegó a ser usado.

Otra extraña idea que ha tenido eco en la prensa más sensacionalista y conspiranoica es la "bomba endotérmica", sobre la cual hay muy pocas pistas. Se trataba de bombas que serían lanzadas por aviones de gran radio de acción y con capacidad para, al detonar, crear una zona de intenso frío que congelaría en un radio de un kilómetro toda forma de vida de manera temporal. Esta ingeniosa arma "ecológica", que no destruía el lugar ni las propiedades era muy apreciada, pues no generaba radiación.

Las investigaciones sobre alteración del clima en todas sus formas alcanzaron cotas que desconocemos, pues las pruebas fueron destruidas. No obstante los alemanes confiaron en estas armas climáticas hasta después de acabada la guerra, sin que sepamos todavía con qué objetivos. No es casual que la última unidad militar alemana que se entregara fuera la que ocupaba la estación de investigación metereológica de la isla ártica noruega de Spitzbergen, en septiembre de 1945, más de seis meses después de la caída de Berlín y sólo al saber que se había rendido Japón. Uno de los misterios de la II Guerra Mundial aún por desentrañar

Las armas secretas no fueron meros caprichos ni rumores. Por el contrario, fueron creaciones sólidas, en ocasiones muy eficaces y con un poder aterrador; que hoy, en el siglo XXI, siguen despertando admiración, aun siendo la prueba viva de lo que el ingenio humano puede hacer cuando se conduce de manera fanática y cruel.

Imaginación Organizada
El régimen nazi del III Reich tenía instalaciones para el desarrollo de proyectos militares que ni aún hoy han sido superadas.

Los proyectos militares secretos son caros. Por eso, en la Alemania del III Reich, al igual que ocurre en la actualidad en los EE.UU., una parte considerable de la investigación se encontraba en manos de compañías privadas como Krup o Mauser, verdaderos macrocomplejos industriales con fábricas e intereses en todo el mundo, principalmente en América del Sur, lo que les permitió trabajar aislados y evadir las restricciones impuestas a Alemania por el Tratado de Versalles. Al frente de la investigación del Ejército se encontraba el ministro de Armas y Producción de Guerra dirigido por Albert Speer. De él, dependían el Hereeswaffenamt Prüfwesen, la Oficina para Armamento para el Ejército, conocido como Wa Prüf, y la Sección de Investigación de Armas o Waffen Forschungs.

Ambas organizaciones eran controladas por la Hereeswaffenamt u Oficina de Armamento dirigida durante la guerra por el general Becker y a su muerte por el general Leeb, quienes se organizaron en subdivisiones orientadas a cada tipo de proyecto: armas y municiones, señales, equipos ópticos y comunicaciones, ingeniería y cohetes. En la Marina había algo similar. Se trabajaba en subgrupos especializados y con apoyo de compañías privadas. La División Naval de Armanento Marine Waffenamt dependía también de Speer y contaba además con las divisiones experimentales, que filtraban cada proyecto mediante la aplicación intensiva de controles que garantizaban los mejores productos, con unos requisitos de calidad cada vez mayores. Pero sin duda por su complejidad y logros destaca la inmensa maquinaria creada por Goering para su Luftwaffe, la cual estaba bajo su total control, por encima incluso del poderoso Speer.

A través de la Techniches Amt dirigida por el general Udet, contaba con unidades especializadas en motores, armas, bombas y torpedos, comunicaciones y radares, equipo de tierra, etc. Con personal cualificado, motivado y con salarios muy altos, los logros estaban garantizados. Los centros de trabajo como el Instituto Goering de Armas Aéreas, camuflado en el subsuelo de un bosque, tenían unas instalaciones tan formidables que ni aún hoy han sido superadas.

Guerra Biológica
Si en algo destacaron los alemanes en los siglos XIX y XX fue en la industria química. En el campo de los gases nerviosos, Alemania disponía desde el año 39 del Tabun (óxido de cianodimetilamonatosfosfina), al que siguió el Sarin (fluorometilpinacoliloxifosfina), y más adelante el Soman. Se trataba de líquidos incoloros que afectan a los centros nerviosos, provocando una muerte horrible acompañada de vómitos, náuseas, diarrea y contracciones musculares. Una décima de miligramo basta para matar a un ser humano. Los alemanes los probaron en campos de concentración, pero no se atrevieron a usarlos en la guerra por temor a represalias aliadas. En el campo de la guerra biológica desarrollaron un arma basada en el clostridium botulinum, bacteria que produce como sustancia residual de su metabolismo el toxin botulin, el veneno más poderoso conocido. Se diseñó un sistema de nebulizadores que podían soltar el veneno pulverizado en la niebla, para que el viento llevase la nube de muerte hasta Inglaterra. Por suerte, el miedo a un contraataque detuvo el proyecto.

Bestia de Loveland

La Bestia de Loveland, es una criatura pseudocríptido, de forma reptiliana o anfibia, perteneciente a la cultura popular norteamericana.
Su aspecto morfológico sería similar al de un humano u Homínido, y su cabeza sería la de reptil o un anfibio (las fuentes no se ponen de acuerdo), siendo en definitiva, su aspecto, parecido al de una rana de un tamaño amplio.
Se han relatado supuestos encuentros entre esta criatura y humanos en los años 1955, 1972 y 1998, siempre en lugares cercanos a ríos o lagos, supuestos hábitats de estos animales.

En mayo de 1955, un hombre reportó un supuesto avistamiento extraño mientras guiaba hacia su casa a las 3:30 am en Loveland, Ohio, noreste de Cincinnati. En su reporte alegó haber visto tres criaturas en forma de reptil o anfibios que habría estado parada al lado de la carretera, y se acercó para verlas desde su auto por tres minutos. Una de las criaturas de forma de rana cargaba algún tipo de barra o cinta sobre su cabeza, y chispas salían del artefacto. Se dice que el conductor notificó a la policía de Loveland sobre lo que vio, aunque la policía no halló ninguna evidencia de las criaturas.

La historia hubiese pasado desapercibida, pero sucedió que luego de casi veinte años después, en marzo de 1972, se conoció la historia de un supuesto anónimo oficial de la policía de Loveland que guiaba su automóvil en la carretera Riverside a eso de la 1:00am, viajando lentamente debido al hielo que habría habido en la carretera. Se dice que este anónimo oficial de la policía supuestamente también habría visto un animal parado al lado de la carretera, el cuál pensó al principio que se trataba de un perro; pero cuando los faros del auto habrían enfocado al animal, este se habría levantado de una pose agachada, dejando ver que tenía tres o cuatro pies de estatura con una piel de cuero y una cara parecida a un lagarto o una rana. La bestia habría mirado al oficial por un momento antes de brincar sobre la verja de seguridad y dirigirse hacia el río Little Miami que estaba abajo. El oficial habría vuelto a la escena con otro policía varias horas después, y se dice que estos habrían encontrado unas marcas de raspados en el terraplén donde algo aparentemente se deslizó hacia el río.

Dos semanas después, se dice que otro policía no identificado de Loveland también habría reportado un supuesto encuentro parecido. Se dice que en la misma carretera, este otro oficial habría visto un animal en el medio del pavimento, el cuál pensó que estaba muerto o se moría por haber sido arrollado por un auto. Se habría bajado de su auto para sacar el animal de la carretera, sin embargo se dice que de repente el animal brincó hacia arriba y el oficial vio que era una extraña criatura en forma de rana. Se dice que el extraño ser comenzó a escapar, cojeando como si estuviera herido, y se dirigió hacia la valla de seguridad hacia el rio. El oficial habría disparado al monstruo mientras se escapaba, pero aparentemente no lo habría herido. Ninguno de los oficiales habría reportado a la horrible criatura, pero la supuesta información de su avistamiento se filtró a la prensa o esta la creo, y fue así como comenzó la moderna leyenda de la rana de Loveland y pronto se propagó lejos y ampliamente; y comenzaron a aparecer otros reportes de supuestos avistamientos de esta criatura. Así, un granjero de Loveland también reclamo haber visto una criatura parecida a una rana en marzo de 1972.

Los investigadores partidarios y fanáticos de los fenómenos paranormales comenzaron a especular numerosas hipótesis sobre la conexión de los supuestos avistamientos de 1955, y de la posibilidad de hipotética raza secreta de hombres lagarto habitando los ríos de Ohio.

Los escépticos han sugerido que si los supuestos oficiales realmente vieron algo y no inventaron la historia, lo que sucedió fue que solo pudieron haberse confundido y realmente solo haber visto otro animal, como un lagarto monitor del Nilo o una gran iguana, que pueden tener hasta seis pies de largo. Pero de ser así, estos reptiles tuvieron que haberse escapado de un zoológico o de otra manera ser llevados allí, dado que no son nativos de la zona; hecho que en todo caso no sería improbable.
Aparte de esta criatura de apariencia anfibia, se dice que reptiles anormalmente largos y hombres lagartos también habrían sido reportados en otras partes de Estados Unidos, incluyendo el Hombre lagarto de Waine, y el Gran lagarto de Milton, en Kentucky. El más celebre sucesor de la rana de Loveland en años recientes fue la locura del Hombre Lagarto que se propagó en Bishopville, South Carolina, en 1988. Un hombre reporto haber visto supuestamente una bestia reptil de siete pies de ojos rojizos y apéndices de tres dedos persiguió su auto a través de una carretera rural a 40 millas por hora. Un gran número de otros avistamientos le siguieron, y los oficiales de policía descubrieron huellas de tres tobillos. Pero últimamente, la única evidencia de peso que el hombre lagarto dejó atrás fue gruesas cuentas de banco de los vendedores locales de pegatinas de autos y camisetas alusivas a la bestia.

Edgar Cayce

EDGAR CAYCE murió el 5 de enero de 1945, llevándose un secreto que ni él mismo había podido penetrar y que le asustó toda la vida. La «Fundación Edgar Cayce», de Virginia Beach, que cuenta con médicos y con psicólogos, prosigue el análisis de los legados. Desde 1958, los estudios sobre la clarividencia gozan en América de créditos importantes. Es que se piensa en los servicios que podrían prestar, en el terreno militar, los hombres aptos para la telepatía y la precognición. Entre todos los casos de clarividencia, el de Cayce es el más puro, el más evidente y el más extraordinario.

El pequeño Edgar Cayce estaba muy enfermo. El médico rural estaba a la cabecera de su lecho. No había manera de sacar al muchacho de su estado de coma. De pronto, bruscamente, sonó la voz de Edgar, clara y tranquila. Y, sin embargo, dormía. «Le diré lo que tengo. He recibido un golpe en la columna vertebral con una pelota de béisbol. Hay que hacer una cataplasma especial y aplicármela en la base del cuello». Con la misma voz, el chiquillo dictó la lista de plantas que había que mezclar y preparar. «De prisa, pues el cerebro está en peligro de ser alcanzado»Por si acaso, le obedecieron. Por la noche, había cedido la fiebre. Al día siguiente, Edgar se levantó, fresco como una lechuga. No se acordaba de nada. Ignoraba la mayoría de las plantas que había mencionado. Así comenzaba una de las historias más asombrosas de la medicina.

Cayce, campesino de Kentucky, completamente ignorante, poco inclinado a usar su don, y que se lamentaba sin cesar de no ser «como todo el mundo», cuidará y curará, en estado de sueño hipnótico, a más de quince mil enfermos, debidamente homologados.

Obrero agrícola en la granja de uno de sus tíos, después dependiente de una librería de Hopkinsville y por último dueño de una tiendecita de fotografía donde se propone pasar tranquilamente sus días, hace de taumaturgo contra su voluntad. Su amigo de la infancia, Al Layne, y su novia, Gertrudis, unirán sus fuerzas para obligarle. Y no por ambición, sino porque no tiene derecho a guardarse su poder, a negarse a ayudar a los afligidos. Al Layne es un tipo enfermizo, siempre está malo, se arrastra. Cayce consiente en dormirse: describe los males y dicta los remedios. Cuando se despierta exclama: «Esto no es posible; no conozco la mitad de las palabras que has anotado. ¡No tomes esas drogas, es peligroso! No comprendo nada. ¡Todo esto es cosa de magia!» Se niega a volver a ver a Al y se encierra en su gabinete de fotografía. Ocho días más tarde, Al llama a su puerta: jamás se ha encontrado tan bien.La pequeña ciudad se conmueve; todos quieren consultarle. «No voy a ponerme a curar a la gente porque hablo en sueños». Acaba por aceptar, con la condición de no ver a los pacientes, por miedo de que, al conocerlos, su juicio se vea influido; con la condición de que algún médico asista a las sesiones; con la condición de no cobrar un céntimo y no recibir siquiera el menor regalo.

Los diagnósticos y las prescripciones formulados en estado hipnótico son de una precisión y sutileza tales, que los médicos están convencidos de que se trata de un colega disfrazado de curandero. Limita sus sesiones a dos por día. No es que tema la fatiga, pues sale de sus sueños muy descansado. Es que quiere seguir siendo fotógrafo. No trata en absoluto de adquirir conocimientos médicos. No lee nada, continúa siendo el hijo de unos campesinos, provisto de un vago certificado de estudios. Y se rebela contra su extraña facultad. Pero, en cuanto decide dejar de emplearla, se queda afónico.

Un magnate de los ferrocarriles americanos, James Andrews, acude a consultarle. Le prescribe en estado de hipnosis, una serie de drogas y, entre ellas, cierta agua de orvale. No hay manera de encontrar este remedio. Andrews hace publicar anuncios en las revistas médicas, sin resultado. En el curso de otra sesión, Cayce dicta la composición de aquel agua, extremadamente complicada. Después, Andrews recibe una respuesta de un joven médico parisiense: el padre de este francés, que también era médico, había elaborado el agua de orvale, pero había dejado de explotarla hacía cincuenta años. La composición era idéntica a la «soñada» por el modesto fotógrafo.El secretario local del «Sindicato de Médicos» se apasiona por el caso Cayce. Convoca un comité de tres miembros, que asiste a todas las sesiones estupefacto. El «Sindicato General Americano» reconoce las facultades de Cayce y le autoriza oficialmente a realizar «consultas psíquicas».

Cayce se ha casado. Tiene un hijo de ocho años, Hugh Lynn. El niño, jugando con unas cerillas, provoca la explosión de un depósito de magnesio. Los médicos pronostican la ceguera total en plazo breve y recomiendan la ablación de un ojo. Aterrorizado, Cayce se sume en uno de sus sueños. En estado hipnótico, se pronuncia contra la ablación y prescribe quince días de aplicación de compresas de ácido tánico. Según los especialistas es una locura. Y Cayce, presa de los mayores tormentos, apenas se atreve a desoír sus consejos. Al cabo de quince días, Hugh Lynn está curado.

Un día, después de una consulta, sigue dormido y dicta, una tras otra, cuatro recetas muy precisas. No se sabe a quién pueden referirse, y es que han sido formuladas por anticipado para los cuatro próximos enfermos. En el curso de una sesión, prescribe un medicamento al que llama «Codirón» y da la dirección de un laboratorio de Chicago. Llaman por teléfono. «¿Cómo pueden haber oído hablar del "Codirón"? Todavía no ha sido puesto a la venta. Precisamente acabamos de realizar la fórmula y de ponerle el nombre».Cayce, aquejado de una enfermedad incurable que sólo él conocía, muere el día y a la hora que había anunciado: «El cinco por la noche, estaré definitivamente curado». Curado del mal de ser «algo distinto».

Interrogado durante su sueño sobre su manera de proceder, había declarado (sin acordarse de nada al despertar, como de costumbre) que se hallaba en condiciones de ponerse en contacto con cualquier cerebro humano viviente y de utilizar las informaciones contenidas en aquel o en aquellos cerebros para dar el diagnóstico y el tratamiento de los casos que se le presentaban. Era tal vez una inteligencia diferente la que entonces se animaba en Cayce, y que utilizaba todos los conocimientos de la Humanidad, como se utiliza una biblioteca. pero casi instantáneamente, o al menos a la velocidad de la luz o de la electromagnética. Pero nada nos permite explicar el caso de Edgar Cayce, de esta manera o de otra. Lo único que se sabe cierto es que un fotógrafo de pueblo, sin curiosidad ni cultura, podía ponerse, a voluntad, en un estado en que su espíritu funcionaba como el de un médico genial, o mejor, como todos los espíritus de todos los médicos juntos.

PROFECIAS
Para Cayce, el regreso de Cristo viene asociado a un proceso de cambio mundial. Este cambio vendrá acompañado de una serie de grandes cataclismos, tras ese ajuste necesario, emergerá una nueva era y un periodo de paz.Estas son algunas de sus profecías:

"Un cambio en el eje terrestre alrededor del año 2000, ocasionará; la tierra se romperá en la porción oeste de América, y provocará la inundación de muchas regiones costeras, el vio los grandes lagos drenando en el Golfo de MéxicoJapón se hundirá, la inundación de Europa del norte sucederá muy rápidamente.

"Emergerá una nueva tierra a las afueras de la costa oriental de América del Norte, se descubrirían afuera de la costa de Bimini esta será la mítica "Atlántida". La destrucción generalizada de las ciudades de Los Angeles, San Francisco, la destrucción de Manhattan y desaparición de Nuevo York por grandes terremotos"

"Un gran deshielo polar afectará a gran parte del territorio de Inglaterra y gran parte de Japón se hundirá, la inundación de Europa del norte sucederá muy rápidamente"

"Emergerá una nueva tierra a las afueras de la costa oriental de América del Norte, se descubrirían afuera de la costa de Bimini esta será la mítica "Atlántida"

"La destrucción generalizada de las ciudades de Los Angeles, San Francisco, la destrucción de Manhattan y desaparición de Nuevo York por grandes terremotos"

"Erupciones volcánicas en regiones tropicales y un incremento de actividad volcánica en el borde del Pacífico"

"Un calentamiento general en áreas frías, y un enfriamiento de la áreas cálidas del globo"

"La segunda venida de Cristo, traerá una nueva era de paz.

"Muchos profetas a nivel individual y varias culturas tales como las de Los Mayas, los Hopi, y muchas otras han predicho el desplazamiento de los polos, ya sea en forma directa o alegórica, pero las predicciones de Edgar Cayce tienen un nivel de certeza valorado por fuentes independientes en un mínimo de 85% y con un promedio del 92% de certidumbre.

ENP 001: La desaparición de SSIIAABB

En el primer capítulo de "El No Podcast" de La Matriz Secreta hablaremos de manera distendida de la desaparición de SSIIAABB alias...